El imponente Cerro de los Siete Colores en Purmamarca, Jujuy (Argentina)

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jueves, 2 de julio de 2015

CONFERENCIA INTERNACIONAL SOBRE LA DEUDA

Por Sergio Daniel Aronas  - 02 de julio de 2015

La Conferencia Internacional es una iniciativa de la Asamblea por la Suspensión de Pagos e Investigación de la Deuda y por la Defensa del Patrimonio Nacional y los Bienes Comunes, conformada por organizaciones y movimientos sociales del campo popular de la Argentina.

Tuvo lugar en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires los días 3 al 5 de junio y pasó como suele suceder con estos acontecimientos, sin que nadie se haya enterado, puesto que a la prensa no solo no informa de estos eventos sino que prefiere ignorarlos por los grandes medios de comunicación han sido favorecidos por todos los mecanismos de salvataje utilizados desde los seguros de cambio de 1982 hasta la pesificación asimétrica de 2002, con lo cual su deuda en millones de dólares se la transfirieron al estado argentino, quien asumió como propia una deuda generada por las empresas privadas.

La realización de esta Conferencia es de suma importancia a la hora de determinar las mejores estrategias para enfrentar el problema de la deuda externa. En el año 1985 se propuso declarar por parte de los países endeudados una moratoria de 5 años con suspensión de pagos de intereses, con el fin de destinar esos millones de dólares a fortalecer las economías nacionales, mejorar el nivel de vida de los pueblos, desarrollar el mercado interno y las exportaciones para estar en mejores condiciones de enfrentar las presiones de las naciones acreedores. Pocos países lo intentaron y fracasaron porque no lograron unirse en un frente común de países deudores, mientras las potencias imperialistas se aglutinaron en el grupo de acreedores desde el cual negociaron desde posiciones de fuerzas las posibles soluciones a la problema del endeudamiento que para ellos es que les sigan pagando y no permitir ni moratorias, ni suspensiones ni nada que pueda alterar la transferencia de fondos de países subdesarrollados a los países capitalistas desarrollados, sede de los principales bancos acreedores.

Ahora se habla de suspender los pagos de los intereses de la deuda, renegociar con quitas y promover la auditorías del estado de cuenta que reflejan el supuesto estado deudor de los países de América Latina, Asia y África. A las potencias imperialistas no les gusta nada esta estrategia porque pondría la complicidad de los gobiernos y sus bancos en la generación de una deuda implantada y exportada a países gobernados por dictaduras militares genocidas. Y aquí el problema principal, el quid central de la cuestión, que es el de la legitimidad de la deuda producida por esas dictaduras, es decir, gobiernos ilegales, inconstitucionales cuyos actos jurídicos en materia de deuda externa, deberían ser declararlos nulos de nulidad absoluta. Ahora bien, cuando fueron reemplazados por los nuevos gobiernos democráticos, las fuerzas imperialistas impulsaron la doctrina de la continuidad jurídica de los estados, de modo tal que estos gobiernos constitucionales surgidos, reconozcan todo lo actuado por sus dictaduras antecesoras y deban hacerse cargo de un problema que no provocaron. Ese era el momento justo para decidir con apoyo del Congreso, el repudio de la deuda, un paso que nadie se atrevió a realizar. Es más, en 1984, el Parlamento argentino recién constituido realizó durante una semana, un debate sobre el origen de la deuda externa del país, en la única vez en su historia que esta institución debatió esta cuestión preponderante. El gobierno de los Estados Unidos con el republicano Ronald Reagan a la cabeza, envió como emisario especial, al inefable criminal de guerra Henry Kissinger, cuya acción diplomática logró poner fin a los debates del Congreso y conociendo la situación financiera de los países subdesarrollados, propuso su plan de capitalización de la deuda y luego la privatización de las empresas estatales con lo cual, nuestras naciones por una caprichosa interpretación de las funciones económicas del estado, lanzó un programa para que los estados nacionales reduzcan su participación en la economía. Se trató de un vasto plan de desnacionalizaciones que tanto aplaudieron los banqueros y financistas de todo el mundo capitalista porque vieron una nuevo oportunidad de jugosos negocios.

En la Argentina se puso en marcha este plan que terminó volando por aires con la crisis de diciembre de 2001 y que ahora los mismos personajes internacionales que provocaron la crisis argentina, están causando terribles perjuicios a los países más débiles de la Unión Europea presentando su plan de ajuste para que Grecia, España, Portugal, Islandia, salgan de la crisis. Pretender resolver los problemas de la deuda con las propuestas del Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Unión Europea, es como intentar apagar un incendio con gasolina. La diferencia o la verdad de esta situación es que el incendio lo tendrán los países que aprueben los planes de las instituciones financieras y si no modifican su postura frente a las fuerzas imperialistas del capital financiero. Estas siempre actúan unidos, coordinados y en un mismo objetivo que apunta a debilitar a los gobiernos para dividirlos y someterlos por separado.

En este contexto del debate de la deuda externa damos a conocer la declaración de la Primera Conferencia Internacional dedicado al tema de la deuda, los bienes comunes y la lucha contra la dominación imperialista.

El documento identifica claramente a los responsables de la crisis actual, diciendo su nombre, el imperialismo, vinculándolo con las élites del poder global mundial y el capital transnacional,  representado por el FMI, el Banco Mundial, el BID y todas sus instituciones subsidiarias y un nuevo actor el GAFI (Grupo de Apoyo Financiero Internacional) que merece ser estudiado detalladamente por ser el impulsor de las leyes antiterroristas en todo el mundo para beneficiar la actividad de las empresas y bancos multinacionales, es decir, organizaciones especializadas en lavado de dinero, evasión y elusión impositiva.

Se condena las nuevas actividades económicas relacionadas con la minería a cielo abierto, el extractivismo, la defensa de la tierra, por una producción sustentable, libre de transgénicos, agroquímicos y al mismo tiempo se llama a denunciar los Tratados Bilaterales de Libre Comercio, los tribunales del Banco Mundial quien a través del CIADI se condena a las naciones a pagar millones de dólares a empresas monopólicas sin importar la causa por la cual un Estado Soberano, en el ejercicio de su independencia, decide terminar con esos contratos espantosos por abuso e incumplimientos de esas compañías y que van a llorar al CIADI a reclamar indemnizaciones que no les corresponden.

En la hora actual, el sistema capitalista no se va a derrumbar si un grupo de naciones toma el toro por las astas y declara definitivamente el repudio de sus deudas. No hay otra salida. Seguir pagando esta inmundicia es condenar a la miseria y al atraso eterno a nuestros países.

El imperialismo sabe muy bien del carácter ilegal de toda la historia de la deuda y aplicaron métodos militaristas para obligar a los países a pagarla, como fue el caso de Venezuela en 1902 que dio nacimiento a la Doctrina Drago; en otros casos, conquistaron territorios, como fue el caso de las Islas Malvinas en 1833 por los colonialistas británicos quienes querían desafiar al gobierno del entonces Juan Manuel de Rosas para que gire los intereses correspondientes al préstamo ficticio de la Baring Brothers de 1826. La ocupación británica de Malvinas tuvo ese trasfondo y no solamente una cuestión de expansionismo imperial.

Para los lectores del blog va el documento:


DECLARACIÓN DE LA Iª CONFERENCIA INTERNACIONAL "DEUDA, BIENES COMUNES Y DOMINACIÓN"

"Las organizaciones y los/las participantes en la primera Conferencia Internacional “Deuda, Bienes Comunes y Dominación–Resistencias y Alternativas hacia el Buen Vivir”, realizada en Buenos Aires, Argentina, entre el 3 y el 5 de junio de 2015, luego de analizar y debatir las características del saqueo de nuestros bienes comunes, su vinculación con el endeudamiento público y, con los demás instrumentos de dominación utilizados por las élites del poder económico global para someter a los pueblos y la naturaleza, al igual que transitar hacia alternativas populares y soberanas,

Manifestamos que:

"Los problemas del endeudamiento público, el saqueo de los bienes comunes, la dependencia y la dominación imperialista, que definen el actual modelo productivo y de desarrollo, son ejes comunes y centrales del empobrecimiento, de la desigualdad y del saqueo en toda América Latina y el Caribe.
"Somos conscientes del costo social y ecológico de pagar, sistemáticamente, una deuda que es además ilegítima, ilegal, odiosa e impagable.
"Históricamente, la deuda pública ha constituido un poderoso instrumento utilizado por el capital transnacional para reforzar el colonialismo en la esfera económica, política y cultural; así como para disponer de las vidas, territorios y bienes naturales de los pueblos y países que quedan bajo su dominio. La dominación ejercida a través del instrumento “deuda pública” acentúa día a día la extracción indiscriminada de los bienes comunes, afectando los derechos humanos, la naturaleza y la vida de los pueblos.

"Las políticas de ajuste, privatización y liberalización siguen siendo las propuestas del sistema financiero mundial, encabezadas por las instituciones de siempre, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otras recientes como el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI, impulsor de las leyes anti-terroristas). Estas políticas son expresión de las clases dominantes que se manifiestan mediante mecanismos económicos, ideológicos, jurídicos, culturales y políticos. Desde esta 1ª Conferencia Internacional denunciamos y nos disponemos a combatir esos mecanismos, desde la construcción de un proyecto popular alternativo anticolonial, anticapitalista, antimperialista y en armonía con la naturaleza.

"En la construcción de alternativas, la lucha de los pueblos cobra vital importancia. Entre las más recientes experiencias de resistencia y construcción de alternativas, se encuentra el rechazo al ALCA en 2005, la Auditoría Integral de la Deuda Pública llevada a cabo en 2008 por Ecuador y, la que en la actualidad lleva adelante el parlamento griego, las Campañas contra los Tratados de Libre Comercio en todas sus formas y el CIADI, las Campañas contra los cultivos transgénicos y contra las empresas transnacionales de la alimentación y la biotecnología, contra la mega minería a cielo abierto, contra la explotación de los recursos hidrocarburíferos no convencionales (fracking), contra las represas que ponen en riesgo la vida de pueblos enteros, con las luchas históricas de los pueblos originarios por la reivindicación de sus derechos y, en general, con todas las formas de lucha por los derechos de la naturaleza y por la Soberanía Alimentaria, Energética y Financiera.

"Teniendo en cuenta lo anteriormente descripto,

"Resolvemos:

"Impulsar en América Latina y el Caribe una Campaña Popular e Integral que recoja el conjunto de decisiones tomadas en esta 1ª Conferencia Internacional “Deuda, Bienes Comunes y Dominación – Resistencias y Alternativas hacia el Buen Vivir”, a saber:

"Articular y unificar las luchas al igual que generar canales de comunicación e intercambio para lograr unidad y para trascender los movimientos y organizaciones sociales ya sensibilizados con los problemas de deuda, bienes comunes y dominación.

"Utilizar los diferentes medios y metodologías presenciales y virtuales para ejecutar campañas locales, nacionales e internacionales de divulgación, sensibilización y organización popular de la región sobre las diferentes problemáticas debatidas y analizadas en esta 1ª Conferencia Internacional.

"Asegurar a través de esas medidas, la continuidad de este proceso.

"Realizar un acompañamiento/control activo y autónomo del trabajo de la Comisión Bicameral de Investigación de la Deuda, incluyendo la difusión de informes periódicos, la presentación de informaciones y demandas, la movilización y participación social desde todos los rincones del país.

"Acompañar las movilizaciones y luchas populares por la Soberanía de los pueblos y en contra de proyectos extractivistas de toda índole, ya que ellos ponen en peligro la Soberanía Alimentaria y el bienestar de los pueblos y de la naturaleza.

"Apoyar las luchas de los pueblos originarios de América Latina en la búsqueda de la libertad soberana de autodeterminación que les corresponde y en defensa de sus territorios, en contra del extractivismo y del desalojo.

"Agudizar la Campaña contra los Tratados de Libre Comercio e Inversión en cualquiera de sus formas, en contra del CIADI y por una nueva Integración Regional de los Pueblos (Banco del Sur, SUCRE, ALBA, etc.).

"Apoyar la campaña para desmantelar el poder de las corporaciones transnacionales, instaurando un nuevo paradigma que reivindique la soberanía de los pueblos y de la naturaleza.

"Profundizar la denuncia y el rechazo a la injerencia norteamericana sobre el pueblo haitiano, exigiendo el retiro inmediato de las tropas de la Minustah, apoyando las iniciativas por la recuperación de su patrimonio expoliado y la reparación de los daños y crímenes de la dominación imperial en Haití. Apoyar y participar en la Conferencia Internacional sobre Ocupación, Desocupación y Solidaridad a celebrarse los días 17 y 18 de julio de 2015 en Puerto Príncipe." 

Apoyar y participar en los Tribunales Populares a realizarse a partir de diciembre de 2015 sobre las consecuencias de la ocupación militar, la restitución del oro robado y la indemnización de los daños causados por el cólera.

"Resaltar los extraordinarios aportes que el doctor Alejandro OLMOS hizo a la causa de los pueblos en contra del endeudamiento al denunciar la ilegitimidad de los créditos onerosos adquiridos por la dictadura para violar los derechos humanos del pueblo argentino. Haber logrado la sentencia Ballesteros es un gran triunfo no sólo para los/las argentinos/as, sino que es una herramienta de lucha para los pueblos de América Latina".

Dado en Buenos Aires el 5 de junio de 2015

ASAMBLEA POR LA SUSPENSION DE PAGO E INVESTIGACIÓN DE LA DEUDA Y POR LA DEFENSA DEL PATRIMONIO NACIONAL Y LOS BIENES COMUNES)

¡El pueblo debe saber de qué se trata!

La única deuda es con el pueblo

No hay que pagar deuda ilegítima, odiosa y fraudulenta


Suspender los pagos e investigar la Deuda - Defender los Bienes Comunes

jueves, 29 de agosto de 2013

EL AJUSTE INVISIBLE DE LA ECONOMIA ARGENTINA


EL AJUSTE OCULTO DEL GOBIERNO ARGENTINO

Por Sergio Daniel Aronas – 29 de agosto de 2013

Un documento elaborado por el Dr. Héctor Giuliano, uno de los más grandes especialistas argentinos en materia de deuda externa y finanzas internacionales, muestra como el gobierno de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner está aplicando un plan de ajuste destinado a pagar la deuda pública de la Argentina. El carácter oculto consiste en que la gran mayoría de la población no está sintiendo sus efectos y como no está anunciado como se hacía en gobiernos anteriores cuando se comunicaba un plan económico con acuerdo de las instituciones multilaterales de crédito. Al estar presente en aquellos años la batuta del FMI y/o del Banco Mundial o los dos juntos, se sabía claramente de qué se trataba la puesta en marcha de aquellos llamados “planes de ajuste estructural” que abarcaron buena parte de los últimos treinta años de historia económica argentina. El pueblo conocía a las estrellas y a los protagonistas de estos actos de entrega del patrimonio nacional y adónde conducían debido a la larga experiencia de lucha acumulada en años anteriores. Se trataba en resumidas cuentas de planes basados en reducir el gasto público del estado nacional en todas sus instancias y ya vimos en los años noventa los efectos devastadores de trasladar  gastos estatales a las provincias que no estaban en condiciones de soportarlos. A esta reducción del gasto que apuntaba a reducir el déficit fiscal, las medidas de ajuste tradicionales consistían en el congelamiento o reducción de salarios de empleados públicos y a los jubilados, programas para eliminar personal del Estado, aumento de las tarifas públicas, aumentos de los precios, aumento de los impuestos ya sea por incremente de la tasa impositiva o por reducción de la base imponible para ensanchar el número de contribuyente y conseguir que más personas comiencen a tributar o por la creación de nuevos tributos como fue el caso del impuesto al cheque, que habiendo nacido por una emergencia, todos los gobiernos lo han sostenido y jamás pensaron en derogarlo. Aquellos ajustes se acompañaban de fuertes aumento a los combustibles y todo cerraba con la decisión de devaluar la moneda ya sea por porcentaje fijo establecido por el gobierno o por el mecanismo periódico que si bien el impacto teóricamente podía ser mitigado, a lo largo del tiempo sus efectos eran tan destructivos como el primero. Las consecuencias era una recesión con caída de ventas generalizada, paralización de la producción, despidos masivos en las empresas y para evitar una medida tan extrema, esas mismas empresas preferían adelantar las vacaciones y poder lograr que puedan sostenerse en los mercados. La voracidad recaudadora de la autoridad fiscal agravaba más la situación lo que termina en un efecto contrario ya que los que no podían pagar, esperaban la oportunidad para inscribirse en las moratorias que permitían a las empresas ponerse al día con los impuestos impagos con una importante quita de intereses como atractivo para pagar en largas cuota esos impuestos impagos (IVA, ganancias, ingresos brutos y otros).

Así fueron los planes de ajuste diseñados por el FMI y el Banco Mundial que impulsaban las exportaciones de productos primarios que los buenos del Primer Mundo nos compraban esas mercancías y los pobre incumplidores del sur destinaban todos los beneficios del comercio exterior para obtener los dólares para pagar la deuda externa. Una deuda que nunca dejaba de crecer por el carácter de deuda estructural basada en un sistema de progresión geométrica y que mecánicamente se reproducía por la reprogramación de los intereses que aumentan el monto del capital adeudado que nunca se pagaba. Y ahí estaba la clave y llave maestra de este sistema siniestro. El deudor exigía el pago de los intereses pero nunca se terminaba de pagar y está demostrado no solo por trabajos de economistas defensores de esta trampa perversa sino como en su momento lo hizo el gran Fidel Castro que cuanto más se pagaba más se debía y había llegado a la conclusión en cuatro casos que por más que dejemos de pagar, el mecanismo seguía reproduciéndose por sí mismo y la deuda externa se hacía de esa forma eterna. En todos esos años, América Latina como el ejemplo más notable, se convirtió en un exportador neto de capitales en el sentido de transferir a los países capitalistas desarrollo miles de millones de dólares de deuda externa cuyo origen había que remontarse a las dictaduras militares que asolaron nuestra región.

El Dr. Giuliani plantea que ahora hay una mutación en la forma de aplicar ajustes a la economía del país porque del método recesivo del FMI/Banco Mundial, ahora se lo lleva a la práctica a través de la “maximización de los recursos”, esto es, sacar el máximo provecho de la capacidad recaudatoria del Estado para que los ingresos generados por la recaudación impositiva se destinen de plano al pago de los compromisos de los intereses de la deuda externa. Y si bien no ha sido ese gobierno el que generó esta crisis de deuda, nuestro país sigue consecuentemente esa doctrina de la continuidad jurídica de los estados y se cargo de una deuda absolutamente de origen ilegítimo e ilegal. El problema es que muchos de los acuerdos que firmó la Argentina desde el plan Brady en adelante ha determinado el reconocimiento total de esa deuda por nuestro país y para colmo de males, significado la renuncia a la soberanía jurídica al aceptar los tribunales extranjeros como el lugar para resolver los conflictos y controversias y pagar los vencimientos de deuda. La confesión del Ministro de Economía Hernán Lorenzino declarando que la Argentina desde el 2003 hasta la fecha pagó a los acreedores externos un total de 173 mil millones, es una prueba de este ajuste salvaje (Ver nota de la agencia de noticias Telam del domingo 25/08/2013: http://www.telam.com.ar/notas/201308/30073-ratificamos-no-pagar-a-fondos-buitre-algo-distinto-al-93-que-entro-al-canje.html).

El autor muestra como la combinación recaudatoria de diversos tributos contribuyen de manera notable a disimular este ajuste que no se siente con los rigores de otros “más ortodoxos” pero que a la larga afectarán a muchos ciudadanos. El hecho de que persista aplicar ganancias a los salarios que superan el mínimo no imponible es una aberración jurídica insostenible e indefendible. Pero es un claro ejemplo de la voracidad impositiva que se traduce en la pérdida de poder adquisitivo del salario al quitarle una parte de los ingresos de los trabajadores que por más pequeño que resulte ser sigue siendo algo intolerable, inaceptable e irritante para muchos. En sentido parece que el gobierno se despertó de su largo letargo y ha enviado un proyecto de ley que eleva ese mínimo para los trabajadores hasta $ 15.000 en una escala hasta los $ 25.000.

En resumidas cuentas, la investigación del Dr. Giuliani se basa en plantear el ajuste oculto y/o imperceptible para el conjunto de la población en dos planos de la actividad estatal: por el lado de los ingresos, que se manifiesta en el aumento de la presión tributaria y por el lado del gasto, a través de su reducción no tanto por la vía tradicional de los ajustes típicos que se dieron en varios momentos de la historia argentina, sino mediante la reducción de partidas presupuestarias, por mantener que el nivel de gastos del estado sea menor al incremento de los ingresos, por los topes a los aumentos salariales del sector  público (esto último conformó la doctrina de “sintonía fina” con la que comenzaron las discrepancias y luego ruptura con la CGT de Hugo Moyano cuando la Presidenta exigía “moderación” a los sindicalistas en cuanto al aumento de salarios), por el adelantamiento de impuestos vía anticipos como en el caso de ganancias, entras formas de esta modalidad de ajuste. En ambos casos, el gobierno utiliza inteligentemente el efecto que causa la inflación que al provocar un aumento generalizado de los precios, se traslada a las empresas y a los particulares con un aumento de los impuestos al momento de recaudar.   

La contradicción más flagrante del gobierno de Cristina Kirchner es el tratamiento que le da a la deuda externa que tiene encierra una lógica perversa que aun no ha sido desmontada que cuanto más se paga más debe. En consecuencia, hablar de desendeudamiento es un sin sentido y el gobierno sigue metido en esta trampa que no se resuelve pagando, sino realizar una profunda auditoría de todos los contratos y documentos relacionados con la deuda para saber cuánto se debe y porqué.
Además el mercado cambiario con un dólar artificialmente retrasado crea fuertes problemas en el comercio exterior porque abarata las importaciones, perjudicando la producción nacional restringiendo las exportaciones. Por lo tanto, aumenta el déficit comercial y el superávit gemelo (fiscal y comercial) como sostén de la política económica del gobierno llega a su fin con consecuencias muy negativas para la Argentina. Por otro lado y como la historia viene demostrando, cada vez que un gobierno se mete con el tema cambiario no hay política que pueda resistir y la que está aplicando la conducción económica es tan desacertada que lo único que hace es echar más nafta al fuego. En este tema hay una cuestión que merece analizarse y es la siguiente: si el Banco Central ahorra en dólares para aumentar sus reservas ¿porqué prohíbe a las empresas y a los particulares a hacer lo mismo? Lo puede hacer por el poder de monopolio que posee en el manejo de la política cambiaria. Otro factor que agrava la crisis es el hecho de tener una Secretaria de Comercio que se mete en el comercio exterior encargándose de aprobar los permisos de embarque que es un documento estrictamente aduanero, retrasando por meses las exportaciones de nuestras empresas como si las ventas al exterior fueran de una facilidad al alcance de todos, cuando en realidad para entrar a los mercados internacionales deben hacer esfuerzos titánicos.
Los problemas económicos y financieros que enfrenta la Argentina, especialmente en el sector externo, son de una gravedad que hasta el momento no está a la orden del día en la gran mayoría de los ciudadanos de nuestro país.
Presentamos este importante documento que revela la cara oculta y desconocida del ajuste argentino en la “década ganada”.  
    

EL AJUSTE PARA EL PAGO DE LA DEUDA

Héctor Giuliano – Rebelión – 26 de agosto de 2013

El objeto de este trabajo es demostrar sintéticamente cómo la administración Kirchner está aplicando hoy un plan de ajuste fiscal encubierto para sostener el pago de los servicios de la deuda pública argentina.

Encubrir significa ocultar una cosa o no manifestarla: impedir que algo llegue a saberse. Es sinónimo de esconder.

Se trata de un tema al que ya nos hemos referido en diversos escritos anteriores pero que motiva algunas precisiones adicionales. [1]

La palabra síndrome identifica el conjunto de síntomas característicos de una enfermedad: por extensión, es el conjunto de fenómenos o acciones que caracterizan una situación determinada.

La aplicación de la idea de síndrome a la actual política económico-financiera argentina puede ayudar a la comprensión del título de la presente nota.

Los nuevos planes de ajuste

Las tradicionales políticas de ajuste fiscal aplicadas en nuestro país – cuya formulación típica estaba dada por las recetas recesivas del Fondo Monetario Internacional (FMI) – ponían más énfasis en la reducción del gasto público que en el aumento de los ingresos.

Este planteo parece haber ido mutando en los tiempos recientes y ahora el ajuste se estaría aplicando más por el lado de la maximización de recursos que por la reducción del gasto, cosa que ayuda a enmascarar el síndrome de las nuevas políticas de ajuste ya que las exacciones se dan en términos reales.

Para comprender esta variante hay que tener presente que la inflación juega un papel funcional en esta nueva forma de ajuste a favor del Estado porque atenúa los efectos del aumento del gasto público –el aumento de los gastos reales es menor que el de los ingresos reales– y porque, a la vez, la inflación mejora los niveles de recaudación fiscal efectiva aún descontando la incidencia inflacionaria. (ver Apéndice)

Además, bajo relativa estabilidad o contención cambiaria –ritmo devaluatorio más bajo que la tasa de inflación– el peso obtiene una apreciación fáctica, lo que ayuda al pago de los servicios económicos y financieros de la cuenta corriente de la Balanza de Pagos, especialmente los inherentes a la Deuda Externa.

Este retraso cambiario, sin embargo, paradójicamente complica en forma paralela la situación del Sector Externo porque –entre otras cosas- abarata las importaciones y los servicios relacionados con el Comercio Exterior (caso de los gastos de transporte), induce los viajes de turismo de argentinos al extranjero y estimula la contratación de deuda externa privada.

El denominado Modelo K -más allá del eslogan de “crecimiento con inclusión social”- descansaba en un esquema de superávits gemelos, fiscal y externo, pero hoy el gobierno ya no cuenta con ninguno de los dos: el Sector Público presenta un Déficit Fiscal creciente y el resultado de la Balanza de Pagos es negativo.

a) El Déficit Fiscal fue de 55.600 M$ [2]  en 2012 y había sido de 30.700 M$ en 2011.

Para el corriente año no hay cifras confiables todavía pero se estima que el Resultado Financiero será mayor que el ejercicio pasado.

b) La Balanza de Pagos dio una variación de reservas negativa de 3.300 MD en 2012 y había tenido una variación también negativa de 6.100 MD en 2011 según la estimación del INDEC y el Balance Cambiario del BCRA.

Cabe destacar que los resultados del año pasado se obtuvieron limitando casi totalmente el giro de Utilidades y Dividendos al exterior, que hubiera sido de 8.200 MD neto negativo y en cambio –por las restricciones oficiales– se materializó en sólo 225 MD.

La contrapartida de estas retenciones transitorias de transferencias está dada por el fortísimo aumento de la Deuda Externa Privada exigible, que a fin de 2012 acumulaba 21.700 MD y cuyas divisas debe proveerlas el BCRA (al tipo de cambio oficial).

Frente a este doble problema del fin de los superávits gemelos la administración Kirchner estaría ensayando –con la aquiescencia, el monitoreo y el apoyo fáctico de organismos y entidades financieras internacionales– ese nuevo tipo de política de ajuste por la vía predominante de los ingresos.

En realidad, el mecanismo no elude el uso de determinados componentes de la reducción de gastos públicos pero no los aplica en forma directa, dejando que la inflación los contenga y/o reduzca en términos reales, como es el caso de los salarios del Estado, los gastos en general y los servicios de deuda pública indexada por CER.

La variante de lo que llamamos “ajuste por el lado de los ingresos” constituye un mecanismo relativamente novedoso –si bien ha estado siempre presente en los planes de ajuste tradicionales– y es menos comprensible, perceptible e irritativo para la población.

Operatoria del ajuste

 La clave del funcionamiento del ajuste por vía de los recursos reside en que la depreciación producida sobre los ingresos fiscales sea menor que la que se produce sobre los gastos, ponderados siempre en términos reales, es decir, despejando los efectos de la inflación monetaria.

 Esto influye sobre los recursos, sobre los gastos y sobre las necesidades de financiamiento del Estado.

1. Ajuste sobre los recursos

Básicamente, la maximización relativa de los ingresos se logra por el menor Efecto Olivera-Tanzi, esto es, por un desfasaje más reducido hoy entre el momento del devengamiento y el de la percepción de los impuestos.

Este logro oficial se obtiene por combinación entre el proceso inflacionario y el sistema tributario argentino:

a) porque los impuestos al consumo –que son regresivos– constituyen una parte muy importante de la recaudación (esencialmente, el IVA).

b) porque se mantienen indefinidamente gravámenes transitorios y de discutible equidad tributaria, como el caso del Impuesto al Cheque. [3]

c) porque se aplica el Impuesto a las Ganancias sobre el Salario y se mantiene desactualizado el Mínimo no Imponible del gravamen.

d) porque, además, el Estado se cubre de los efectos de la inflación sobre este impuesto por el paso del tiempo a través del procedimiento compensatorio de los anticipos sobre Ganancias.

e) porque, en la práctica, se ajustan por inflación los revalúos de inmuebles y vehículos, que inciden en impuestos y tasas a nivel nacional, provincial y municipal.

Todo esto hace que el Fisco mantenga una elevada presión tributaria y que esa recaudación nominal no sufra el deterioro inflacionario; aparte del hecho que la Inflación en sí misma se comporta ya como un impuesto (un impuesto regresivo).

El Presupuesto 2013 conlleva un aumento de los Recursos del orden del 24.2% respecto del año anterior – 629.200 M$ contra 506.400 M$ - un porcentaje de aumento nominal que en la práctica con la inflación real estimada (Índice Congreso).

La inflación también aumenta los ingresos fiscales con el incremento de precios y tarifas de servicios públicos tanto por vía directa (la percepción) como por vía indirecta (su componente impositivo).

De esta forma, la emisión monetaria deviene una herramienta rentable para el Estado: directa, cuando el producido va a las arcas fiscales por actualización de tarifas públicas e indirecta cuando se deriva de la tributación.

El Banco Central (BCRA), a su vez, contribuye a la presión inflacionaria en forma lineal con la emisión monetaria sin respaldo para la compra de reservas internacionales (divisas que luego presta al Gobierno para el pago de la Deuda Externa) y con la emisión para el otorgamiento de Adelantos Transitorios al Tesoro (anticipos que se aplican tanto al pago de la Deuda Pública como al Gasto Público en general).

Ésta es, básicamente, la forma en que las finanzas del Estado - por la vía de los ingresos - no sólo no se perjudican sino que se favorecen con el proceso inflacionario.

2. Ajuste sobre los gastos

La primacía de la maximización de los recursos no excluye obviamente el ajuste tradicional por vía del gasto público, aunque la inflación también juega un papel muy importante en este campo.

En primer lugar, por medio de las reducciones relativas de los montos de partidas presupuestarias medidas en términos constantes, porque los aumentos nominales son compensados con la inflación real (Índice Congreso).

Así el aumento del Gasto Público previsto según el Presupuesto 2013 -16.3%, producto de 628.600 M$ contra 540.700 M$ en 2012- es inferior al aumento estimado de los Recursos (24.2 %).

En segundo término, el ajuste vía gastos se da tratando de establecer topes de incrementos salariales en el Sector Público y en la Economía en general igualmente en línea con la inflación real, que sólo resultan compensatorios de la pérdida de poder adquisitivo.

En tercer término, el ajuste de gastos se da licuando parcialmente por sub-indexación la deuda pública en pesos que se ajusta por CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia, que replica la inflación minorista del IPC INDEC), y que al 31.12.2012 equivale a unos 35.100 MD (sobre un total oficial de deuda de 209.000 MD).

En este último caso, por lógica, el ahorro de gastos que logra el Tesoro a través de este medio perjudica a los tenedores de bonos, que en la actualidad son los jubilados ya que prácticamente la totalidad de esta deuda en pesos indexada se encuentra en manos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES.

De todo lo dicho surge entonces que la variante tradicional de reducción de gastos públicos como parte de los programas de ajuste fiscal tampoco está ausente –pese a las apariencias- en la política del gobierno Kirchner.

3. Financiamiento del estado

 La clave de todos los planes de ajuste relacionados con el Sistema de la Deuda Pública –esto es, el mecanismo de Deuda Perpetua por refinanciamiento permanente de los vencimientos de capital y toma de nueva deuda– radica en que tales programas se llevan a cabo no para dejar de asumir obligaciones financieras sino, por el contrario, para poder exhibir una supuesta solvencia fiscal (tan ficticia como indemostrable) para poder tomar deuda adicional.

Esto se refleja en que el mayor aumento de los Recursos del Estado y el menor incremento del Gasto no implican una reducción sino, al revés, un aumento de la Deuda Pública, cosa que se verifica empíricamente: según el Presupuesto 2013 este año vencen deudas por 36.500 MD y está previsto refinanciarlas en su totalidad y tomar más deuda por 48.600 MD, o sea 12.100 MD más. [4]

El año pasado (2012) la Deuda Pública –según los datos oficiales del Ministerio de Economía (MECON)- aumentó 18.800 MD; en 2011 había aumentado en 14.600 MD y la asunción de más deuda está prevista en forma creciente también para el bienio 2014-2015.

Por ende, no es cierto que el país se esté des-endeudando.

La lógica del Megacanje Kirchner-Lavagna de 2005-2010 –cuyo fracaso condujo a la actual nueva crisis de deuda [5]- fue precisamente la de reestructurar la deuda en default desde 2001 (sin investigar la legitimidad de las acreencias contra el Estado Argentino y sin quitas reales sobre los montos así reconocidos [6] ) para poder volver cuanto antes al Mercado Internacional de Capitales, para tomar más deuda.

Esta política sigue siendo la de la administración Kirchner en función de la Hoja de Ruta definida oportunamente por el entonces ministro de Economía Boudou: 1. Solución del problema de los Holdouts (tenedores de bonos que no entraron en el Megacanje); 2. Arreglo de la Deuda Externa con los países del Club de París; y 3. Vuelta al Mercado Externo de Capitales... para tomar nueva deuda.

Hasta aquí los rasgos centrales o síndrome demostrativo del plan de ajuste encubierto que lleva a cabo el gobierno Kirchner para poder atender los servicios de la deuda pública frente a la crisis de deuda por insolvencia fiscal que arrastra indefinidamente el Estado Argentino. 

El rol de la deuda intra-estado

Tanto el gobierno Kirchner como el establishment financiero –oficialista y opositor– ponderan un falso des-endeudamiento público sobre la base de soslayar la naturaleza, peso y alcance de la Deuda intra-Sector Público, es decir, la deuda que el Tesoro Nacional contrae y sigue contrayendo en gran escala con Agencias de la Administración Pública.

Este tema –al que ya nos hemos referido en múltiples oportunidades– no sólo es muy grave sino que subvierte la lógica de las Finanzas Públicas.

Primero y principal, porque el gobierno actual –como todos los que lo precedieron desde el Proceso Militar hasta los gobiernos civiles sucesores a la fecha– tomó y sigue tomando deuda sin demostrar su capacidad de repago, con lo que consagra el principio de irresponsabilidad fiscal frente a las obligaciones del Estado y consiguientemente el esquema de Deuda Perpetua.

En segundo término, porque la deuda intra-Estado se está contrayendo fundamentalmente con el Banco Central, el FGS de la ANSES, el Banco Nación (BNA) y toda una serie de Entidades Públicas, con lo que se está empapelando al Estado Central con títulos sin garantía alguna de cumplimiento; y esto significa descapitalización del BCRA (que tiene préstamos al Tesoro por 66.400 MD: el 58% de su Activo) [7], desfinanciamiento del Sistema Previsional (que tiene el 60% de los fondos de jubilados prestados al gobierno), desafectación de créditos oficiales del sector productivo por parte del BNA (que tiene la mitad de su cartera prestada al Tesoro) y virtual desvío de fondos de las agencias oficiales que sostienen el reciclado permanente de los préstamos a corto y mediano plazo del Fisco.

La deuda intra-Sector Público se ha transformado así en una suerte de vaciamiento financiero potencial del Estado porque el gobierno no tiene fondos para pagar esa deuda.

Tal extraordinario stock de obligaciones ha ido aumentando como un préstamo-puente interno a la espera presumible de formalizar el tercer paso de la Hoja de Ruta Boudou: la vuelta al mercado externo de capitales.

Pero estas deudas intra-Estado hacen que las cuentas fiscales no cierren: no cierren a menos que el gobierno dé por sentado que tales deudas no se pagarán nunca. 

En conclusión

En medio de la nueva Crisis de Deuda que arrastra la administración Kirchner, el gobierno está aplicando un plan de ajuste fiscal encubierto para sostener el pago de los servicios financieros de la deuda y contener el aumento del déficit fiscal derivado de la misma.

La Deuda Pública es impagable y, por ende, estamos frente a un problema de Deuda Perpetua por refinanciación permanente de las obligaciones que vencen y por contracción de nuevas deudas.

La deuda intra-Estado actúa como préstamo puente para sostener la situación de pagos hasta que el país pueda definir en forma manejable el pago a los holdouts y llegue a un nuevo arreglo con el Club de París que le permita volver al mercado internacional de capitales para tomar más deuda externa.

La cada vez más debilitada posición del gobierno Kirchner – sobre todo con la proximidad de las elecciones parlamentarias de Octubre – hace prever que las concesiones y claudicaciones ante los poderes económico-financieros serán cada vez mayores, de lo cual el contrato secreto YPF-Chevron es un ejemplo manifiesto.
__________ 

APÉNDICE: UNA REFLEXIÓN SOBRE LA ACTUAL INFLACIÓN ARGENTINA. 

Aunque éste es un subtema que amerita un tratamiento específico por separado, cabe efectuar aquí algunas breves consideraciones sobre un problema más de fondo que está implícito en la relación entre Inflación y Política Económica del gobierno K.

Dado que el Banco Central emite dinero en gran escala que no va destinado a la actividad productiva sino a sostener los servicios de la deuda pública y otros gastos improductivos del Estado, el mismo gobierno queda luego prisionero de sus consecuencias.

Así, frente al aumento generalizado de precios y la distorsión de los precios relativos que lo acompaña y determina, el propio gobierno tiene que actuar errática, incoherente y contradictoriamente frente a un mercado que se envilece y corrompe por la propia política financiera oficial:

a) El gobierno no aplica una política racional y efectiva de Control de Precios – a través de la Secretaría de Comercio Interior – sino una política inoperante y sin resultados fácticos contra la inflación que dice combatir.

b) Admite la burla de los aumentos generalizados de precios en el Mercado que se produjo y se sigue produciendo a través de la liberación formal de precios por productos, consintiendo aumentos preventivos anteriores a los acuerdos de precios firmados con las empresas y tolerando los que se siguen dando pese a las medidas de “congelamiento”, aceptando los cambios de marcas y/o presentaciones de productos, etc.

c) Paradójicamente, esta falencia de fondo lleva a las autoridades a tolerar y hasta inducir la proliferación abierta del mercado negro – manifiesta en el aumento masivo de la venta callejera, de las ferias tipo “saladitas” que compiten por evasión tributaria, etc. – para tratar de contener los efectos de la inflación sobre la población.

d) El fogoneo del consumo por parte del gobierno también contribuye en forma determinante al aumento de los precios por presión de demanda sobre ramas o segmentos de mercado con oferta limitada.

e) Simultáneamente, la administración K trata de contener el dólar paralelo con métodos tan inoperantes como los aplicados al control de precios, atacando las consecuencias y no las causas ya que el problema no es el aumento del dólar sino la desvalorización del peso.

f) La presión inflacionaria por traslado de la devaluación fáctica al sistema de precios internos es inevitable – cualquiera sea la magnitud real del mercado negro – cuando las cotizaciones de ese mercado informal reflejan un cambio en la paridad monetaria real.

g) El gobierno mantiene un retraso cambiario relativo por un doble motivo: usar el tipo de cambio como “ancla” o freno inflacionario y permitir el pago de servicios crecientes de la deuda externa, ya que si se produjera una macro-devaluación la Argentina caería en un nuevo default.

h) El retraso cambiario estimula las importaciones de bienes, el aumento de los servicios económicos y financieros que pesan dentro de la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos y la toma de más deuda externa privada, lo cual debilita más aún la posición de reservas netas del BCRA y desvaloriza consecuentemente el peso.

i) La utilización del BCRA como proveedor de divisas para el pago de deuda externa pública y privada – dentro de su función general de atención de todos los movimientos de la balanza de pagos - se logra con la emisión en gran escala y sin respaldo de dinero para comprar esas divisas, que luego se prestan en su mayoría al Tesoro; lo mismo que los pesos que se imprimen para suministrarle Adelantos Transitorios.

j) La sobre-emisión de dinero deriva entonces en un aumento de la Base Monetaria que el propio BCRA esteriliza luego colocando deuda cuasi-fiscal (Lebac y Nobac) por la que paga hoy entre el 17 y 18 % de interés anual.

k) Estas altas tasas de interés fijan el piso elevado de las tasas de mercado y son uno de los principales factores determinantes de la inflación que, por la vía financiera, inciden en los costos de las empresas y se trasladan al sistema de precios.

En consecuencia, es el propio gobierno K el que genera y retroalimenta – en un círculo vicioso - el actual proceso inflacionario argentino; y lo hace en función de un desequilibrio estructural provocado por el problema de la Deuda Pública que no soluciona sino que complica y agrava.

Decididamente, estamos frente a una administración que tiene un problema para cada solución.


NOTAS:

 [1] A este respecto pueden verse varios artículos recientes del autor, particularmente: Efectos financieros de la Deuda Pública (2.4.2013), Deuda Pública y Ajuste Fiscal (23.2.2013) y Deuda Pública y Déficit Fiscal (18.2.2013).

 [2]  Las siglas M$/MD significan respectivamente Millones de Pesos/Dólares y están expresadas siempre con redondeo.

 [3]  El Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios – vulgarmente denominado Impuesto al Cheque – está en línea con la inflación y además presenta una inequidad de base porque tanto el librador como el beneficiario no aumentan su capacidad contributiva con la operación, mientras que los bancos – que sí obtienen un incremento de fondos con esas disponibilidades - no tributan por este gravamen.

 [4]  Estos vencimientos corresponden sólo a Capital o Principal de la Deuda, no al pago de los Intereses, que se abonan dentro del Gasto Corriente, que para el corriente año (2013) suman unos 10.800 MD y que son fuertemente crecientes para los ejercicios venideros.

 [5]  Hablamos de una nueva crisis de deuda porque el gobierno argentino no tiene capacidad de repago suficiente para atender con recursos genuinos los servicios de esa deuda y tiene que apelar sistemáticamente a las reservas internacionales del BCRA, a la emisión inflacionaria de pesos y a la deuda intra-Estado en gran escala para pagar a los acreedores privados y a los organismos multilaterales de crédito, sin reducción del monto total de la deuda pública y, por el contrario, incrementándola a un ritmo de más de 10-12.000 MD por año.

 [6]  Decimos sin quitas reales porque la reducción de valor de los bonos canjeados fue compensada con la entrega de cupones ligados al PBI – VLPBI – de modo que quienes ingresaban en el canje lo hacían con importes incluso mayores al valor nominal.

 [7]  Al 31.7.2013 el Balance del BCRA muestra que el banco tiene Títulos Públicos en cartera por 38.500 MD y Adelantos Transitorios al Tesoro por el equivalente de otros 27.900 MD: en total 66.400 MD. Sobre un Activo Total de 115.000 MD esto es el 57.7%.

 Las Reservas Internacionales, a la misma fecha, son de 37.050 MD: el 32.2% del Activo y cerca de la mitad % del valor de los créditos contra el Tesoro (un 55.8%).

viernes, 26 de julio de 2013

A LA MEMORIA DE THOMAS SANKARA

RECORDANDO A THOMAS SANKARA

Por Sergio Daniel Aronas – 26 de julio de 2013

El próximo 4 agosto se cumplirán 30 años de la llegada al poder del comandante Thomas Sankara, del antiguo reino de Alto Volta con cuya llegada a la presidencia por medio de una revolución transformó a su país y se convirtió en sus años de gobierno es uno de los más importantes referentes del movimiento panafricano de unidad, lucha, revolución y socialismo. Sankara fue un presidente llevó adelante un vasto programa de cambios estructurales en la organización económica, política y social de su país. Le cambió el nombre por el de Burkina Faso que significa “Patria de los hombres íntegros” en el idioma original de la nación; modificó la bandera, el escudo y el himno nacional. Su política exterior se caracterizó por el abierto enfrentamiento al imperialismo y al neocolonialismo quienes a través de la deuda externa buscaban ahogar a los países subdesarrollados, para dominarlos y someterlos por separado.
África en los años 80 del siglo pasado estuvo marcado por una serie de conflictos y guerras provocadas por las rivalidades entre los diversos países donde la mano negra del imperialismo tanto de los Estados Unidos como las ex potencias colonialistas europeas no dejaban pasar la oportunidad para meterse en asuntos que no les correspondía, agravando la crisis y permitiendo la matanza entre pueblos hermanos.
Thomas Sankara fue un gran líder revolucionario marxista con un alto compromiso con su país y con su continente. Vio con claridad las funestas perspectivas que se abrían en África por el tema de la deuda externa, por pretender resolver los problemas recurriendo tanto al Banco Mundial como al Fondo Monetario Internacional, cuyas políticas hoy nuevamente como en aquellos años, sacuden y conmueven a vieja Europa, supuestamente orgullosa de su independencia de esas dos horrendas instituciones creadas por en julio de 1944 plena Segunda Guerra Mundial.
Este discurso de Sankara llamando a un frente común contra la deuda externa fuer un objetivo perseguido por muchos países que en aquellos años sufrieron y aun sufren el peso del endeudamiento y la diplomacia imperial de los Estados Unidos y Europa impidió que los países deudores se unieran para enfrentar con mayor fuerza la presión de las potencias capitalistas a la hora de imponer condiciones en la concesión de créditos y obtener “ayuda” para el desarrollo. Toda la historia de la deuda externa de los países de Asia, África y América Latina es la historia de una forma de sometimiento y dominación tanto o más brutal que una invasión militar porque para el imperialismo le resultaba una forma barata y eficaz de eternizar el control sobre los países, cuestiones que fueron planteadas y eran sumamente conocidas por los Estados Unidos cuando un informe del Comité de Relaciones Exteriores del Congreso ya en 1977 advertía con claridad como podía terminar la crisis de la deuda.
Un gobierno como el Sankara no podía ser tolerado y el peso de la traición como en el Chile de Salvador Allende, terminó con su gobierno y la pagó con su vida en el sangriento golpe de estado del 15 de octubre de 1987.
Aquí presentamos uno de sus mejores discursos sobre un tema de palpitante actualidad como es el tema de la deuda externa que sigue golpeando duramente a muchos países, incluso en el mío la Argentina, por la presión de los “fondos buitres” y por una política del gobierno que se ha convertido en una máquina de pagar intereses de una deuda que está comprometiendo seriamente las finanzas de la nación. Y ahí está la causa de las prohibiciones inéditas de ahorrar en divisas, los problemas para importar y las nuevas medidas de exigir el rápido cobro de las operaciones de exportación.

Un frente unido contra la deuda

El 29 de julio de 1987, Thomas Sankara participaba en Adís-Abeba en los trabajos de la vigésimo quinta Conferencia en la Cumbre de los países miembros de la OUA. Pronunció allí el siguiente discurso. Este texto es una transcripción a partir de una grabación. El presidente de la sesión era Kenneth Kaunda, de Zambia.

Señor presidente, Señores jefes de las delegaciones:

Querría que en este momento pudiésemos hablar de esta otra cuestión que nos inquieta: la cuestión de la deuda, la cuestión de la situación económica de África. Tanto como la paz, es una condición importante de nuestra supervivencia. Y por eso he creído deber imponeros unos minutos suplementarios para que hablemos de ello.
Burkina Faso querría expresar de entrada su preocupación. La preocupación de ver que las reuniones de la OUA se suceden, se asemejan, pero hay cada vez menos interés en lo que hacemos.
 Señor presidente: ¿Cuántos son los jefes de Estado aquí presentes, cuando todos han sido debidamente convocados para venir a hablar de África en África?

Señor presidente: ¿Cuántos jefes de Estado están prestos a saltar a París, a Londres, a Washington cuando desde allí son convocados a una reunión, pero no pueden venir a una reunión aquí, a Addis Abeba en África? Esto es muy importante. [Aplausos] Sé que algunos tienen razones válidas para no venir. Es por ello, señor presidente, por lo que querría proponer que establezcamos un baremo de sanciones para los jefes de Estado que no responden ¡presente! a la convocatoria. Hagamos de manera que por una suma de puntos de buena conducta, los que asisten regularmente, como nosotros, por ejemplo, [Risas] puedan ser apoyados en algunos de sus esfuerzos. Ejemplos: los proyectos que sometemos al Banco Africano de Desarrollo (BAfD) deben ser afectados de un coeficiente de africanidad. [Aplausos] Los menos africanos serían penalizados. Así todo el mundo vendría a las reuniones.

Quisiera decir, señor presidente, que la cuestión de la deuda es una cuestión que no sabríamos ocultar. Usted mismo sabe algo de esto en su país, donde habéis tenido que tomar decisiones valientes, temerarias incluso. Decisiones que no parecen en absoluto estar en relación con su edad y sus cabellos blancos. [Risas] Su excelencia, el presidente Habib Bourguiba, que no ha podido venir, pero que nos ha hecho llegar un importante mensaje, ha dado otro ejemplo a África, cuando en Túnez, por razones económicas, sociales y políticas tuvo que tomar decisiones valientes.

Pero, señor presidente, ¿vamos a dejar que los jefes de Estado busquen individualmente soluciones al problema de la deuda con el riesgo de crear en su país conflictos sociales que podrían poner en peligro su estabilidad, y hasta la construcción de la unidad africana? Estos ejemplos que he citado —hay muchos más— merecen que las cumbres de la OUA aporten una respuesta tranquilizadora a cada uno de nosotros en cuanto a la cuestión de la deuda.

Consideramos que la deuda se ha de analizar empezando por su origen. Los orígenes de la deuda se remontan a los orígenes del colonialismo. Quienes nos han prestado dinero son los mismos que nos colonizaron. Son los mismos que gestionaban nuestros Estados y nuestras economías. Son los colonizadores los que endeudaron a África con los prestamistas, sus hermanos y primos. Nosotros somos ajenos a esta deuda. Por lo tanto no podemos pagarla.

La deuda es el neocolonialismo o los colonialistas transformados en «asistentes técnicos». En realidad, deberíamos decir asesinos técnicos. Y son ellos los que nos propusieron las fuentes de financiación, los prestamistas o «proveedores de fondos». Una expresión que se emplea cada día como si hubiera hombres cuya «provisión» fuera suficiente para crear el desarrollo en otros países. Estos prestamistas nos fueron aconsejados, recomendados. Nos presentaron dossiers y montajes financieros fantásticos. Nos endeudamos por cincuenta años, sesenta años, y más aún. Es decir, nos han llevado a comprometer a nuestros pueblos durante cincuenta años o más.

La deuda en su forma actual es una reconquista de África sabiamente organizada, para que su crecimiento y su desarrollo respondan a unos niveles, a unas normas que nos son totalmente extrañas. De manera que cada uno de nosotros se convierta en un esclavo financiero, es decir, simplemente un esclavo de quienes han tenido la oportunidad, la astucia, la trapacería de invertir sus fondos en nuestros países con la obligación de que los reembolsemos. Nos dicen que honoremos la deuda. No se trata de una cuestión moral. No es una cuestión de ese pretendido honor de reembolsar o no reembolsar.

Señor presidente:

Hemos escuchado y aplaudido a la primera ministra de Noruega cuando intervino aquí mismo. Dijo, ella que es europea, que toda la deuda no puede ser reembolsada. Yo quisiera simplemente completar y decir que la deuda no puede ser reembolsada. La deuda no puede ser reembolsada porque, en primer lugar, si no pagamos, los prestamistas no se van a morir. Estemos seguros de esto. En cambio, si pagamos, somos nosotros los que vamos a morir. Estemos seguros igualmente de ello. Los que nos han conducido al endeudamiento han jugado como en un casino. Mientras ellos ganaban no había debate. Ahora que pierden en el juego, nos exigen el reembolso. Y se habla de crisis. No, señor presidente, ellos jugaron, ellos perdieron, es la regla del juego. Y la vida continúa. [Aplausos]

Nosotros no podemos reembolsar la deuda porque no tenemos nada que pagar. No podemos reembolsar la deuda porque no somos responsables de ella. No podemos pagar la deuda porque, al contrario, nos deben lo que las mayores riquezas nunca podrán pagar, esto es, la deuda de sangre. Es nuestra la sangre que ha sido derramada.

Se habla del Plan Marshall, que rehizo la Europa económica. Pero no se habla del Plan Africano que ha permitido a Europa hacer frente a las hordas hitlerianas cuando sus economías estaban amenazadas, su estabilidad estaba amenazada. ¿Quién ha salvado a Europa? Fue África. Se habla poco de esto. Se habla tan poco que no podemos, nosotros, ser cómplices de ese silencio ingrato. Si los otros no pueden cantar nuestros elogios, nosotros tenemos al menos el deber de decir que nuestros padres fueron valientes y que nuestros ex combatientes salvaron Europa y finalmente permitieron al mundo desembarazarse del nazismo.

La deuda es también la consecuencia de los enfrentamientos. Cuando hoy nos hablan de crisis económica, se olvidan de decirnos que la crisis no llegó de forma súbita. La crisis existe de siempre y se irá agravando cada vez que las masas populares sean más conscientes de sus derechos frente a sus explotadores.

Actualmente hay crisis porque las masas rechazan que las riquezas se concentren en las manos de unos pocos. Hay crisis porque unos pocos depositan en los bancos en el exterior, unas sumas colosales que serían suficientes para desarrollar África. Hay crisis porque frente a estas riquezas individuales que se pueden nombrar, las masas populares se niegan a vivir en los ghetos y los barrios bajos. Hay crisis porque por doquier los pueblos se niegan a ser Soweto frente a Johannesburgo. Hay lucha y la exacerbación de esta lucha produce inquietud a los que retienen el poder financiero.

Nos piden ahora que seamos cómplices de la búsqueda de un equilibrio. Equilibrio a favor de los que tienen el poder financiero. Equilibrio en detrimento de nuestras masas populares. ¡No! Nosotros no podemos ser cómplices. ¡No! Nosotros no podemos acompañar a los que chupan la sangre de nuestros pueblos y viven del sudor de nuestros pueblos. Nosotros no podemos acompañarlos en sus maniobras asesinas.

Señor presidente:

Oímos que hablan de clubs —Club de Roma, Club de París, Club de cualquier lado—. Oímos que hablan del Grupo de los Cinco, de los Siete, del Grupo de los Diez, tal vez del Grupo de los Cien. ¿Qué más puedo decir? Es normal que nosotros tengamos también nuestro club y nuestro grupo. Hagamos que desde hoy Addis Abeba sea igualmente la sede, el centro de donde partirá el soplo nuevo del Club de Addis Abeba. Tenemos el deber de crear hoy el Frente Unido de Addis Abeba contra la deuda. Sólo de este modo podremos decir hoy que negándonos a pagar no venimos con intenciones belicosas sino, al contrario, en una actitud fraternal para decir lo que es.

Además, las masas populares de Europa no se oponen a las masas populares de África. Los que quieren explotar a África son los mismos que explotan a Europa. Tenemos un enemigo común. Por ello, nuestro Club de Addis Abeba tendrá que decir igualmente a unos y a otros que la deuda no se pagará. Cuando nosotros decimos que la deuda no se ha de pagar no significa que estamos contra la moral, la dignidad, el respeto a la palabra. Nosotros consideramos que no tenemos la misma moral que los otros. Entre el rico y el pobre no hay la misma moral. La Biblia, el Corán no pueden servir de la misma manera a quien explota al pueblo y al que es explotado. Tendrá que haber dos ediciones de la Biblia y dos ediciones del Corán. [Aplausos]

Nosotros no podemos aceptar su moral. No podemos aceptar que nos hablen de dignidad. No podemos aceptar que nos hablen del mérito de los que pagan y de la pérdida de confianza en los que no pagarán. Al contrario, nosotros debemos decir que hoy es normal que se prefiera reconocer que los ladrones más grandes son los más ricos. Un pobre, cuando roba no comete más que un hurto, apenas un pecadillo para sobrevivir y por necesidad. Los ricos, son ellos los que roban al fisco, a las aduanas. Son ellos los que explotan al pueblo.

Señor presidente:

Mi propuesta no tiende sólo a provocar o a hacer un espectáculo. Quiero decir lo que cada uno de nosotros piensa y desea. ¿Quién, aquí, no desea que la deuda sea simple y llanamente anulada? El que no lo desee puede retirarse, tomar su avión y dirigirse directamente al Banco Mundial a pagar. [Aplausos] No querría que se tomara la declaración de Burkina Faso como si proviniera de parte de jóvenes inmaduros, sin experiencia. Pero tampoco querría que se piense que sólo los revolucionarios pueden hablar de este modo. Querría que se admita que es simplemente objetividad y obligación.

Puedo citar los ejemplos de aquellos que han dicho que no se pague la deuda, tanto revolucionarios como no revolucionarios, tanto jóvenes como viejos. Citaré, por ejemplo a Fidel Castro. Ya dijo que no hay que pagar. Aunque no tiene mi edad, es un revolucionario. También François Mitterrand ha dicho que los países africanos no pueden pagar, que los países pobres no pueden pagar. Citaré a la primera ministra de Noruega. No sé su edad y no quisiera preguntársela. [Risas y aplausos] Así mismo querría citar al presidente Félix Houphouët-Boygny. No tiene mi edad. Sin embargo ha declarado oficial y públicamente que, al menos en lo que concierne a su país, no se podrá pagar la deuda. Y eso que Costa de Marfil esta clasificada como uno de los países más desahogados del África francófona. Por eso, por otra parte, es normal que pague aquí una contribución mayor. [Aplausos]

Señor presidente:

No se trata por lo tanto de una provocación. Yo querría que con sensatez nos propusieran soluciones. Querría que nuestra conferencia adoptara la necesidad de decir con claridad que no podemos pagar la deuda. No con un espíritu belicoso, belicista. Esto es para evitar que nos hagamos asesinar aisladamente. Si Burkina Faso, solo, se negara a pagar la deuda, ¡yo no estaré presente en la próxima conferencia! En cambio, con el apoyo de todos, que mucho necesito, [Aplausos] con el apoyo de todos podríamos evitar pagar. Y evitando el pago podríamos dedicar nuestros magros recursos a nuestro desarrollo.

Querría terminar diciendo que podemos tranquilizar a los países, a los que decimos que no vamos a pagar la deuda, advirtiéndoles que lo que ahorremos no se irá en gastos de prestigio. No queremos más de eso. Lo que se ahorre irá al desarrollo. En particular, evitaremos endeudarnos para armarnos, porque un país africano que compre armas no puede hacerlo más que contra otro país africano. ¿Qué país africano puede armarse para protegerse de la bomba nuclear? Ningún país es capaz de hacerlo. Desde los más equipados a los menos equipados. Cada vez que un país africano compra un arma, es contra un africano. No contra un europeo. No contra un país asiático. En consecuencia, en el impulso de la resolución sobre la cuestión de la deuda debemos también encontrar una solución al problema del armamento.

Yo soy militar y llevo un arma. Pero, señor presidente, querría que nos desarmemos. Porque yo llevo el único arma que poseo. Otros han ocultado las armas que tienen. [Risas y aplausos] Entonces, queridos hermanos, con el apoyo de todos, podremos hacer la paz entre nosotros.

Igualmente podremos utilizar las inmensas potencialidades de África para desarrollarla, porque nuestro suelo y nuestro subsuelo son ricos. Tenemos lo suficiente y tenemos un mercado inmenso, muy vasto, de norte a sur, de este a oeste. Tenemos la suficiente capacidad intelectual para crear o al menos tomar la ciencia y la tecnología allí donde podamos encontrarlas.

Señor presidente:

Actuemos de manera que pongamos a punto este Frente Unido de Addis Abeba contra la deuda. De manera que sea a partir de Addis Abeba que decidamos limitar la carrera armamentista entre países débiles y pobres. Los garrotes y los machetes que compramos son inútiles. Actuemos de modo que el mercado africano sea un mercado de los africanos. Producir en África, transformar en África y consumir en África. Produzcamos lo que necesitamos y consumamos lo que producimos en lugar de importarlo.

Burkina Faso vino a exponer aquí la cotonada, producida en Burkina Faso, tejida en Burkina Faso, cosida en Burkina Faso para vestir a los burkinabés. Mi delegación y yo mismo somos vestidos por nuestros tejedores, nuestros campesinos. No hay ni un solo hilo que provenga de Europa o de América. [Aplausos] No organizo un desfile de moda sino simplemente quiero decir que debemos aceptar vivir como africanos. Es la única manera de vivir libre y de vivir con dignidad”.

Gracias, señor presidente. ¡Patria o muerte, venceremos! [Largos aplausos]


Fuente: Tomás Sankara, «Oser inventer l’avenir», la parole de Sankara, presentado por David Gakunzi, Pathfinder/L’Harmattan, París, 1999.

miércoles, 26 de junio de 2013

LOS FONDOS BUITRES, LA DEUDA Y UNA HISTORIA ECONÓMICA QUE NO SE CONOCE

LOS FONDOS BUITRES, DEUDA EXTERNA Y
LA HISTORIA ECONOMICA QUE NO SE CONOCE

Por Sergio Daniel Aronas – 27 de junio de 2013

El abogado se ocupa exclusivamente de los detalles del fraude depredador, tanto por lo que se refiere a conseguir como a frustrar el éxito de las argucias, y el triunfo en la profesión se acepta, en consecuencia, como signo de grandes dotes de esa astucia bárbara que ha suscitado siempre entre los hombres respeto y temor”.

Throstein Veblen (1854-1929). Teoría de la clase ociosa, 1899

         La captura, retención y/o secuestro de la Fragata Libertad, el buque escuela de la Armada Argentina ocurrido en octubre del año pasado, por parte de una organización financiera que presentó un recurso ante los tribunales de Ghana donde estaba amarrada la nave, puso de manifiesto los peligros que enfrenta una nación que no quiere someterse a los planes y objetivos de estas organizaciones, quienes se consideran con derecho a embargar todo tipo de bienes que éstas tengan en el exterior o que determinados medios de transportes –tanto marítimo, aéreo o incluso satelitales (por que la desesperación que tienen por cobrar no tiene límites) que partiendo de su país y dirigiéndose a otros países, pueda ser alcanzado por medidas de ese tipo.

         Estos grupos que han sido denominados con un nombre que representa su práctica y su desenvolvimiento no son otra cosa que empresas supuestamente inversoras que se dedican a la aplicación en todas sus formas del capitalismo de rapiña comprando bonos declarados en cesación de pagos o que tienen bajísima cotización en los mercados internacionales para luego pretender cobrarlos al 100% de su valor nominal utilizando la vía judicial porque saben que en ninguna institución bancaria o bursátil los quieren para el desarrollo de sus negocios. No son prestamistas ni instituciones de crédito que hayan firmado acuerdo con gobiernos nacionales, instituciones públicas o empresas privadas para la concesión de créditos para financiar obras de infraestructura o para resolver algún problema coyuntural de falta de medios de pago.

         Ahora estas organizaciones, muchas de las cuales tienen su base en los Estados Unidos, se presentan por afuera de los mecanismos tradicionales como son los mercados bursátiles y se atreven a imponer -gracias a los jueces que los apañan- embargos, inhibiciones y bloqueos de los bienes de una nación soberana -quien para resolver el problema de su endeudamiento exterior derivado de su declaración de cesación de pagos en los últimos días de diciembre de 2001- impuso un plan que fue aceptado por la abrumadora mayoría de los tenedores de bonos soberanos de la argentina cuyo validez jurídica acerca de sus condición de acreedor institucional por haber prestado a la Nación o haber comprado los títulos de deuda en las correspondientes etapas de la historia de la deuda externa de la Argentina, nunca fue revisada ni cuestionada. Solo una ínfima parte no aceptaron el canje y ahora quieren legalizar métodos ilegales de cobranza incobrable. Estos capitalistas carroñeros se creen autorizados para dictarle al gobierno argentino lo que tiene que hacer con esos títulos de deuda, ese capital ficticio por el que se reclaman por supuestos incumplimientos de contratos. Los que no cumplieron fueron estos buitres al no querer adherirse al cronograma de canje de bonos elaborado en su momento por las autoridades argentinas desde mayo de 2003. De modo que la Argentina, no tiene ningún compromiso con esta gente salvo que acepten el plan del gobierno argentino de aceptar el sistema vigente y que tiene la característica fundamental de ser muy rentable, sobre todo el bono atado al crecimiento del PBI que fue un verdadero invento de los negociadores y financistas de la Argentina.
        
Frente a este cuadro, en la cual la Argentina aparece como el malo de la película, el incumplidor y el violador de los contratos y compromisos internacionales, vamos a dar a conocer algunos aspectos de la historia económica de los Estados Unidos cuyo comportamiento a lo largo de sus casi doscientos cuarenta años de vida, se caracterizó en muchos momentos por un comportamiento que no se consustancia con lo que hoy se dice “ser un país serio” en cuanto a la actitud que debe tener frente a sus compromisos externos. Y como el fondo buitre NML tiene su origen en los Estados Unidos, será un buen ejercicio de historia económica mostrar cómo se forjó la actual nación más poderosa del mundo.

         El punto de partida que da origen a la actual controversia con estos agentes patógenos del capitalismo de rapiña fue cuando la Argentina tuvo que declarar la suspensión de pagos de los intereses de las deuda externa, obligado por las circunstancias de una emergencia económica y social de proporciones catastróficas que puso en juego hasta la propia existencia de nuestra nación porque debió salvaguardarse la integridad del país y por esa decisión todas la culpas, todas las responsabilidades cayeron sobre el gobierno argentino y no sobre las instituciones multilaterales de créditos y por las potencias occidentales sean los Estados Unidos como la Unión Europea que exprimieron y presionaron hasta el último centavo de dólar para que la Argentina siguiera pagando y ajustando sus cuentas externas. Recuerden las continuas misiones del FMI elogiando la política económica del gobierno de la Alianza y como presionaron durante el interinato de Eduardo Duhalde al Congreso Nacional en marzo de 2002 para que deroguen la ley de subversión económica y otras leyes con las que podían denunciarse y enjuiciar a quienes estuvieron implicados en las estafas y defraudaciones reiteradas contra el estado argentino con claro apoyo de los amigos del FMI y del Banco Mundial, claves fundamentales en la expansión del capitalismo de los Estados Unidos. Esas estafas fueron el promocionado blindaje financiero de diciembre de 2000 y el megacanje de julio de 2001 que provocaron un aumento monumental de la exposición de deuda externa argentina. De acuerdo con la información del diario Clarín del día 18 de diciembre de 2000, las características del blindaje financiero son las siguientes:
a) El monto de este auxilio será mayor a los 37.000 millones de dólares. Se estima que la cifra definitiva sería de 38.600 millones de dólares.

b) La tasa de interés promedio que la Argentina tendrá que pagar por el préstamo será del 8% anual. Actualmente, para conseguir préstamos entre los inversores privados, debe pagar tasas de hasta 14%.

c) El aporte central lo hará el FMI, con 13.600 millones de dólares. A este monto se llega contabilizando 2.000 millones de dólares que la Argentina tiene disponibles por el crédito stand by que está vigente. Y se le sumarían otros 11.600 millones de dólares del nuevo acuerdo, técnicamente llamado "de facilidades suplementarias".

d) El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM) se incorporarán al auxilio con un aporte conjunto de 4.000 millones de dólares.

e) También se sumará al salvataje un grupo de bancos privados —nacionales y extranjeros— que operan en el país, que se comprometieron a refinanciar deuda que vence el año próximo por unos 10.000 millones de dólares.

f) El gobierno de España —el mayor inversor extranjero en la Argentina— será el único país que hará un aporte al blindaje, con 1.000 millones de dólares.

g) Con esta operación, la Argentina tendrá cubiertas sus necesidades de financiamiento para el año 2001, por unos 25.000 millones de dólares.

h) El desembolso de los fondos se realizará en forma periódica, durante los próximos dos años, con el monitoreo del FMI sobre la marcha de las cuentas públicas. El primer tramo (2.000 millones de dólares) se desembolsaría a principios de enero.
El comentario tragicómico de este acuerdo leonino para el diario es que “el Estado usará este dinero para pagar deudas y al mismo tiempo, aumentar la confianza de los inversores. Así disminuiría el riesgo país y, en consecuencia, bajaría el costo del financiamiento para el Gobierno y el sector privado”. ¡Qué maravilla porque así nos fue! (Ver http://edant.clarin.com/diario/2000/12/18/p-00301.htm).
         El acuerdo más gravoso y dañino que el blindaje fue el megacanje de bonos que fue un negociado que cualquier gobierno sensato jamás hubiera firmado y si dicho gobierno tuviera un cierto sentimiento patriótico hubiera encarcelado a los funcionarios que lo firmaron. Pero acá se lo tomó como una especie de salvataje porque difería los vencimientos de los bonos para los próximos años, cuando en realidad implicó un aumento directo de la deuda externa en 53.700 millones de dólares y el pago de comisiones por 150 millones para quienes “ayudaron” a realizar esta brillante operación. Cinco meses después la Argentina estallaba y los buitres del FMI se hicieron los sorprendidos.
   
         En los anales de la historia económica mundial que no se conoce o en todo caso se oculta o no se difunde de una manera generalizada para que no se sepa, el gobierno de los Estados Unidos se comportó muchísimo peor en estas cuestiones de deuda externa y muestra que la gran potencia del norte se forjó precisamente incumpliendo esos  compromisos de deuda. Y no solo suspendieron los pagos, sino que directamente declararon el repudio de sus deudas externas e impidiendo más tarde por mecanismos constitucionales unilaterales y arbitrarios, que nadie pero absolutamente nadie pueda reclamarles el cobro de los intereses de los bonos repudiados de esa deuda por los tan democráticos que siempre son los Estados Unidos. Desde el punto de vista jurídico, repudiar implica desconocer la legalidad de los contratos preexistentes y negarse a pagar, pero la diferencia reside en qué situación se da ese proceso de declarar nulo de nulidad absoluto las deudas con el exterior.

         El gobierno argentino instalado a partir del 25 de mayo de 2003, impulsó una renegociación de la deuda externa sobre la base de canjear bonos viejos por otros nuevos con la novedosa cláusula de liquidar los intereses de acuerdo al crecimiento del PBI. El problema que tiene el país es que cada emisión de nuevos bonos significa la renuncia a nuestra soberanía en el sentido de que las controversias deberán resolverse en tribunales extranjeros tanto del estado de Nueva York como en Londres o en Frankfurt, una plaza bursátil de mucha importancia para Alemania y Europa. Esto es consecuencia de los pactos firmados en 1992 como parte de la aceptación al Plan Brady, un programa lanzado por los Estados Unidos que implicó la transformación de la deuda comercial con los bancos en financiera: los bancos se sacan el peso de la deuda y los inversores institucionales del país y del extranjero que se convierten en los nuevos acreedores. A partir de ese momento, nacen los llamados bonos Brady que el estado deudor emite como los nuevos títulos representativos de dicha deuda cuyo origen – muy bien demostrada en la causa Alejandro Olmos y su gran libro (Todo lo que quiso saber sobre la deuda externa y nunca le contaron) como así también en el fallo del juez Jorge Ballesteros – evidencia el carácter ilegal, ilegítimo y fraudulento de todo el proceso de endeudamiento tanto público como privado.

         A la decisión del gobierno de Néstor Kirchner y su sucesora de no denunciar al Plan Brady, se resuelve pagarle toda la deuda al FMI. A ello hay que agregar que tampoco quisieron realizar la correspondiente y necesaria auditoría de la deuda con control parlamentario para saber cuánto se debe, a quien se debe y cómo se originó la deuda y porque, tal como lo hizo Ecuador y no hubo ningún cataclismo o alteración de ninguna naturaleza en los sagrados mercados. No realizaron ninguna investigación a nivel del Congreso Nacional como le corresponde por norma constitucional el arreglo de la deuda externa en cuanto a los actos ilícitos e ilegales de la dictadura que llevaron al endeudamiento exponencial entre 1976 y 1983. ¿A quién le teme el gobierno que niega sistemáticamente realizar la debida auditoría? No se preocuparon por investigar las escandalosas estafas de la adhesión al Plan Brady de 1992, el desastroso blindaje del año 2000 y horrendo megacanje de 2001. La Argentina no denunció el plan Brady que obligada a renunciar a la soberanía jurídica del país debiéndose someterse a los tribunales extranjeros para dirimir los conflictos en materia de deuda externa (en relación a los extranjeros que poseen títulos del estado argentino).

         Renunciar a la soberanía jurídica es negar la doctrina del gran jurista argentino que fue Carlos Calvo (1824-1906) porque él siempre afirmó el derecho de los países más débiles, de someter todas reclamaciones o controversias a la jurisdicción del propio país, obligando a los acreedores a utilizar como única instancia jurídica los tribunales del país deudor. Calvo fue el impulsor de la doctrina de la igualdad jurídica de las naciones y hoy si viera el espectáculo que brindan los fondos buitres, seguramente éstos pensarían dos veces antes iniciar una querella contra un Estado soberano, libre e independiente que tuviera al Dr. Calvo como abogado defensor de la nación deudora.

         Vale la pena recordar que la única vez que en estos casi 30 años de democracia se realizó un esclarecedor debate sobre la deuda externa, fue en el año 1984 durante el primer año del gobierno de la Unión Cívica Radical de Raúl Alfonsín como presidente y que tenía como Ministro de Economía a Bernardo Grinszpun, quien era partidario de limitar las atribuciones coloniales de las instituciones financieras internacionales de crédito porque había logrado conseguir que la dictadura firmara en octubre de 1983 acuerdos con los lagartos del FMI para conspirar y condicionar el accionar político del futuro gobierno constitucional que sucedería a la dictadura. Ese debate tan importante y tan revelador fue cortado por la terrible presión que ejerció el insigne criminal de guerra Henry Kissinger ya que podrían revelarse los grandes ilícitos, los mecanismos contables fraudulentos, las malversaciones de fondos, los negocios sucios y las evasiones cometidas por las empresas norteamericanas que encabezaban la lista de los deudores privados más importantes.

         La actividad de los fondos buitres es un negocio de alto riesgo y como hasta ahora con la Argentina están perdiendo, pretenden violar todas las leyes jurídicas y de la física para cobrar lo incobrable. Por estas razones, el tema de la deuda sigue siendo de palpitante actualidad porque esos fondos buitres, grupos de mercenarios financistas que se dedican a la carroña financiera de comprar a precios bajísimos bonos de países que están con problemas de financiación, sea por están en crisis, sea por quien están en situación de cesación de pagos o en quiebra financiera, se caracterizan por reclamar mediante la vía judicial el cobro a valor nominal cuando en el mercado bursátil se cotizan apenas a menos del 10% o ya ni cotizan porque al ser canjeados por otros, pierden todo su valor y quedan fuera del mercado. Si se consideran capitalistas de verdad, que se banquen la pérdida y no le pidan a su estado protección y garantías para cobrar como siempre hacen para que de esa manera socialicen las pérdidas y si el negocio va bien privaticen las ganancias. Pero como estos grupos tienen tanto poder de lobby pueden ejercer “derechos” que no les corresponden. Esta es la terrible ventaja que tienen estas organizaciones que pertenecen a una gran potencia económica, militar y financiera que pueden hacer lo que quieren: ellos violan las normas del derecho internacional y luego exigen al resto de mundo no seguir el camino de ellos.

         La historia norteamericana tiene sobrados ejemplos de que cuando las cosas no las resuelve el Dios mercado, las resuelve la intervención, la agresión y la invasión militar directa, sin importarles los costos ni la crítica mundial. Ejemplos recientes fueron las criminales invasiones a Afganistán en octubre de 2001, a Iraq en marzo de 2003, la demolición de Libia en 2011.
        
         Con la relación a las demandas presentadas por los fondos buitres que contaron con el aval del juez norteamericano Thomas Griesa que le exige a la Argentina pagarles los bonos declarados en cesación de pagos, es una aberración jurídica pretender que nuestro país le pague a quienes jamás nos prestaron un solo dólar.
        
         La Argentina a diferencia de los países desarrollados, nunca repudió su deuda externa cuando tuvo sobrados motivos para hacerlo especialmente con los actos terroristas de la dictadura que provocó el mayor desastre socioeconómico y financiero hasta ese entonces en la historia del país. Todos los gobiernos en todas las épocas siempre fueron fieles cumplidores con respecto a sus compromisos de deuda con los acreedores externos y cuando la situación se complicaba buscaron la forma de aplicar los formas de reestructuración por las cuales se tiraban para adelante los plazos, los montos y los métodos de cancelación de los vencimientos de los intereses y de capital (éste nunca se pagaba sino que se renegociaban nuevos plazos para pagar los intereses) y al estallar la crisis total que obligó a declarar la cesación de pagos en diciembre de 2001, se puso en marcha años más tarde un nuevo procedimiento de arreglo de la deuda a la que adhirieron el 93% de los acreedores del país.
        
         Los que no se presentaron y no aceptaron la propuesta del gobierno son los que el juez Thomas Griesa con jurisdicción en los tribunales de Nueva York se presenta como un conspicuo defensor de estos mercenarios fondos y como ellos son connacionales del juez, éste se atreve a dictar fallos contra la Argentina embargándole bienes del estado nacional al hacer lugar a una seria de indebidas reclamaciones de pago de títulos de deuda y a sabiendas que la Fragata Libertad por su condición de buque de guerra es inembargable de acuerdo al Art.95 de la Convención de las Naciones Unidad sobre el Derecho de Mar, según el cual fija la inmunidad de estas naves en alta mar, con lo cual estuvimos durante varios mese en un limbo de ilegalidad completa por parte de un juez que se arroga derechos supranacionales como los antiguos colonialistas que reclamaban “sus” derechos de conquista.

         Con la sentencia final en forma unánime del tribunal de la Convención del Mar quedó sellada la derrota de los fondos buitres que no solo no cobraron sino que no pudieron hacer prevalecer su arrogancia agresiva embargando al buque-escuela de la Armada Argentina y a la corbeta Espora que en Sudáfrica recaló por desperfectos técnicos.

         La derrota de los fondos buitres fue demoledora porque no pudieron refutar los contundentes argumentos presentados por los abogados argentinos en el Tribunal del Mar con sede en Hamburgo.

         Ahora que la cámara de Apelaciones de Nueva York revocó el fallo de Griesa y con la sentencia logrado en Hamburgo, sería bueno hacerle recordar a este juez que ponga al día la situación de los descendientes de los tenedores de bonos soberanos de los estados del sur de los Estados Unidos que repudiaron su deuda externa puesto que nunca dejaron de reclamar por sus derechos a cobrar lo que les corresponde. Y estos no son fondos buitres o especuladores financieros que se dedican a la cacería de negocios basados en el afán desmesurado por la ganancia. Son acreedores institucionales que en aquellos años compraron en forma legal esos bonos y que aún siguen a la espera de poder recuperar la gran estafa cometida por el gobierno de los Estados Unidos. 

Los repudios de deuda por los Estados Unidos      

La historia financiera de los Estados Unidos que no se conoce pero que existe y que solo hace falta recurrir a los buenos libros y a los trabajos de excelentes investigadores de la materia, sobre todo de Nuestra Latinoamérica, muestra con total claridad y evidencia que aquellos repudios de deuda nunca fueron reconocidos por los acreedores de esos años y sus descendientes siguieron y siguen reclamando por el reconocimiento de las deudas impagas.

         Vendría muy bien como un formidable ejercicio de historia económica y financiera que estos tribunales de Nueva York digan que pasó con los herederos de los verdaderos default como el del estado de Mississippi de 1842, con el repudio de la deuda de los estados esclavistas sureños derrotados en la guerra civil de 1861-1865, porque nunca pagaron sus deudas y si existe realmente la continuidad jurídica de los estados, el imperio hoy debería hacerse cargo de esos compromisos impagos, cumplir con esa deuda repudiada y no promulgar enmiendas constitucionales que impida iniciar los justos reclamos para exigir lo que se debe.

Esta deuda sigue vigente porque nunca se dejó de reclamar y aunque la legislación norteamericana avaló todo lo actuado por los gobiernos que repudiaron el pago de la deuda con acreedores europeos, éstos a través de la corporación de bonos siguieron reclamando, sin obtener todavía un resultado favorable ante la negativa de los tribunales de los Estados Unidos de hacer lugar a la justicia que le están negando desde hace 170 años especialmente en el caso del estado de Mississippi.

         El estudio de estos repudios de la deuda de los estados del Sur de los Estados Unidos sigue teniendo plena vigencia a la hora de comparar el comportamiento entre una nación poderosa y la actitud de los países más débiles en sus relaciones económicas internacionales.

         En el siguiente cuadro presentamos los montos de la deuda repudiada por estos estados de la Unión Americana, el año del repudio y el origen de la deuda. 
  
Fuente: Elaboración propia sobre la base de información tomada de Biggs Gonzalo (La crisis de la deuda latinoamericana frente a los precedentes históricos, Cuadro 6, página 103, 1986) y Ugarteche Oscar (La discusión sobre la deuda externa a inicios del Siglo XXI: una revisión conceptual y propositiva, Jubileo Perú, 2000).

         Si este importe de 76 millones de dólares del siglo XIX le aplicamos la fórmula del interés compuesto, la cifra que estarían debiendo sería un número de 12 cifras. Estos ocho estados repudiaron el pago de su deuda con los acreedores extranjeros, principalmente británicos, porque habían sido los que prestaron el dinero que los estados secesionistas necesitaban para financiar la guerra contra los estados del Norte en la guerra civil. Hablar de este repudio por parte de estos estados de la Unión Norteamericana parece ser que es un tabú o un tema del que es peligroso hablar porque no puede mencionarse ese comportamiento a la luz de la crisis actual.

         La cronología de los hechos que llevaron a los históricos repudios de deuda por parte de varios estados de los Estados Unidos fueron los siguientes:

1) 1840: La Legislatura del estado pasa un proyecto de ley para prohibir la venta de billetes por los bancos que favorece a deudores frente a los acreedores de los bancos, porque interrumpe el proceso de compensaciones por la liquidez que los bancos solventes fueron capaces de cerrar su negocio sin perder nominal a sus acreedores
2) 1841: El Estado por defecto en los pagos de intereses en jardineras y bonos de Banco Unión, gobernador emite una proclama repudiando que bonos de Banco Unión, que es rechazado por la legislatura del Estado
3) 1841: El Gobernador procede a anular las cartas de los bancos que no reanuden los pagos de las especies. Esto dejará finalmente al estado con sólo dos bancos: el Banco Comercial de Manchester y el Banco del Norte. Muchos bancos están cerrados con sus notas en la mano y algunos proceden a una liquidación relativamente ordenada de su negocio.
4) 1841: Los propietarios norteños del banco comercial de ferrocarril de Vicksburg prestarán el banco más dinero para completar la construcción de la carretera a fin de asegurar el préstamo con los activos del Banco
5) 1842: Después de una victoria barrida por los demócratas antibond, la legislatura del estado se une en el repudio de los gobernadores de bonos del Banco Unión
6) Legislatura de 1843 pasa un proyecto de ley (ley llamada quo warranto) suspender el cobro de deudas de los bancos cuando se les acusa de violar su carta
7) 1843: Jefferson Daviss primero postularse para un cargo político, le da un aval calificado al repudio de bonos de Banco Unión
8) 1843: Rumores de procedencia británica toma los cultivo de algodón Mississippi ante lo cual John Quincy Adams propone una resolución del Congreso para no defender a cualquier Estado que es invadido por el repudio de la deuda
9) 1844: Un tribunal inferior impide la obtención del préstamo al banco comercial de ferrocarril de Vicksburg
10) 1844: La Corte Suprema del Estado, en el caso Payne vs. Baldwin, defiende la ley de 1840, diciendo que la venta de billetes no fue una concesión de un derecho por una carta corporativa, sino simplemente algo permitido por la ley
11) 1845: La Corte Suprema del estado defiende la ley de 1843, diciendo: el derecho a cobrar las deudas al Banco fue violado no pero sólo suspendido
12) 1846: La Corte Suprema del Estado en la causa Nevitt vs Banco de Port Gibson, establece reglas por las cuales los consejeros de los bancos cuyas cartas serán anuladas de hecho pueden cobrar las deudas que vencen ante los bancos
13) 1846: Plantadores, agrícola y los bancos comerciales de Natchez entregar cartas y proceder a la liquidación
14) 1846: La Legislatura pasa el llamado Briscoe Bill, que favorece a deudores en el cobro de deudas por consejeros del Banco
15) 1847: Estado Supremo Tribunal anula el acto de 1846
16) 1848: El Estado ofrece Terrenos en bonos del Banco de plantadores a 6 por acre (3 veces su valor en fondos actuales), obtiene algunos tomadores
17) 1848: La Corte Suprema del estado anula un tribunal inferior y defiende la obtención de un préstamo al Banco Vicksburg comercial ferrocarril por los activos de los bancos; Después de esta decisión, se venden los activos del Banco, incluyendo su camino de Vicksburg a Jackson, en una subasta de Alguaciles
18) 1848: La Corte Suprema anula la decisión de 1844 de tribunales supremos de estado en Payne vs Baldwin
19) 1849: Jefferson Davis da una vigorosa defensa de repudio de bonos de Banco Unión, dice reclamos de tenedores de bonos extranjeros son infundadas y que los banqueros derramar lágrimas de cocodrilo para viudas y huérfanos cuyo dinero es invertido en bonos
20) 1850: Las Reglas de la Corte Suprema del estado prescripción continuó en la colección de la que fue en suspensión debido a la interferencia inconstitucional con contrato de deudas.
21) 1852: Legislatura presenta una votación sobre un impuesto directo para pagar los bonos de banco de plantadores, que derrotaron la gente
22) 1853: Con la deuda del Banco dio sus frutos, las reglas de la Corte Suprema del Estado que Fiduciario de banco comercial de Natchez no tenía poder para cobrar las deudas que vencen el Banco en beneficio de los accionistas de los bancos
23) 1853: La Corte Suprema del estado sostiene a los plantadores bonistas del Banco Unión bonos
24) 1875: La nueva Constitución del estado de 1875 repudia ambos plantadores y bonos de Banco Unión.
El origen del no reconocimiento de la deuda de los Estados esclavistas del Sur participantes en la guerra civil entre 1861 y 1865 donde fueron vencidos y al reunificarse y reintegrarse a los Estados Unidos como nación única e indivisible, está relacionado con la sanción de la Enmienda XIV de la Constitución Federal propuesta el 11 de junio de 1866 y aprobada dos años más tarde el 9 de julio de 1868. La norma en su punto 4º dice que: “La validez de la deuda pública de los Estados Unidos que esté autorizada por la ley, inclusive las deudas contraídas para el pago de pensiones y recompensas por servicios prestados al sofocar insurrecciones o rebeliones, será incuestionable. Pero ni los Estados Unidos ni ningún Estado asumirán ni pagarán deuda u obligación alguna contraída para ayudar insurrecciones o rebeliones en contra de los Estados Unidos, como tampoco reclamación alguna con motivo de la pérdida o emancipación de esclavos; pues todas las deudas, obligaciones y reclamaciones de esa especie se considerarán ilegales y nulas”.
        
         A esta lista de repudio realizado en el siglo XIX, tuvo su correlato en el siglo XX cuando el presidente Richard Nixon cuando el 15 de agosto de 1971 decidió en forma unilateral poner fin a la convertibilidad del dólar con el oro, con lo cual los Estados Unidos se liberaron de compromisos de pago de unos 500 mil millones de dólares. Esta medida puso fin al sistema financiero de Bretton Woods creado en julio de 1944 que fijó la paridad dólar-oro a 35 dólares la onza troy y cualquier país adherente al sistema podía cambiar sus dólares por oro. De esta forma, los Estados Unidos se quedó con todo el oro y los bancos centrales del mundo capitalista quedó inundado de dólares sin respaldo. Y se vieron obligados a aceptar el dólar como moneda patrón de cambio internacional que solo garantizaba el poderío económico y militar de los Estados Unidos. Aquí está y este fue el verdadero y único mayor default de la historia y no el de la Argen      tina del 2001 como muchos pretendieron hacernos creer.

         Durante la década de 1840 los gobiernos federales de los Estados Unidos entraron en pánico cuando tuvieron que afrontar el pago de su deuda en dólares a sus acreedores externos y el camino elegido fue el peor de todos para resolver el problema de pagar porque su decisión fue declarar lisa y llana la repudiación de su deuda cuyos gobiernos habían sido elegido por el voto de los ciudadanos que las restrictivas leyes de la época les permitían ejercer ese derecho, por lo que no se trataba ni de tiranías ni de gobiernos surgidos de convulsiones revolucionarias. De los 28 estados que conformaban aquella Unión en la década de 1840, 9 estaban en situación de no tener ninguna deuda pública, y 1 (Missouri) era insignificante. De los 18 restantes, 9 estuvieron pagando los intereses correspondientes de su deuda pública sin interrupciones, mientras que otros 9 estados (Maryland, Pensilvania, Indiana, Illinois, Michigan, Arkansas, Louisiana, Mississippi y Florida) repudiaron todos sus pasivos. De estos Estados, cuatro (Indiana, Pensilvania, Illinois y Maryland) dejaron de pagar durante varios años los intereses y los otros cinco (Michigan, Mississippi, Arkansas, Louisiana y Florida) repudiaron en forma total y permanentemente su toda deuda pública. Y gracias a las enmiendas aprobadas por el Congreso de los Estados Unidos hicieron imposible e irreversible todo intento de cobro. Incluso los tenedores de bonos recurrieron al Principado de Mónaco para que pudiera acudir como su representante y tampoco hubo forma de modificar la postura de los tribunales de los Estados Unidos. Los herederos de los que hasta ahora no cobraron sus bonos de 1842 nunca declararon nulas sus acciones sino todo lo contrario porque sus descendientes siguen reclamando el reconocimiento de estas deudas impagas, sino quien declaró nulas los compromisos de pago fue el gobierno de los Estados Unidos.