El imponente Cerro de los Siete Colores en Purmamarca, Jujuy (Argentina)

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viernes, 24 de noviembre de 2017

EL DÉFICIT FISCAL: LA INSÓLITO VISIÓN DEL DIARIO LA NACIÓN

Por Sergio Daniel Aronas – 24 de noviembre de 2017

El Editorial del diario La Nación del domingo 12/11/2017 hace un increíble análisis sobre las causas y el origen del déficit fiscal que tiene la Argentina y al que califica como “la falla de San Andrés” de la economía argentina, por su magnitud, peligrosidad y porque pueden provocar un cataclismo en nuestra economía. Es la típica visión de la burguesía para quien las finanzas públicas del estado deben manejarse y administrarse con los métodos, criterio y regulaciones que rigen para las empresas privadas.  

El problema que tienen estos oligarcas burgueses de la aristocracia terrateniente que es  el sector social al que responde este diario tradicional de la Argentina es que la determinación de su principal causa y origen es el temerario, astronómico y exponencial endeudamiento que realizó el gobierno de Macri en sus casi dos año al frente del Poder Ejecutivo, ejecutando con mano siniestra la política de sus amos empresarios nacionales e internacionales.

Los únicos intereses que enfrentará para resolver esta cuestión del déficit fiscal son los de esa deuda generada por este gobierno con el agravante de que no existe sistema tributario capaz de generar los millones de dólares para afrontar los pagos de los intereses que devengan la emisión de los títulos de deuda. De modo que por más hablen como factores que causan esta “falla de San Amdrés”, las sandeces que enumera La Nación como los tres millones de jubilados nuevos, la pensión del ex juez de la Corte Suprema de Justicia Dr. Eugenio Zafaroni, los 1700 empleados de la biblioteca del Congreso, el empleo público en general donde esta gestión creó cargos inauditos con sueldos inauditos, nombrándose en esos cargos a funcionarios que violan todas las normas de idoneidad para el cargo, el griterío de La Nación evidencia que la verdadera “falla de San Andrés” son las causas que el diario argumenta como motivos de dicho déficit. La falla la tiene el diario porque erra en sus apreciaciones y en las políticas para resolverlo. Además el primer ministro de Economía, Alfonso Prat Gay reconoció que la “herencia recibida” del déficit era difícil pero manejable y controlable. 

Ahora la gravedad de este cuadro el Diario La Nación pretende responsabilizar al gobierno anterior y no a su Marioneta que reside en la Casa Rosada.
Por todo ello es que resultan ridículas las preocupaciones de este medio para que los recursos se utilicen y lleguen a los pobres para “alimentarse, educarse y curarse”. ¿Desde cuándo les importa la pobreza y la miseria? La transición de Kirchner a Macri fue ordenada, sin sobresaltos y sin estallidos sociales de ningún tipo y si para los popes de La Nación hay un peligro de cataclismo la culpa proviene de la política del gobierno de Macri que tanto defienden y que están hundiendo a la Argentina en el mar de indigencia ya que en casi dos años de administrar al país, ningún indicador social lo favorece, salvo a las grandes empresas nacionales y multinacionales.


La deuda ha sido y seguirá siendo el problema fundamental de déficit fiscal en la medida que siga funcionando el rigiendo el esquema de la deuda perpetua instaura por la dictadura militar-empresaria en marzo de 1976.

EL MOMENTO ACTUAL EN EL PAÍS Y EN EL MUNDO

Por Sergio Daniel Aronas – 24 de noviembre de 2017

Comentario Breve

¿Porqué estamos tan sometidos al capitalismo salvaje y éste hace lo que quiere con nosotros no sólo 
en la Argentina sino en todo el mundo? ¿Por qué el pueblo, los trabajadores, o la gente común que sufre los devastadores efectos de la política de la burguesía reinante vota a esos candidatos que son en definitiva sus verdugos? ¿Por qué avanza la extrema derecha en Europa con partidos neonazis que son la negación de las libertades, los derechos del hombre y de la misma democracia, de la que se aprovechan para presentarse en elecciones y conseguir la mayoría de los votos de los ciudadanos?

Estas son preguntas merecen una respuesta porque en ella está la raíz de la manera que se comportan las personas a la hora de emitir su voto y tratar de entender su comportamiento derivado de su propia situación en el marco de las relaciones de producción capitalistas. Esto requiere investigar entre todos y encontrar una respuesta entre todos para que no lleguen más al gobierno los partidos que proponen destruir los derechos y beneficios que los trabajadores han conseguido a lo largo de muchas décadas de duro trabajo, grandes luchas con sus mártires, encarcelados, torturados y exiliados.

Una aproximación que puede dar respuesta a esas dos preguntas cruciales se debe a que la burguesía y su sistema capitalista ha logrado penetrar en la mente y en el corazón de las personas con el veneno de su ideología dominante, logrando que una gran parte de esas personas, incluso los trabajadores, la toman como propia, lo cual es un contrasentido total porque quien vivie de un salario no puede ni pensar ni sentir como el patrón o  el dueño de un banco o de una corporación multinacional.

De esa forma y con el poder de los medios de comunicación están provocando un cambio radical y profundo como decía Stalin (sin temor a mencionarlo) en los hábitos cotidianos fr millones de hombres y mujeres en todo el planeta; en las tradiciones; en la solidaridad de clase; en las formas de lucha y en los métodos de organización de todos los pueblos del mundo entero.


Es tan contundente, demoledor y aplastante el poder de los medios de comunicación masivos con su constante, permanente e interminable propaganda que basada en mentiras y falacias, pueden convencer a millones de que están en lo cierto. Y a eso de une la dispersión y eterna división de las fuerzas de izquierda y revolucionarias que están atravesando una época de inercia y estancamiento en el pensamiento teórico que hace imposible que esos millones de trabajadores vuelva a mirar a los que luchan todos los días como sus verdaderos representantes; representación que debe ser ganada en cada conflicto social que surge, en cada huelga, en cada corte de ruta; en cada lucha social poniendo el acento la lucha por el poder político.

Este es un simple llamado a la reflexión colectivo para intentar cambiar esta tendencia tan destructiva para nuestras sociedades que agravan la crisis y crecen las contradicciones.

jueves, 23 de noviembre de 2017

EN EL CENTENARIO DE OCTUBRE DE 1917-NOTA V

Por Sergio Daniel Aronas - 23 de noviembre de 2017

En esta cuarta nota presentamos el video completo del gran acto realizado por el Partido Comunista de los Pueblos de España en conmemoración del Centenario de la Revolución de Octubre. En casi tres horas de vibrantes discursos, merecen felicitar a todos los expositores desde los militantes más humildes hasta el Secretario General del PCPE.

Se destacan las intervenciones de las mujeres que en gran parte fueron principales oradores del evento, como así también las palabras pronunciadas por el representante de Corea del Norte en perfecto español; la del embajador de Venezuela, la de la embajadora de Cuba y el cierre del camarada Secretario General.

Un gran encuentro lleno de emociones y compromisos de lucha por la revolución y el socialismo en todo el mundo.




EN EL CENTENARIO DE OCTUBRE DE 1917-NOTA IV
Por Sergio Daniel Aronas - 23 de noviembre de 2017
En la cuarta nota de la serie dedicada al mes de la Revolución de Octubre damos a conocer la opinión del Secretario General del Parido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) en el 19º Encuentro de Partidos Comunistas y Obreros reunidos en Francia el 3 de noviembre de 2017.
Contribución del Partido Comunista de los Pueblos de España al XIX Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros 
“El 100 Aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre: los ideales del Movimiento Comunista, revitalizar la lucha contra las guerras imperialistas, por la paz, por el socialismo”
Estimados y estimadas camaradas:
Es un gran orgullo poder dirigir unas palabras en nombre de mi partido a los delegados y delegadas presentes en este Encuentro Internacional que se celebra en el momento de conmemoración del 100 Aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre. 
Los comunistas españoles queremos agradecer al Partido Comunista de la Federación Rusa su trabajo y su papel en la organización de este 19 Encuentro Internacional. Igualmente, queremos saludar a todos los partidos hermanos que han impulsado y organizado las anteriores ediciones de los Encuentros Internacionales, sin cuyo esfuerzo hubiera sido imposible que hoy pudiéramos encontrarnos todos aquí.
Hace cien años el proletariado ruso rompió el hielo, marcando el camino a seguir para el movimiento obrero revolucionario de todos los países. Con la toma del poder político en Rusia, el 7 de noviembre de 1917, se inició una nueva época en la Historia de la Humanidad: la época de la transición del capitalismo al socialismo-comunismo, la era de las revoluciones proletarias. La era en que seguimos viviendo.
La clase obrera, continuadora de la lucha de todas las clases sociales explotadas a lo largo de la historia, arrastrando con su lucha a todas las capas populares, se convirtió por vez primera en clase dirigente y, levantando un Estado de nuevo tipo basado en el poder de los soviets, ejerció la dictadura del proletariado para abolir por primera vez en la historia la explotación de unos seres humanos por otros.
El Partido Bolchevique demostró que en el proceso revolucionario el Partido Comunista juega un papel insustituible. El Partido Bolchevique estaba preparado ideológica, política y organizativamente para la toma del poder. Contaba con un análisis preciso sobre la fase monopolista del capitalismo y sobre la posición de Rusia en la pirámide imperialista; fue capaz de restablecer la teoría marxista sobre el papel de Estado. El Partido Bolchevique también estaba preparado desde un punto de vista organizativo y político. En una lucha implacable contra las viejas formas de trabajo y contra el oportunismo en las cuestiones organizativas, los bolcheviques organizaron un partido de revolucionarios profesionales, profundamente vinculado a las masas, profundamente proletario desde un punto de vista clasista: un partido de nuevo tipo.
Gracias a Octubre sabemos que ninguna otra organización es capaz de dirigir un proceso revolucionario exitoso salvo un Partido Comunista, que debe ser capaz de forjar una política de alianzas propia, de sostener una organización propia y de mantener una posición política independiente, capaz de representar las aspiraciones, intereses y objetivos de la clase obrera. 
Octubre impulsó la lucha revolucionaria de la clase obrera mundial. Al calor del triunfo de la Gran Revolución Socialista de Octubre, las masas proletarias de todos los países entraron en un nuevo estado de efervescencia revolucionaria. El ejemplo de los bolcheviques rusos generó oleadas de simpatía y forjó el internacionalismo proletario que conocemos. La amistad entre los pueblos del mundo, la lucha conjunta contra las potencias imperialistas, la concepción de que la clase obrera es una misma clase, todo ello se vio reforzado gracias al triunfo bolchevique, y todo ello sigue plenamente vigente hoy.
La Unión Soviética demostró durante décadas la superioridad del socialismo-comunismo sobre la formación social capitalista. Ello a pesar de las difíciles condiciones históricas en que se desarrolló la revolución, y de los poderosos enemigos internos y externos que el poder soviético tuvo que enfrentar, desde el triunfo revolucionario hasta la contrarrevolución. Es un hecho que por primera vez en la Historia fue superada la explotación del hombre por el hombre y que, en la URSS y en el resto de países socialistas, se sentaron las bases para la conformación de una sociedad superior, libre de explotación y de toda forma de opresión. Por ello hoy es nuestra tarea no sólo reivindicar los avances de la construcción socialista, sino también utilizarlos para explicar a las masas que sus reivindicaciones laborales y sociales son objetivos posibles de garantizar a condición de que desaparezca la propiedad privada de los medios de producción.
La Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917 marcó el camino a seguir: demoler las relaciones de producción capitalistas y al Estado capitalista a través de la Revolución Socialista; socializar los medios de producción concentrados para dar paso a una economía centralmente planificada, bajo el control obrero de la producción y de la distribución del producto social; levantar la democracia socialista-comunista desde los centros de trabajo entendidos como células básicas de un nuevo poder: la dictadura proletaria que garantiza la defensa del poder obrero, que se erige en un nuevo tipo de Estado que arrincona hasta su completa desaparición todo rastro de relaciones mercantiles de producción, todo rastro de explotación y opresión de unos seres humanos por otros, hasta el completo triunfo del comunismo.
Que la Unión Soviética y la mayoría del campo socialista fuera temporalmente derrotada son hechos que no niegan que seguimos viviendo en la época de transición del capitalismo al socialismo. Por ello, es nuestra responsabilidad, y de nadie más, dar los pasos necesarios para que este siglo sea el de nuevas revoluciones proletarias triunfantes. 
En nuestros días, precisamente por la ausencia del bloque socialista, el peligro de la guerra imperialista generalizada es muy real. Nos preocupa enormemente que la clase obrera y los pueblos vuelvan a ser utilizados como carne de cañón en la confrontación bajo pabellón ajeno. Al mismo tiempo, estamos plenamente convencidos de que el movimiento comunista internacional es la única fuerza capaz de proponer una alternativa propia, favorable a la mayoría obrera y popular de todos los países, sobre la base de la construcción de un mundo libre de explotación y guerra, sobre la base de unas relaciones entre países basadas en la cooperación mutua y no en el saqueo y el expolio. 
En el 100 Aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre manifestamos nuestro compromiso para continuar la tarea de los bolcheviques. Como herederos de Octubre, estamos dispuestos a trabajar decididmante para desarrollar las herramientas necesarias que ayuden al avance de todos los Partidos Comunistas y Obreros del mundo en su lucha revolucionaria.
Es nuestro compromiso, es nuestra tarea, es nuestra responsabilidad.
Muchas gracias.
¡Viva la Gran Revolución Socialista de Octubre!
¡Viva el marxismo-leninismo!
¡Viva el 19 Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros!
¡Proletarios de todos los países, uníos!


EN EL CENTENARIO DE OCTUBRE DE 1917-NOTA III


Por Sergio Daniel Aronas - 23 de noviembre de 2017

En esta tercera nota presentamos la ponencia del Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) en el encuentro internacional de los Partidos Comunistas y Obreros realizado el 3 de noviembre de 2017 cuyo eje central fue el llamado hacia la creación de un Gran Frente Mundial Antiimperialista debido a que los retos y desafíos del Movimiento Comunista Internacional son "extraordinarios" y  "la necesidad de superar las actuales debilidades y hacer avanzar las posiciones revolucionarias es apremiante". De ahí que los comunistas de todas las naciones, los que aun reivindican llamarse COMUNISTAS y no renuncian a ese glorioso nombre para sus partidos deben crean un frente común ante la ofensiva generalizada del capitalismo contra los derechos de los trabajadores en todo el planeta y surge que deben estar a la altura de los acontecimientos mundiales-

La tesis del capitalismo parasitario y en descomposición enunciada por Vladimir Ilich Lenin en su famoso libro "El imperialismo, etapa superior del capitalismo, tiene cien años de existencia y debería ser más estudiada, más elaborada, más justificada y más profundamente presentada con la ayuda de datos más contundentes que demuestren ese estado parasitario y descompuesto ya que si vamos a informes de partidos comunistas producidos a lo largo del siglo XX, siempre se defendió esa característica del capitalismo que daba la idea de que con solo golpearlo, el edificio imperialista se vendría a abajo y el que se derrumbó finalmente fue el socialismo.

Hoy debemos decir que el capitalismo cuenta con vastos y considerables recursos y reservas económicas y financieras altamente cuantiosas, considerables y muy poderosas y esas son las que en última instancias, están siendo utilizadas contra los derechos de todos los trabajadores en todo el mundo.

Creemos firmemente en que el socialismo es la sociedad del presente y del futuro. La gran tarea de los comunistas y de todos los revolucionarios del mundo consiste en reconstruir precisamente, una teoría de la revolución sobre la experiencia del pasado, sobre la base del conocimiento de aquellos partidos que estuvieron en el poder y otros que aun lo conservan y construyen un nuevo camino para sus pueblos.

Por eso es muy válido que se vuelva a hablar de revolución y socialismo en el mundo y los aportes de esta conferencia internacional en el marco del Centenario de la Revolución de Octubre van en esa dirección.

Por eso es que compartimos las tesis del Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) por que merece ser leída, estudiada y analizada.

PONENCIA DEL PCPE EN EL 19º ENCUENTRO  INTERNACIONAL 
DE PARTIDOS COMUNISTAS Y OBREROS (EIPCO)

El Centenario de la Gran Revolución Socialista de Octubre: las ideas del Movimiento Comunista, revitalizando la lucha contra las guerras imperialistas, por la paz, el socialismo 
TRABAJEMOS POR LA CREACIÓN DE UN GRAN FRENTE MUNDIAL ANTIIMPERIALISTA
Cuando se cumplen cien años de la gran revolución socialista de octubre el capitalismo internacional se encuentra en su fase imperialista de desarrollo más avanzada, donde todas las tendencias analizadas por Lenin se han confirmado y desarrollado según las líneas políticas que él analizó. Su violencia, la mayor explotación de la clase obrera, la mayor parte del planeta sometida a su lógica de acumulación, militarismo y rapiña. Los retrocesos producidos en los años noventa del siglo pasado han dejado a la clase obrera en una situación de desventaja. La ausencia del bloque socialista del Este ha dejado a la clase obrera en una situación de mayor desventaja para la lucha por su emancipación.
En una tal situación los retos para el Movimiento Comunista Internacional son extraordinarios. La necesidad de superar las actuales debilidades y hacer avanzar las posiciones revolucionarias es apremiante. Los Partidos Comunistas y Obreros estamos situados ante la responsabilidad de dar una respuesta a la altura de las exigencias del momento histórico. La barbarie del imperialismo es tal que se encuentra en juego el mismo futuro de la Humanidad.
Este agotamiento histórico de la formación capitalista tiene una doble consecuencia para la lucha de clases concreta hoy en día: por un lado, de forma general, nos enfrenta a un capitalismo cada día más parasitario y en descomposición desde el punto de vista de su lógica integral, y por otro lado nos enfrenta a unas grandes potencias capitalistas presas de una enloquecida espiral de violencia, para ellas imprescindible, ante el agotamiento y el bloqueo de los mecanismos necesarios para dar continuidad a la acumulación del capital. En este contexto los riesgos son tan extremos que afectan, incluso, a la misma continuidad de la existencia de la Humanidad.
Desde estos dos determinantes, todos los aspectos de la vida de la clase obrera internacional, de los pueblos y de las naciones, quedan sujetos a las violencias diversas que, de forma continua, el sistema capitalista genera como consecuencia de su desesperada situación, que se agravó aún más con el estallido de la última crisis mundial en agosto de 2017.
Los grandes monopolios, con mano férrea, ejercen su dictadura a todos los niveles, imponiendo un orden internacional donde las principales víctimas son los países capitalistas más débiles de la cadena. El proceso de concentración y centralización del capital se acelera y agiganta con dimensiones mundiales. 
Capitalismo parasitario y en descomposición que necesariamente está sujeto a una espiral en su violencia explotadora. La clase obrera internacional es sometida a una mayor tasa de explotación y a una mayor pobreza, aparejadas a una pérdida generalizada de derechos en la relación directa capital-trabajo. Aumentan las agresiones contra la naturaleza, afectando a la estabilidad necesaria del hábitat para la continuidad de la vida de la especie humana, como consecuencia de la desesperada competencia entre esos gigantescos monopolios. La Humanidad entera es sometida a todo tipo de mecanismos de alienación y coerción por la ideología burguesa hoy hegemónica, degradando los valores identitarios y cohesionadores de los grupos humanos, incluyendo el violento sometimiento patriarcal y mercantil de las mujeres, el racismo, la discriminación sexual, la exclusión de las minorías, el embrutecimiento cultural, ……, buscando con ello anular todas las capacidades más avanzadas de las sociedades humanas (que se han producido en buena medida en el mismo interior del sistema capitalista), y que éste –como toda sociedad en etapa de muerte- considera que son un peligro para el sostenimiento de su brutal dominación.
Por último, la guerra imperialista como recurso extremo de violencia para tratar de remontar la profunda crisis económica, se ha expresado en las últimas décadas en una diversidad de criminales agresiones a Libia, Irak, Somalia, Líbano, Siria, Yemen, Mali, Afganistán, etc. lo que, actualmente, se expresa en la amenaza militar continuada contra la RPD de Corea. Mientras tanto, permanecen a lo largo de los años otras situaciones que no siendo de guerra sí son de violencia permanente contra los pueblos, como son los casos de Palestina o el Sáhara Occidental, o el criminal bloqueo contra Cuba, entre otros.
Esta situación, tan extrema, y mientras perviva el sistema capitalista, está abocada en el próximo futuro al incremento de todas sus tendencias más negativas. Solo la intervención de otras fuerzas distintas puede impedir esta deriva hacia una barbarie mayor y, por ello, nos coloca a las organizaciones del Movimiento Comunista Internacional ante responsabilidades de importancia histórica, a las que tenemos que dar respuesta sin mayores aplazamientos.
1.
INTERVENIR EN LA LUCHA DE CLASES INTERNACIONAL
Una de las expresiones más incontestables de las dificultades por las que pasa hoy el MCI es su ausencia de intervención, de una forma unitaria, en cualquier aspecto práctico de la lucha de clases internacional, por pequeño que éste sea.
Ello no solo es reflejo de las actuales dificultades internas del movimiento en su conjunto, sino que, además, es expresión de una alta irresponsabilidad ante las exigencias de intervención práctica que la situación demanda, que es algo ineludible para toda organización revolucionaria. Este hecho pone de manifiesto un problema mayor que es necesario enfrentar.
Que estos Encuentros internacionales no hayan tenido hasta el presente la capacidad para acordar una mínima agenda de intervención unitaria, anual o ante determinadas situaciones concretas, es una grave situación que tiene consecuencias directas sobre las condiciones de vida de la clase obrera de todos los países. También sobre las condiciones de la capacidad de esa clase obrera para organizar las luchas para su emancipación en mejores condiciones.
Esta es una cuestión que hay que abordar en clave de debate entre organizaciones revolucionarias. A nuestra propia manera.
Este estado de cosas, que se mantiene inalterado en las últimas décadas, es un obstáculo para que la clase obrera internacional pueda percibir que existe una alternativa de futuro -para las trabajadoras, los trabajadores, y para toda la Humanidad-, frente a la actual situación de barbarie y de hegemonía absoluta del capitalismo, a pesar de su profunda crisis.
El capitalismo, con su mismo desarrllo, ha creado ya la base material necesaria para el tránsito a la sociedad socialista. Si estamos de acuerdo, esa cuestión se ha de considerar central para la lucha revolucionaria y para el programa que ha de dirigir las luchas del MCI.
Hoy el MCI, como conjunto de organizaciones, tiene que hacer un responsable esfuerzo revolucionario para crear las condiciones que le permitan enfrentar la actual situación de la lucha de clases con las capacidades que la situación exige.
¿Qué hacer ante esta situación? Como siempre, buscar el camino.
Nuestro objetivo, dicho de una forma generalista, es conseguir que el paradigma del socialismo se convierta en el horizonte de aspiraciones de la clase obrera y, también, de amplios sectores populares. Descartemos, por tanto, una vía reduccionista que considere que no es imprescindible tener una propuesta para un cambio de la subjetividad de las amplias masas que les posibilite reconocer la vía de salida.
Ese cambio de la subjetividad refiere a un proceso de acumulación de fuerzas que articule el bloque obrero y popular, que ha de cambiar la actual correlación de fuerzas frente al bloque de la clase dominante hoy. Refiere a una táctica con el objetivo de cambiar tal correlación de fuerzas, sumando a quienes queremos el cambio con quienes no se oponen a la posibilidad del cambio (Lenin), que generaría la fuerza necesaria para hacer posible la derrota y destrucción total del enemigo de clase. Todo ello bajo conducción revolucionaria. Siguiendo la premisa de la fusión del Partido de Vanguardia con las masas.
2.
ACORDAR UNAS NORMAS INTERNAS DEL MCI PARA AVANZAR EN LA UNIDAD
Y ese proceso no será posible sin el Partido de Vanguardia. Entendido éste como la organización que se dote de las capacidades necesarias para armar los liderazgos imprescindibles en un proceso revolucionario. Un Partido que trabaje para cambiar la correlación de fuerzas a favor de la clase obrera, sabiendo elevar la lucha de clases a una situación de crisis revolucionaria. Ahí es donde el MCI tiene que entrar a concretar, de forma detallada, el desarrollo táctico de su intervención hoy.
El PCPE quiere aprovechar esta ocasión para exponer de forma sintética su visión de por donde sería posible avanzar para revertir la actual situación desfavorable a la causa revolucionaria. Tenemos un gran interés en atender todas las propuestas que se presentarán en este Encuentro.
Nuestras propuestas, de una forma resumida, son:
Un MCI comprometido en dar solución a sus actuales dificultades, derivadas en lo fundamental de diferencias ideológicas no pequeñas y de las diversas experiencias en la lucha; acordando un método de debate y un temario dentro de un calendario de trabajo compartido. Ello vinculado al compromiso de la práctica política concreta, para que sea operativo.
Un MCI que se comprometa con una práctica de acciones puntuales que ayuden a unificar al movimiento, a visibilizarlo ante la clase obrera, y a abrir camino para resolver las cuestiones ideológicas con apoyo en esa línea de práctica de acción, fundiendo debate y práctica en una unidad dialéctica superior. Unidad práctica de acción que debe buscar el liderazgo en la conducción revolucionaria de las más amplias masas.
Un MCI capaz de analizar las diversas violencias del capitalismo actual en el día a día, de forma concreta, e intervenir en el combate (teórico y práctico) contra las mismas. Diversas violencias que se corresponden con diversas contradicciones internas al sistema de dominación que, basculando alrededor de la contradicción principal capital-trabajo, tienen la capacidad de articular sujetos sociales diversos que han de formar parte del necesario e imprescindible proceso de acumulación de fuerzas para la lucha revolucionaria. El racismo, la violencia contra las mujeres, la destrucción de la naturaleza, el gasto militar, las privatizaciones, las contrarreformas laborales, etc. Todas éstas, y otras colisiones, nos aportan la base necesaria para la acumulación de fuerzas como resultado de una política de alianzas, en resumen. Siendo uno de los factores decisivos en el desarrollo del factor subjetivo necesario en el camino para la toma del poder por la clase obrera.
Un MCI que sustenta su acción práctica en el análisis concreto de la formación capitalista tal como existe hoy. Considerando las condiciones actuales de reproducción del capital, en la sociedad de altas capacidades científicas y tecnológicas nunca conocidas antes en la historia, en la internacionalización global, y en la alta concentración y centralización del capital, como una oportunidad especial para hacer avanzar las posiciones sustentadas en el materialismo histórico entre las grandes masas obreras y populares. Valorando este contexto como el momento más favorable, antes nunca visto en la historia, para el avance de las posiciones por la emancipación de la clase obrera en la historia de la lucha de clases.
Un MCI que reconozca la soberanía de los procesos, y el protagonismo insustituible de sus sujetos, y que asuma el internacionalismo proletario como una práctica concreta en la lucha política diaria, y no como una formulación retórica incapaz de trasladarse a la práctica frente a las violencias más concretas del imperialismo. Internacionalismo proletario del que forma parte irrenunciable el reconocimiento del derecho a la libre autodeterminación de los pueblos.
Un MCI que se relacione sobre la base del respeto a la soberanía de los sujetos revolucionarios concretos, sin injerencias en los asuntos internos de cada organización.
Un MCI que haga del marxismo-leninismo la ciencia necesaria para guiar los desarrollos de la lucha de clases internacional, que se nutre y se perfecciona con las mejores aportaciones de la historia de la lucha revolucionaria internacional, con los aprendizajes nuevos y con las experiencias en el combate diario en la realidad concreta de cada organización. 
Un MCI que ha de aspirar siempre a conseguir mayores niveles de coordinación y unidad, en lo político y en lo ideológico. Entendiendo que ese objetivo está vinculado a una práctica internacional basada en los principios anteriores, y al mismo desarrollo de la lucha de clases y al avance de las capacidades de las organizaciones del campo revolucionario. Solo dando pasos en estos primeros objetivos, asumiendo compromisos prácticos, será posible colocar en la agenda otras metas superiores.
Para concretar avances en la coordinación internacional revolucionaria es posible empezar por asumir el compromiso de trabajar en la formación de un Frente Mundial Antiimperialista, como marco de alianzas y como frente de masas, para intervenir con posición propia frente a la agresividad actual del imperialismo contra la clase obrera y los pueblos, contra la guerra imperialista y el armamentismo en general. Demandas ampliamente sentidas que facilitarán la intervención del MCI en amplias masas con el objetivo central de confrontar con la agresividad de las políticas del imperialismo. 
El mejor homenaje a la Gran Revolución Socialista de Octubre sería iniciar el camino para la coordinación internacional revolucionaria, en un primer paso, impulsando este Frente Mundial Antiimperialista. La clase obrera internacional y los pueblos del mundo comenzarán a reconocer a los Partidos Comunistas y Obreros como guías de sus ansias de emancipación.
El año del 100 Aniversario de la Revolución Socialista de Octubre es, sin duda, una buena ocasión para avanzar en lo que hoy nos exige la lucha de clases.



EN EL CENTENARIO DE OCTUBRE DE 1917 - NOTA II

Por Sergio Daniel Aronas - 21 de noviembre de 2017

Continuamos con la serie de notas, artículos y opiniones sobre el acontecimiento internacional más importante de este año: El Centenario de la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917.

En este caso presentamos las Once Tesis sobre la Revolución elaborada por el vicepresidente de la República de Bolivia, el Dr. Álvaro García Linera, una de las mentes más brillantes y más lúcidas de nuestra América en los tiempos actuales de ofensiva capitalista en toda la línea por todo el mundo.

Para García Linera sus once tesis se resumen de la siguiente manera:

El vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, participó de una charla organizada por el partido español Podemos con motivo del centenario de la Revolución Rusa que se va a cumplir en el mes de noviembre de este año. En ese marco expresó sus tesis respecto a los procesos revolucionarios.

1) Excepcional e inevitable

En primer lugar Linera sostuvo que “toda revolución es una excepcionalidad pero a la vez es inevitable”. Se trata de “un hecho extraordinario, impredecible, poco frecuente, casi nada frecuente en la historia de los pueblos” que combina “de manera excepcional acontecimientos irrepetibles”.

En síntesis, es “una sumatoria de sucesos que nunca más habrán de reproducirse ni en el lugar ni en otro tiempo”. No obstante “son hechos inevitables en la historia de cada país porque más pronto o más tarde toda sociedad tiene un momento en que las tolerancias morales de los gobernados hacia los gobernantes se rompen”.

En el momento en que esas tolerancias morales se rompen, estas ante un hecho revolucionario”, sentenció.

2) Contingente

Como segunda tesis el vicepresidente boliviano planteó que “una revolución es una contingencia pero planificable”. Inicialmente es “un estallido de numerosas casualidades históricas imposibles de prever, que se mueven al margen del voluntarismo militante, de partidos, de organizaciones o de activistas”.

“Puede surgir por una intensificación de las carencias, por la pérdida de algunos bienes anteriormente poseídos y ahora extraídos, por bloqueo de los procesos de ascenso social o desclasamiento social, puede surgir por crisis políticas”, dijo.

3) Un proceso territorializado

“La revolución no es un acto”, subrayó Linera. “No es la toma del Palacio de Invierno, haber ganado una votación electoral, no es una insurrección, no es una guerrilla”, añadió. “La revolución es un proceso” o, más precisamente, “un espacio de tiempo territorializado en el cual ha de darse un desborde democrático de la sociedad”.

4) Democracia absoluta

Una revolución entonces es “una especie de licuefacción de las tolerancias morales hacia los gobernantes y es un momento de universalidad de la gente, cuando empieza a preocuparse por los demás”. “A partir de su agravio, la gente comienza a preocuparse por el resto”, enfatizó.

En el fondo, es “una forma de democratizar, de democracia absoluta”. Hay revolución “cuando hay gente anteriormente apática, desinteresada de la vida política, que le comienza a interesar y se siente compelida, moralmente impulsada a comprender, a participar, a decidir y que su voz sea tomada en cuenta”.

5) Campo de lucha y sentido común

En este proceso “democrático por excelencia” de “participación extraordinaria y masiva” de la gente en “los asuntos que le interesan” se da un “intenso campo de lucha político-cultural”.

Allí en torno a “sus conquistas y objetivos planteados que se van renovando y modificando”, se dirime “el liderazgo político, moral e intelectual de su conducción”. “Una revolución es una continua renovación cognitiva del sentido común de una sociedad”, puntualizó Linera.

6) Momento jacobino

El vicepresidente boliviano analizó que “si bien el hecho cultural es lo central, y la Revolución Rusa -y todas las demás- muestra que hay victorias culturales previas a la victoria política, siempre ha de haber un momento jacobino” en todo proceso revolucionario.

Una instancia en que “la política ha de presentarse de forma descarnada, brutal, pura como un hecho material de correlación de fuerzas”. “Es que las clases dominantes pueden perder momentáneamente el control del poder cultural, pero mantienen la propiedad”, analizó.

7) Gramsciana y leninista

Partiendo de esa base una revolución es “una combinación de momentos gramscianos y momentos jacobinos-leninistas”. En un comienzo hay “lucha cultural”, luego “momento de fuerza centralizada” y “nuevamente momento de hegemonía”.

Es que “si solamente te quedas con el momento de hegemonía cultural gramsciano irradias, gestionas el sentido común, pero es un sentido común impotente” porque “no tiene la capacidad de mando y organización de la vida política y económica de un país y mucho menos militar”.

8) Un poder general

La revolución implica “una paradoja estatal insuperable” ya que por un lado “desorganiza y fragmenta el viejo poder, lo hace democratizando las decisiones públicas” e incorporando de manera “creciente y masiva” a personas anteriormente no involucradas en la política. “Es el momento de la democratización”, señaló Linera.

“Pero a la ves si no unificás esos poderes locales en un poder general, no solo estás indefenso ante las fuerzas de resistencia, sino que vas a tener problemas con la organización del nuevo orden de la sociedad”, opinó.

9) Un sujeto que se construye en el proceso

Para Linera es claro que “no hay ningún sujeto preestablecido en la revolución”. Estos “se construyen, se forman, se reorganizan en el propio flujo creativo de la revolución”.

Porque la revolución “es una invención práctica de nueva socialidad”. “Toda revolución estalla por demandas muy prácticas: pan, tierra, libertad, agua, respeto, reconocimiento”, apuntó. “Es en esa lucha por cosas prácticas que se constituyen y se disuelven sujetos colectivos”.

“Se construyen nuevas formas organizativas de liberación. Nuevas formas de organizar la vida económica, de gestionar la vida política, las cosas de interés común, nuevas prácticas de afecto y colaboración”, añadió.

10) Tiempo

Toda revolución vista de esta manera es entonces “una forma de conquistar tiempo”. Tiempo para “ampliar los resquicios de organización económica y política que la sociedad civil puede o quiere crear en su ímpetu, participación e involucramiento práctico”.

Tiempo también para desarrollar “nuevas olas revolucionarias que amplíen la participación en tu país o en otros países cercanos”; “tiempo para crear nuevas personas capaces de asumir directamente, sin intermediación del universal estatal, la unificación de necesidades y capacidades humanas”; “tiempo para impulsar formas de cooperación en la economía, en la política, formas de afecto cara a cara entre las personas”; y “tiempo para garantizar estabilidad económica que de tiempo para que puedan surgir estas cosas que acabamos de decir”.

11) El fracaso

Finalmente el intelectual boliviano dijo: “Pareciera ser que toda revolución está condenada al fracaso, pero solo en el fracaso la sociedad y la historia avanzan. Solo en el fracaso los derechos de la gente se amplían”.

“Esta es una tesis muy fuerte: si una revolución que surge en un país, este proceso amplio de democratización radicalizado que pasa de la casa a las calles, a las plazas. De las plazas a las empresas, de las plazas a los parlamentos, de las plazas a los ministerios. Si esto no tiene un correlato de otros procesos simultáneos en otros países que permitan que el intercambio económico, sus flujos financieros no se tranquen, no se bloqueen, que la adquisición de tecnología no quede impedida. Si esto no sucede, una revolución está condenada al fracaso”, detalló.

Y concluyó: “Ahí el tiempo se convierte en el núcleo del hecho revolucionario”.

Aquí presentamos la conferencia completa realizada en julio pasado por invitación del partido español "Podemos" para celebrar los magnos Cien años de la Revolución Rusa.




miércoles, 22 de noviembre de 2017

EN EL CENTANARIO DE OCTUBRE DE 1917

Por Sergio Daniel Aronas – 20 de noviembre de 2017

En el marco de las celebraciones mundiales por el Centenario del triunfo de la Gran Revolución socialista de Octubre de 1917, presentaremos trabajos y ponencias de los partidos comunistas actuales para conmemorar este extraordinario evento de carácter internacional.

La Revolución Rusa fue una gran revolución que no solo conmovió al mundo sino que puso al capitalismo contra las cuerdas y cuyo núcleo dirigente principal, el de los gobiernos de los países imperialistas, entendieron rápidamente hacia adónde apuntaban los bolcheviques dirigidos por Vladimir Lenin tras el derrocamiento de la dictadura zarista, el derrumbe de su sistema represivo y su aparato económico destinado al saqueo de las riquezas del país por las empresas capitalistas.

Estos trabajos que publicaremos, como así también cualquier análisis que se pretenda realizar sobre este glorioso centenario debe aplicar sin dudas el método leninista de la historia (ver el discurso de Lenin “Sobre el estado”) que consiste en primer lugar en determinar históricas que le dieron origen; en segundo lugar, establecer las distintas etapas de su desarrollo y por último, sobre la base del punto anterior, inferir en que se ha convertido hoy con sus conclusiones correspondientes.

Creemos profundamente en que el socialismo es la salida y única alternativa a la humanidad y sigue siendo válida la lucha por reivindicar la experiencia de aquellos países que emprendieron la construcción de una nueva sociedad.

El fin de la Unión Soviética y del sistema socialista mundial fue una durísima derrota no solo para el movimiento comunista y revolucionario mundial, sino para todas las fuerzas de izquierda en todos los continentes, hecho que puede comprobarse en la disolución y cambio de nombre de muchos partidos comunistas como si tuvieras miedo, temor o quizás peor vergüenza de llamarse “comunista” y prefieren subirse a la ola capitalista en violenta ofensiva para denominarse “socialista” o “democrático”. Una lavada de cara que esconde una lavada ideológica y el entierro de la ideología marxista leninista como herramienta de análisis, estudio y organización para la lucha de los pueblos.

La Unión Soviética que nació de las ruinas de la guerra imperialista, supo resistir el ataque de 14 naciones capitalistas y la intervención militar de ejércitos que intentaron derrocar a la revolución desde su cuna; que derrotada la intervención inició un proceso de industrialización masivo en la ciudad y el campo que permitió crear la base material de la nueva sociedad socialista, garantizar la independencia política y la plena soberanía económica en todo el país gracias a planificación centralizada y el aprovechamiento de sus vastos recursos naturales y energéticos; resolver el problema de las nacionalidades en un territorio poblado por cien grupos étnicos diferentes, cada uno con su historia, idiomas y cultura; garantizar plenamente los intereses y derechos civiles y políticos de los ciudadanos: alfabetizando a todos los habitantes, darle estudio y salud gratuito junto con vivienda y trabajo pleno para todos a punto tal que el último desempleado soviético fue en 1930 y nunca más existió el desempleo en la URSS; los derechos de la mujer fueron consagrados con políticas que hoy se siguen debatiendo en nuestras sociedades como el derecho al aborto, la maternidad, la licencia por embarazo, la creación de jardines para la mujer trabajadora para que sus hijos estén protegidos mientras ella cumple con su tareas laborales. Todo eso lograron las soviéticas en pocos años de conquistado el poder por los trabajadores dirigidos por el Partido Comunista.

El imperialismo ha subvertido y alterado el carácter revolucionario del socialismo por los crímenes cometidos por Stalin durante sus años, que si bien es cierto, lo utilizan como tapadera para ocultar los grandes logros de la sociedad soviética.

Discurso del KKE en la Conferencia Teórica Internacional de Partidos Comunistas y Obreros “100 años de la Gran Revolución Socialista de Octubre, las enseñanzas y las tareas para los comunistas hoy”

Una Conferencia Internacional se celebró entre 11 y 13 de agosto en Leningrado organizada por el Partido Comunista Obrero de Rusia (PCOR) bajo el lema: “100 años de la Gran Revolución Socialista de Octubr, cye. Las enseñanzas y las tareas para los comunistas hoy”

El Partido Comunista de Grecia (KKE) fue representado por Giorgos Marinos, miembro del BP del CC y Eliseos Vagenas, miembro del CC y Responsable de la Sección de Relaciones Internacionales del CC de KKE.

A continuación publicamos el discurso del KKE.

Discurso del KKE en la Conferencia Teórica Internacional de Partidos Comunistas y Obreros “100 años de la Gran Revolución Socialista de Octubre, las enseñanzas y las tareas para los comunistas hoy” (Leningrado 11-13/8/2017)

Estimados camaradas:

En nombre del Comité Central del KKE agradecemos el PCOR por esta iniciativa y la celebración de la Conferencia de hoy.
El Comité Central del KKE rinde honor al centenario de la Gran Revolución Socialista de Octubre. Rinde honor al acontecimiento transcendental del siglo XX que demostró que el capitalismo no es invencible, que  podemos construir una sociedad con organización superior, sin explotación del hombre por el hombre. 
La Revolución de Octubre ha demostrado la fuerza de la lucha de clases revolucionaria, la fuerza de los explotados y de los oprimidos, cuando pasan enérgicamente a primer plano y giran la rueda de la Historia hacia delante, hacia la dirección de la liberación social. La clase obrera rusa a través de la Revolución de Octubre materializó el ideal de millones de personas, de las masas obreras y populares por una vida mejor.

La Revolución de Octubre demostró la validez del pensamiento leninista de que la victoria del socialismo es posible en un país o en un grupo de países, como consecuencia del desarrollo desigual del capitalismo.

Al mismo tiempo, la Revolución de Octubre destacó el papel irreemplazable de la vanguardia política revolucionaria, del Partido Comunista, como dirigente no sólo de la revolución socialista, sino además de toda la lucha por la formación, el fortalecimiento, la victoria final de la nueva sociedad comunista.

La contribución de Lenin y la experiencia de los bolcheviques en la lucha contra el oportunismo (como vehículo de la ideología y de la política burguesa) tiene gran y decisiva importancia política y practica.

En la práctica se demostró que la confrontación bien documentada contra los economistas, los mencheviques y los eseristas fue el elemento principal para la formación de las condiciones para la formación del partido revolucionario, del partido de nuevo tipo, fomentado sobre los principios leninistas.

El esfuerzo sistemático para limpiar el partido bolchevique del oportunismo, fortaleció a las fuerzas revolucionarias y (dentro de dos años a partir del II Congreso en 1903) permitió al partido prepararse y desempeñar un papel decisivo en la revolución de 1905 y en los años de la reacción que siguieron, ajustando la línea revolucionaria en las nuevas condiciones. 

“El estallido de la insurrección fue reprimido una vez más. Exclamaremos entonces, ¡Viva la insurrección!”, escribió Lenin en septiembre de 1905 respecto a la insurrección de Moscú y a continuación, en 1906, destacó que “así, pues, nada podía ser menos perspicaz que la opinión de Plejánov, que hacen suya todos los oportunistas, de que la huelga era inoportuna y no debía haberse iniciado, que ʻno se debió empuñar las armasʼ. Por el contrario, se debió empuñarlas más decididamente, con mayor energía y combatividad; se debió explicar a las masas que era imposible limitarse a una huelga pacífica y que una lucha armada intrépida e implacable era necesaria”.

Desde 1905 hasta la victoriosa revolución socialista de octubre de 1917 se hizo clara la diferencia en la calidad, el abismo entre la estrategia de la corriente revolucionaria y el oportunismo de los mencheviques y de los eseristas que fomentaron el fatalismo y difundieron ilusiones parlamentarias, apoyaron el gobierno burgués provisional que se formó en 1917, atraparon los Soviets durante un período crucial e intentaron neutralizarlos.

Los mencheviques y los eseristas trataron de impedir la revolución de Octubre y llevarla a la derrota, lucharon contra el nuevo poder obrero y socavaron de manera planificada la construcción socialista y estas fuerzas oportunistas en los años siguientes corroyeron el PCUS y jugaron un papel primordial en la contrarrevolución y en la restauración del capitalismo en la Unión Soviética.

Hoy día, cuando las consecuencias de la contrarrevolución atacan a la clase obrera en todo el mundo de manera dura y se ha demostrado en la práctica de que el capitalismo da lugar a guerras imperialistas, a crisis económicas, al desempleo, a la pobreza y a los refugiados, fuerzas oportunistas hablan descaradamente para la revolución de Octubre y, en todo caso, tratan de socavar, de eliminar el carácter socialista de la revolución de Octubre y su enorme contribución histórica.

De hecho, las fuerzas oportunistas llevaron a cabo una campaña antisoviética anticomunista organizada durante todo el curso de la construcción socialista, bajo el manto del eurocomunismo o de sus variantes en muchos países.
Las y los comunistas deben recordarlo y aprender de ello.
El oportunismo cambia de nombre y de formas de organización y de expresión, pero en cada momento sigue siendo un gran peligro para el movimiento comunista, un factor de corrosión y de asimilación en el sistema de explotación capitalista.
Camaradas:
La llama de la Revolución de Octubre condujo y aceleró la creación de varios Partidos Comunistas, de partidos obreros revolucionarios de nuevo tipo, en contraste con los partidos socialdemócratas de aquella época que habían traicionado a la clase obrera y la política revolucionaria.

Durante décadas, la existencia y los logros de la sociedad socialista, que fue inaugurada por la Revolución de Octubre, demostraron que es posible una sociedad sin patrones, sin capitalistas que poseen los medios de producción. Esta conclusión no se puede refutar por el hecho de que en aquel período particular no logró derrotar definitivamente la propiedad capitalista y la ganancia capitalista.

La necesidad y la vigencia del socialismo, la posibilidad de abolir la propiedad privada en los medios concentrados de producción derivan del desarrollo capitalista que conduce a la concentración de la producción. La propiedad capitalista es un freno para el carácter social de la producción. La propiedad capitalista cancela la posibilidad de que todos los trabajadores vivan en mejores condiciones organizadas a nivel social que satisfagan las necesidades crecientes humanas: Que todos tengan trabajo sin la pesadilla del desempleo, que trabajen menos horas disfrutando una calidad de vida mejor y servicios de educación, de sanidad y de bienestar de alto nivel, exclusivamente públicos y gratuitos.

En el capitalismo, la clase obrera crea estas oportunidades con su trabajo que se amplían con el desarrollo de las ciencias y de la tecnología. Sin embargo, en una sociedad donde todo lo que se produce y el modo de producción se determinan sobre la base de la ganancia privada, capitalista, las necesidades de la clase obrera y de las capas populares están suprimidas. La esencia del problema radica en el hecho de que unos producen mientras que otros deciden los objetivos y la organización de la producción. Las crisis económicas cíclicas están en el DNA del capitalismo y se hacen más profundas y sincronizadas; consecuentemente se aumenta bruscamente el desempleo, se expande de nuevo el trabajo mal pagado y sin seguridad social, la vida con derechos aplastados, con guerras imperialistas para el reparto de los mercados y de los territorios.

A pesar del aumento de la productividad del trabajo las condiciones de trabajo y de vida se deterioran en todo el mundo capitalista, incluso en los Estados capitalistas más desarrollados. Los propios Estados capitalistas, sus centros de investigaciones, afirman que se reducen los ingresos de los trabajadores, mientras que se aumentan las ganancias de los capitalistas.

El hecho de que se han creado las condiciones previas para la construcción de la sociedad socialista-comunista no significa que esto sucederá automáticamente. Una razón importante es el hecho de que, a diferencia de las leyes de la naturaleza, el desarrollo social requiere la actividad humana, en este caso la lucha de clases para la abolición de la vieja sociedad y la construcción de la nueva sociedad.

El estallido de la revolución socialista (así como de todas las revoluciones sociales en la Historia de la humanidad) implica una situación en la cual se debilita la capacidad de la clase dominante de asimilar, suprimir y aplacar al pueblo.
Lenin formuló el concepto de la situación revolucionaria e  identificó las características principales objetivas y subjetivas de la sociedad en la víspera de la revolución. Sin embargo, como señaló Lenin acertadamente, no toda situación revolucionaria desemboca en una revolución. Ni la reacción de los de "abajo" ni la crisis en los de "arriba" provocarán un derrocamiento, a menos que exista un levantamiento revolucionario planificado de la clase obrera, dirigido por su vanguardia consciente.

Dicho de otro modo, para que se estalle la revolución obrera  se requiere la presencia de la vanguardia política revolucionaria, del Partido Comunista, armado con elaboraciones teóricas y con la predicción de los acontecimientos basada en la cosmovisión marxista-leninista, capaz de dirigir el levantamiento revolucionario de la clase obrera.

Desgraciadamente, la experiencia positiva de la Revolución de Octubre no fue asimilada y no prevaleció a lo largo de toda la existencia de la Internacional Comunista. En cambio, a través de un curso contradictorio, prevaleció en gran medida el concepto estratégico que, en general, planteaba como objetivo un poder o un gobierno de tipo intermedio entre el poder burgués y obrero, como poder transitorio hacia el poder socialista.

Hoy día podemos ver mejor que el esfuerzo complejo de la política de asuntos exteriores de la URSS para retrasar lo más posible el ataque imperialista y utilizar las contradicciones entre los centros imperialistas en esta dirección, está relacionada con importantes alteraciones y cambios en la línea de la Internacional Comunista que desempeñaron un papel negativo en el curso del movimiento comunista internacional en las décadas siguientes. Las alteraciones tenían que ver con la confrontación de la corriente fascista, la actitud respecto a la socialdemocracia, así como a la propia democracia burguesa. Surgió entonces la distinción política de las alianzas imperialistas de aquel período en agresivas, en las que se clasificaban las fuerzas fascistas y en las alianzas defensivas en las que se clasificaban las fuerzas democrático-burguesas.

En particular, la evaluación respecto a la existencia de un ala izquierda y un ala derecha en los partidos socialdemócratas en la década de 1930, de la que surgía la alianza con estas fuerzas, estaba equivocada, lo cual menospreciaba su transformación completa en partidos de la burguesía. Esta distinción equivocada fue mantenida incluso después de la II Guerra Mundial.

Estos cambios, objetivamente, atrapaban la lucha del movimiento obrero bajo la bandera de la democracia burguesa. Respectivamente, la distinción de los centros imperialistas entre los a favor de la paz y los a favor de la guerra, escondía el verdadero culpable por la guerra imperialista y el ascenso del fascismo, el capitalismo monopolista. Es decir, no señalaba la tarea estratégica imperativa de los Partidos Comunistas de combinar la concentración de fuerzas por la lucha por la liberación nacional o por la lucha antifascista, con la lucha por el derrocamiento del poder burgués, utilizando las condiciones de la situación revolucionaria, que se habían formado en varios países.

En general, la Internacional Comunista en sus elaboraciones estratégicas subestimó el carácter de la época y predominó la definición del carácter de la revolución teniendo como criterio la posición de un país capitalista en el sistema imperialista internacional. Es decir, se adoptaron erróneamente como criterios para la definición del carácter de la revolución el nivel mínimo de desarrollo de las fuerzas productivas de un país, en relación con el nivel superior alcanzado por las potencias líderes en el sistema imperialista internacional, así como la correlación de fuerzas negativa a expensas del movimiento obrero revolucionario.

Sin embargo, el desarrollo desigual de las economías capitalistas y las relaciones desiguales entre los Estados no se pueden abolir en el marco del capitalismo. En última instancia, el carácter de la revolución en los países capitalistas se determina objetivamente por la contradicción básica que debe resolver, independientemente de los cambios relativos en la posición de cada país en el sistema imperialista. El carácter socialista y las tareas de la revolución surgen de la agudización de la contradicción básica entre el capital y el trabajo en los países capitalistas en la época del capitalismo monopolista.

En varias elaboraciones de Partidos Comunistas, el enfoque del objetivo del poder obrero se basaba en el criterio de la correlación de fuerzas y no en la definición objetiva de la época histórica en que vivimos en base a la clase cuyo movimiento está en la vanguardia del desarrollo de los acontecimientos sociales, es decir de la actividad por la liberación social.
Sin embargo, estos errores en la estrategia del movimiento comunista internacional así como los errores cometidos por el PCUS en la elaboración de su política interna, junto con la esperada labor del imperialismo y de la contrarrevolución para socavarlo, afectaron los acontecimientos a continuación.

La Revolución de Octubre puso de manifiesto una organización superior de la sociedad, que fue radicalmente diferente de todos los sistemas que precedieron históricamente y cuyo rasgo común era la explotación del hombre por el hombre.
En aquel período se desarrollaron las nuevas instituciones de participación obrera, cuyo núcleo inicialmente era el centro de trabajo, una relación política que fue posteriormente violada, retrocediendo ante las dificultades objetivas existentes así como ante presiones subjetivas. Bajo la presión de preparación para la contribución activa de todo el pueblo ante la guerra inminente, la Constitución Soviética de 1936 generalizó el derecho a voto mediante una votación secreta universal en base al lugar de residencia. Las asambleas de delegados en cada unidad de producción como núcleos de organización del poder obrero fueron degradadas. En la práctica, se aumentó la dificultad de revocación de delegados de los órganos estatales superiores.

Se interpretaron como debilidades inevitables de la planificación central y no como resultado de las contradicciones de la supervivencia de lo antiguo, como resultado de los errores de un plan que no había sido científicamente elaborado. Así que en vez de buscar una solución a la expansión y el fortalecimiento de las relaciones comunistas de producción y de distribución, se buscó mirando hacia el pasado a la utilización de herramientas y de relaciones de producción del capitalismo. La solución se buscó en la expansión del mercado, en el "socialismo de mercado".

Como punto de viraje se destaca el 20o Congreso del PCUS (1956), porque entonces, utilizando como vehículo el llamado "culto a la personalidad", se adoptó una serie de posiciones oportunistas sobre cuestiones de la estrategia del movimiento comunista, de las relaciones internacionales, y, en parte, de la economía. En general, se debilitó la administración central de la planificación. En vez de planificar la transformación de los koljoses en sovjoses y sobre todo de iniciar el paso de toda la producción cooperativa-koljosiana bajo control estatal, en 1958 los tractores y otras máquinas pasaron a ser propiedad de los koljoses, una posición que había sido rechazada en el pasado.

Pocos años más tarde, a partir de la llamada “reforma Kosyguin” (1965), se adoptó la categoría burguesa del “beneficio empresarial” de cada unidad de producción individual y la vinculación de este con los sueldos de los administradores y de los trabajadores. La evaluación de la productividad de las unidades de producción socialistas teniendo como criterio el volumen de la producción fue sustituida por la evaluación del valor de su producto. El proceso de acumulación de cada unidad socialista fue desconectado de la planificación central lo cual tuvo como consecuencia el debilitamiento del carácter social de los medios de producción y de la reserva de productos. Al mismo tiempo, hasta el 1975, todas las granjas estatales, los sovjoses, habían pasado al régimen de auto-gestión completa.

Todas estas medidas llevaron a la creación de las condiciones previas para la apropiación y propiedad privada, unas relaciones que estaban prohibidas por la ley.

Aproximadamente en el mismo período fue revisada además la percepción marxista-leninista sobre el Estado obrero. El 22o Congreso del PCUS (1961) describió el Estado de la URSS como Estado “de todo el pueblo” y el PCUS como un “partido de todo el pueblo”. Estas posiciones condujeron a un rápido debilitamiento y, a continuación, a la mutación de las características revolucionarias y de la composición social del Partido. La degeneración oportunista del PCUS se transformó en una fuerza abiertamente contrarrevolucionaria que se manifestó en 1987, mediante la aprobación de la ley que consolidaba institucionalmente las relaciones capitalistas bajo el pretexto de la variedad de relaciones de propiedad, de la notoria política de "perestroika" y de "glasnost". Este evento señala el comienzo formal del período de la contrarrevolución.

Estimados camaradas:

El KKE pretende sacar conclusiones necesarias para el presente tanto de las victorias como de las derrotas amargas y la retirada del movimiento comunista. A través de un gran esfuerzo colectivo duro el KKE ha desarrollado una estrategia revolucionaria contemporánea que mejora su capacidad de organizar focos de resistencia y de contraataque avanzados en cada sector de la economía, en cada región del país.

El fortalecimiento del KKE en todos los niveles, un tema que fue discutido en el reciente 20o Congreso del Partido, es una condición previa para la promoción de su política revolucionaria.

Al mismo tiempo, el KKE lucha por el reagrupamiento del movimiento comunista internacional, de acuerdo con los principios del internacionalismo proletario y la solidaridad internacionalista de los pueblos contra el capitalismo y la guerra imperialista que se expresan a través de la consigna "Proletarios de todos los países, uníos". Ya se han dado algunos pasos pequeños en el esfuerzo de crear un polo distintivo en base a los principios del marxismo-leninismo, a través de la "Revista Comunista Internacional" y la Iniciativa Comunista Europea.
Un componente de la estrategia contemporánea del KKE es su percepción programática del socialismo. La construcción socialista empieza con la conquista revolucionaria del poder por la clase obrera. El Estado obrero, la dictadura del proletariado, es el instrumento de la clase obrera en la lucha de clases que continúa en el socialismo con otras formas y medios.

Se utiliza para el desarrollo planificado de las nuevas relaciones sociales, lo cual tiene como condición previa la frustración de los intentos contrarrevolucionarios, así como el desarrollo de la conciencia comunista de la clase obrera. El Estado obrero, como mecanismo de dominación política, es necesario hasta que todas las relaciones sociales se conviertan en comunistas, hasta que se desarrolle la conciencia comunista en la inmensa mayoría de los trabajadores, así como hasta que se consiga la victoria de la revolución, al menos en los países capitalistas más poderosos.

Estimados camaradas:

Hace 100 años, en esta ciudad, el VI Congreso del partido bolchevique tomó la decisión que significó un hito, que trazó la línea de la insurrección armada. La implementación de la decisión condujo dentro de pocos meses a que sonaron los cañones de “Aurora”. Hoy, 100 años después, los comunistas en todo el mundo están llamados a profundizar en esta trayectoria histórica, a sacar conclusiones valiosas, a trazar la estrategia revolucionaria contemporánea en sus países y a nivel internacional. 
Esta es la respuesta necesaria para la confrontación del trabajo corrosivo del oportunismo, para la superación del repliegue ideológico, político y organizativo del movimiento comunista, su reagrupamiento revolucionario.  

El ajuste de la estrategia de los partidos comunistas para corresponder con el carácter de nuestra época, la época de transición del capitalismo monopolista-imperialismo, al socialismo, que fue inaugurado por la Revolución Socialista de Octubre y, consiguientemente, la superación de las etapas de transición que existían en los programas de los partidos comunistas y la definición del carácter de la revolución como socialista, es objetivamente necesaria y exigible.

Esta dirección puede contribuir significativamente a la liberación de opciones políticas que operan en el marco de la gestión del capitalismo, como son los llamados “gobiernos de izquierda” y la alianza con la socialdemocracia, dar un impulso a la lucha antimonopolista-anticapitalista, a elaboraciones que se basan en las exigencias de la lucha de clases y pueden contribuir significativamente en la preparación del factor subjetivo, en la concentración de fuerzas obreras y populares en la lucha por el derrocamiento del capitalismo y la construcción del socialismo-comunismo.