El imponente Cerro de los Siete Colores en Purmamarca, Jujuy (Argentina)

El imponente Cerro de los Siete Colores en Purmamarca, Jujuy (Argentina)
El imponente Cerro de los Siete Colores en Purmamarca, Jujuy (Argentina)
Mostrando entradas con la etiqueta Cuba. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuba. Mostrar todas las entradas

sábado, 24 de octubre de 2015

MEMORIAS OLVIDADAS: LA PRESIDENCIA DE
BILL CLINTON (1993-2001)

Por Sergio Daniel Aronas – 24 de octubre de 2015

 Los comentarios del libro de memorias de Bill Clinton que viene realizando la prensa escrita circunscripto únicamente al caso de la becaria, es una muestra flagrante de la increíble capacidad de olvido que reina en este mundo al pretender callar y borrar lo que caracterizó verdaderamente la presidencia de este imperialista elevado a la enésima potencia. El señor Clinton a lo largo de sus ocho años de reinado se la pasó enviando tropas al extranjero, invadió países tanto por propia decisión o por mandatos de las Naciones Unidas, bombardeó ciudades y pueblos, fortaleció embargos comerciales y bloqueos económicos contra países que por ninguna causa  resultan una amenaza a la seguridad nacional del país más imperialista del mundo, denunció en forma unilateral acuerdos y tratados firmados por presidentes anteriores, como así también rechazó adherirse a otros importantes, firmó las salvajes e inmundas leyes de extraterritorialidad contra empresas no estadounidenses que comercien con Cuba y fortaleció el poderío  y la presencia militar de los Estados Unidos en el mundo. 

Su primer acto de gobierno en política exterior fue dar la orden de bombardear un radar militar en Iraq el 21 enero de 1993, es decir en el primer día de su mandato, con lo cual fue preparando desde el comienzo de su presidencia, el terrero y las circunstancias para que su sucesor republicano George W. Bush diez años más tarde consumara la solución final contra el pueblo, la cultura y  las riquezas iraquíes.

La presidencia de Clinton estuvo marcada por desarrollarse en plena era de la globalización imperialista donde los Estados Unidos por primera vez desde 1945 quedaron como la única potencia mundial y contribuyeron de manera decisiva al fortalecimiento de las instituciones financieras multilaterales de crédito como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

Estados Unidos encabezó, propició, alentó y apoyó la ola neoliberal que arrasó con los países subdesarrollados, en particular en América Latina, donde la extranjerización de la economía, la privatización de las empresas estatales, la desaparición del control del Estado Nacional, las políticas de ajuste estructural, la apertura comercial, bancaria y financiera y las desregulaciones en todos los mercados donde el Estado fijaba las pautas y las reglamentaciones para su funcionamiento, marcaron con su sello la nueva era del capitalismo neoliberal de los nefastos años noventa. Los negativos, perniciosos y devastadores resultados en los cambios estructurales en la organización económica de los países donde pisó su suelo la marea del mercado, el impacto de la mutación política de los estados en sus formas y regímenes de gobierno, se sentirán por muchos años y muchos serán los años que se necesitarán para salir de esta crisis terminal. Mientras en América Latina la miseria, la indigencia, el hambre, la desocupación, la exclusión asolaba a la región y cuyas finanzas eran vaciadas por la fuga de capitales y por los pagos de los intereses de una deuda externa fraudulenta, ilegal e ilegítima, las arcas de los bancos de los Estados Unidos se llenaban con estos miles de millones de dólares con lo cual se convirtieron en una máquina succionadora de dólares para abastecer al mundo de liquidez que muchos países.

Este es el gran secreto de tras del cual se esconde la negativa del imperialismo para dar una salida política y definitiva al problema de la deuda externa de los países subdesarrollados porque cada dólar que transfieren, los Estados Unidos inmediatamente los vuelcan en la financiación de sus programas de desarrollo militar como el sistema nacional de defensa sobre la base del sistema de misiles, los invierten en la formidable fortificación de su red de bases militares en el planeta, en la ampliación y expansión de la OTAN en Europa atrapando a los países que fueron sus enemigos en el Pacto de Varsovia y éstos ahora creen que estando del lado imperialista resolverán los problemas que la naturaleza rapaz del capitalismo les ha metido en sus sociedades.

Bill Clinton no vaciló en bombardear a países como Afganistán, Sudán e Iraq y a liquidar a los países que se atrevieran a no seguir la línea dictada por el imperio. El caso extremo fue la intervención de la OTAN encabezada por la fuerza aérea norteamericana en la guerra para la “protección” de la provincia de Kosovo en marzo de 1999 donde tuvieron la osadía de presentar sus ataques militares como "bombardeos humanitarios". La única verdad es que la entrada en guerra de la OTAN bajo la dirección de los Estados Unidos fue la que provocó el desastre de los refugiados quienes huían despavoridos y desesperados por la criminal masacre que estaban cometiendo, errores de cálculo en los objetivos atacados que fueron llamados “daños colaterales”.

La verdadera razón de esta intervención criminal fue el intento de derrocar a Slobodan Milosevic que resistía para que su país Serbia siguiera siendo socialista, ya que la guerra de secesión impulsada por las potencias europeas, en primer lugar, Alemania, había conseguido extirpar y destruir la República Federativa Yugoslava y reconocer la independencia de Crocia, Bosnia-Herzegovina y Eslovenia.

Bill Clinton realizó una profunda militarización de la economía estadounidense para estar preparados para lanzarse a nuevas guerras de agresión y convertirse no sólo en árbitros de los destinos del mundo, sino también en gendarme y policía a escala continental y mundial. Durante los años del Clinton, los Estados Unidos se metieron en una serie de conflictos a los que nadie los llamó, se entrometieron en asuntos internos de países soberanos sobre los cuales no tenían ni la menor idea de qué se trataba, como ocurrió con sus intervenciones en Kosovo, Albania, Tanzania, Kenia, Egipto, Turquía, Somalía. Esta escalada intervencionista en países de religión musulmana y cuyo odio al imperialismo es ampliamente conocido, fue el caldo de cultivo que multiplicó a las organizaciones terroristas a planificar ataques contra los Estados Unidos.

La decisión de intervenir militarmente en el conflicto interno en Somalía terminó en un fracaso completo que afectaron seriamente la imagen del presidente y el prestigio de los Estados Unidos.

El profesor Ivan Eland, director de estudios para la defensa del Instituto Cato, en un breve artículo publicado en el sitio de Internet www.cato.org en marzo de 1999, vaticinó las posibilidades de un ataque terrorista contra EE.UU. y dio nombre y apellido: Osama Bin Laden, capacitado para golpear objetivos norteamericanos dentro y fuera de su territorio. El profesor Eland afirmaba en dicho artículo que si los terroristas deciden tomar represalias por la manía imperial de entrometerse en las cuestiones de sus países, "las consecuencias podrían ser catastróficas". Y en último párrafo escribió: "El gobierno de Estados Unidos debe considerar seriamente si jugar el papel de policía internacional vale medio millón de muertos en una ciudad norteamericana".
 
Por todas estas razones, la era Clinton fue, en resumidas cuentas, un verdadero proyecto de resurgimiento del poder militar y de la arrogancia agresiva e imperialista de los Estados Unidos. De ahí que comentar la presidencia de este siniestro personaje tomando como el hecho principal en sus ocho años de gobierno por una fellatio agrede la inteligencia de las personas, significa tomarnos por estúpidos y conspira contra la seriedad de los medios que se unen a las agencias de información capitalistas que propalan estos "análisis" para que se nos borre del registro histórico los auténticos alcances y reales dimensiones de una de las presidencias más horrendas que tuvimos que soportar en especial hacia América Latina. Precisamente, el bombardero de Arkansas se lanzó con todo contra nuestra región y esta es la lista negra:

1993: Invasión militar a Haití

1994: Imposición del Tratado de Libre Comercio con Canadá y México. Pregúntele a los hermanos mexicanos los brillantes resultados de tal acuerdo.

1996: Anuncia la entrada en vigor de la Ley Helms-Burton que recrudece el bloqueo contra Cuba y se convierte en el principal instrumento de su política agresiva contra el pueblo de Cuba, su gobierno y su revolución.

No nos olvidemos que el siniestro senador Helms fue el director de la CIA en la época en que el Che Guevara había entrado en Bolivia y se lanzó a su cacería implacable en 1967 aprobando su ejecución inmediata a su captura.

1998: Proclamación oficial para la imposición del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, es decir, un simple eufemismo para ratificar el dominio y rapacidad de las multinacionales de los Estados Unidos para devorarse al continente.

1999: Imposición del Plan Colombia que bajo el pretexto de combatir al narcotráfico, es el intento más ambicioso del imperialismo norteamericano para liquidar a los movimientos de liberación nacional no sólo de Colombia sino de toda Latinoamérica.

1999: Ordena a los altos mandos de la OTAN el bombardeo y la agresión militar con la República de Serbia con el fin de proteger a los civiles de la provincia de Kosovo que pretendía independizarse bajo la dirección de un ejército de fascistas apoyados, financiados y armados por el imperialismo. Los desastrosos bombardeos dejaron una secuela de muertos incalculables en la población que estos campeones de la libertad y la democracia iban a defender. A Serbia como único representante legítimo que quedaba de la antigua Yugoeslavia y que no se había entregado a la asquerosa voracidad del capitalismo, terminó rindiéndose deteniendo a su presidente por “crímenes de guerra”. La hipocresía imperialista nunca se vio tan clara en estos acontecimientos porque si hay alguien que se caracteriza por los asesinatos y crímenes de lesa humanidad, es precisamente el imperialismo encarnado en la Organización Terrorista del Atlántico Norte y su gendarme el gobierno de los Estados Unidos

2000: Desembarco de tropas yankis en la provincia de Misiones en la República Argentina a cuyo amparo estos salvajes invasores pretenden la inmunidad para sus soldados y oficiales en caso de ser cometer delitos.

En cuanto a la política interna, el presidente Clinton resultó ser un hombre caracterizado por sus manejos poco transparente en los asuntos públicos, que un país como los Estados Unidos tan apegados a las reglas y a la puntillosidad que debe guardar el primer magistrado, por lo que se le imputaron las siguientes faltas en el ejercicio del gobierno:
1)      Es el primer presidente de Estados Unidos que ha sido acusado de violar a una mujer y que ha rehusado contestar esa acusación.
2)      El primer presidente que confronta un proceso legal que le prohibiría ejercer la profesión de abogado.
3)      El primer presidente en pagar dinero a una ex subordinada como compensación por daños.
4)      El primer presidente de quien se sospecha haber ordenado bombardeos para desviar la atención de sus problemas personales (Sudán y Kosovo).
5)      El primer presidente que ha “alquilado” la habitación de Lincoln en la Casa Blanca para obtener fondos para sus campañas políticas.
6)      El primer presidente que ha pedido excusas públicamente por algo que no ha admitido haber hecho.
7)      El primer presidente que trata de definir en público lo que es y lo que no es una relación sexual, añadiendo que todo ello depende del significado que se le dé a la palabra “es”.
8)      Le mintió abiertamente a sus ministros y asesores.
9)      Politizó abiertamente el departamento de Justicia.

Y ahora tenemos a su desdichada esposa, la Señora Hillary cuya capacidad de olvido es asombroso, sale en plena campaña electoral por el partido Demócrata para decir, muy libre de cuerpo que: “El embargo contra Cuba tiene que eliminarse de una vez por todas. Debemos reemplazarlo por una política más inteligente que empodere al sector privado cubano, la sociedad civil cubana, y la comunidad cubanoamericana a espolear el progreso y mantenga la presión sobre el régimen” en La Habana, argumentó Clinton, ovacionada durante un discurso en la Universidad Internacional de Florida (FIU) en Miami. (Fuente: http://www.eldiariony.com/2015/07/31/clinton-el-embargo-contra-cuba-tiene-que-eliminarse-de-una-vez-por-todas/)

En resumen, dentro de la estrategia de cambio de régimen, como hicieron en Libia y quieren hacer en Siria, llama a reemplazar el embargo por una política más violenta y más agresiva para derrocar al gobierno cubano, a su revolución y destruir todo lo bueno que hizo el socialismo en Cuba. Por eso habla de espolear, de alentar, incitar y motivar a la contrarrevolución interna para que se subleve contra las autoridades cubanas. Claro como no pueden instalar en Cuba una guerrilla terrorista, criminal y fascista como el Estado Islámico en Iraq, Siria y Libia, no sería ninguna sorpresa que estos salvajes imperialistas, vuelvan contra Cuba con métodos de los más aberrantes para demoler al primer Estado Socialista de América.

Este es el legado de la presidencia de Bill Clinton y que al igual que otros presidentes en el caso cubano, comienzan con buenas intenciones y terminan rompiendo todo lo alcanzado, promoviendo medidas de presión más virulentas destinadas a ahogar la revolución. Cuando fueron presidentes hicieron todo lo posible para aplastar a Cuba y cuando se van, declaran sin que se les caiga la cara de vergüenza, que esas políticas son un fracaso y critican a los presidentes que las mantienen pero nada dicen de porqué no las levantaron durante su propia presidencia. El ejemplo más claro de esto fue la presidencia de Jimmy Carter (1977-1981).

.


miércoles, 31 de julio de 2013

A SESENTA AÑOS DEL MONCADA (1953-2013)

LOS MARTIRES DEL ASALTO AL CUARTEL MONCADA EN CUBA

Por Sergio Daniel Aronas – 31 de julio de 2013

“¿A qué ir de aliados en lo mejor de la juventud, a la batalla que los Estados Unidos se preparan a librar con el resto del mundo? ¿Porqué han de pelear sobre las Repúblicas de América sus batallas con Europa y ensayar en pueblos libres sus sistemas de colonización?”

José Martí. Congreso Internacional de Washington. Corresponsal del diario La Nación, Buenos Aires, 19 y 20 de diciembre de 1889.

El ataque al cuartel militar     Guillermo Moncada el domingo de carnaval del 26 de julio de 1953 marcó el inicio de la revolución más auténtica y popular realizada en la historia de América Latina y del mundo porque rompió con todos los moldes, esquemas y modelos que se discutían y proclamaban en el movimiento revolucionario mundial en el tema crucial y fundamental de todas las cuestiones teóricas y que es el debate acerca de las vías para la toma del poder político, derrocar el régimen imperante y construir una sociedad bajo nuevas bases.

Es interesante en este artículo hablar un poco acerca de quién fue Guillermo Moncada. El mayor general Moncada fue un destacado militar cubano que participó en las guerras de la independencia contra el dominio colonial español en 1868 en la guerra de los Diez Años bajo la conducción de Carlos Manuel de Céspedes, destacándose por su valentía, heroísmo y coraje en casi 40 combates. Al finalizar esta guerra había alcanzado el grado de General de Brigada. Estas cualidades lo convirtieron en uno de los jefes militares más populares, conocidos y queridos por el pueblo cubano y por su enorme envergadura física lo llamaban “Guillermón”. Uno podría pensar que el nombre de un cuartel recuerda a un militar de oscuro pasado. Pero no es este el caso de Moncada que rechazó la tregua se 1878, se unió al General Antonio Maceo para participar en la llamada “Guerra Chiquita” terminando su campaña militar en la insurrección de 1895 encabezada por José Martín pero en abril  de ese año fallece en su campamente militar, víctima de la tuberculosis, seguramente contraída en sus años de prisión justamente en la fortaleza que el asalto del 26 de julio de 1953 hizo famoso su nombre. Había nacido en 1841 muriendo a los 54 años.

Quizás nunca en los anales de la lucha de un pueblo, un intento fallido de la toma del cuartel se convirtió en una fuerza victoriosa y movilizadora. El asalto fue reflejado en la prensa de todo el mundo y se pudo conocer en rigor la situación política, económica y social de Cuba y lo q           ue representaba el dominio del imperialismo norteamericano en la vida de los ciudadanos de la isla. Si bien el hecho militar no logró cumplirse, lo que sí lograron Fidel y sus compañeros de armas es que el planeta supiera que había en un lugar del mar Caribe y a solamente 90 millas del arrogante y coloso imperio, un hermoso país llamado Cuba.

Y en ese debate, sorprende al mundo la acción de un grupo de 125 cubanos muchos de ellos estudiantes, obreros, campesinos, profesionales que toman el camino de las armas para terminar con la dictadura terrorista y represiva de Fulgencio Batista, apoyado y armado hasta los dientes por los Estados Unidos, tanto por la administración de Harry Truman, durante la cual comandó el golpe de estado del 10 de marzo de 1952, como por el gobierno de Dwight Eisenhower que lo apoyó hasta los días de diciembre de 1958 cuando las fuerzas guerrilleras del Ejército Rebelde estaba a punto de derrocarlo. Fue una acción que tomaron porque ningún partido u organización no hacía nada para restablecer un gobierno legal y democrático basado en la Constitución de 1940.

Muchas organizaciones revolucionarias de América Latina fueron sacudidas por esta acción temeraria y a su vez valiente en lo más elevado del término, llevada a cabo en un situación internacional marcada por la Guerra Fría, el maccartysmo y la represión indiscriminada. No comprendían como podían emprender la lucha armada en una época donde los grandes teóricos y documentos de los partidos comunistas de muchos países que seguían las orientaciones soviéticas, recomendaban la vía pacífica para la conquista del poder. 

Al cumplirse estos primeros sesenta años del inicio de la epopeya del pueblo cubano que fue el protagonista de su revolución victoriosa, va este pequeño homenaje recordando a los caídos que participaron del ataque, tanto a los que murieron en la acción como los que fueron asesinados por la salvaje represión de la dictaduras y los que sobrevivieron al Moncada, cayeron en los combates por la segunda y definitiva independencia de la isla. Para nosotros, en América Latina, la Revolución Cubana tiene una importancia, un significado y una validez imperecedera por ser una revolución socialista en nuestro idioma que no apeló a la ayuda ni a la intervención de ejércitos extranjeros, sino que fue obra de los propios cubanos e inspirada en las ideas de sus máximos héroes nacionales a los que nunca dejan de mencionar y destacar.

El asalto al Moncada dejó una serie de documentos históricos que reflejan (no decimos reflejaron) la crisis del capitalismo en nuestro continente porque si se los lee cuidadosa y detenidamente, se puede apreciar en toda su dimensión que lo que pasaba hace sesenta años aun permanece en muchas sociedades de nuestra América y cuando Fidel Castro describe a los políticos de los partidos gobernantes de la época de la dictadura de Batista, el parecido con los actuales que tienen sueños presidencialistas como en la Argentina y demás países del continente, no ha cambiado nada.

Esos documentos vitales para entender el origen de las causas que llevaron al pueblo de Cuba realizar su Revolución Gloriosa son el alegato de Fidel Castro en su defensa en el juicio que la dictadura le iniciara por la osadía de atacar el cuarte militar, vaca sagrada del sistema represivo instalado desde marzo de 1952 que se conoce como  “La historia me absolverá” que sobre el párrafo anterior encontramos este análisis:

Cuando vosotros juzgáis a un acusado por robo, señores magistrados, no le preguntáis cuánto tiempo lleva sin trabajo, cuántos hijos tiene, qué días de la semana comió y qué días no comió, no os preocupáis en absoluto por las condiciones sociales del medio donde vive: lo enviáis a la cárcel sin más contemplaciones. Allí no van los ricos que queman almacenes y tiendas para cobrar las pólizas de seguro, aunque se quemen también algunos seres humanos, porque tienen dinero de sobra para pagar abogados y sobornar magistrados. Enviáis a la cárcel al infeliz que roba por hambre, pero ninguno de los cientos de ladrones que han robado millones al Estado durmió nunca una noche tras las rejas: cenáis con ellos a fin de año en algún lugar aristocrático y tienen vuestro respeto”    

Luego de plantear las cuatro tareas del gobiernos revolucionario (limpieza de las administración pública de la corrupción y negociados; implantar la reforma agraria, rebajar un 50% los alquileres solucionando el problema de la vivienda y una reforma integral de la enseñanza) se pregunta de dónde saldrán los fondos para aplicar este programa y el futuro líder de la revolución responde: “Cuando no se lo roben, cuando no haya funcionarios venales que se dejen sobornar por las grandes empresas con detrimento del fisco, cuando los inmensos recursos de la nación estén movilizados y se dejen de comprar tanques, bombarderos y cañones en este país sin fronteras, sólo para guerrear contra el pueblo, y se le quiera educar en vez de matar, entonces habrá dinero de sobra”. Si bien hoy no se gastan millones en defensa, la sustracción de los millones de dólares que se pagan por los intereses de la deuda externa de la que nadie habla y sobre la cual hay un silencio atroz terrible, es una nueva forma de robarle al pueblo como sucede con el gobierno argentino que es una máquina imparable de pagar al sistema imperialista de la deuda, tema el cual Fidel Castro durante muchos años habló con detalle durante los años ochenta del siglo pasado, demostrando política, social, económica, financiera y matemáticamente la imposibilidad  de pagar como de cobrar. Sus trabajos tuvieron amplia repercusión en los medios latinoamericanos y en la prensa capitalista, a partir de la cual los acreedores empezaron a crear otras vías de sostener este mecanismo infernal por el peligro que representaba una ruptura declarando el repudio de las deudas externas..

También está el documento fundacional titulado “A la nación” que se lo conoce como “Manifiesto del Moncada” escrito por orden y en acuerdo con Fidel Castro por Raúl Gómez García, quien también escribió el poema “Ya estamos en combate” leído antes del asalto que con fecha 23 de julio de 1953. Un párrafo vibrante es el siguiente: “En nombre de las luchas incansables que han marcado cumbres de glorias en la historia de Cuba, viene la Revolución nueva, rica en hombres sin tachas para renovar de una vez y para siempre la situación insoportable en que han hundido al país los ambiciosos y los imprevisores y, agarrada a las raíces del sentimiento nacional cubano, a la prédica de sus más grandes hombres y abrazada a la bandera gloriosa de la estrella solitaria, viene a declarar ante el honor y la vergüenza del pueblo cubano”. En el siguiente párrafo considera que “en la vergüenza de los hombres de Cuba está el triunfo de la Revolución Cubana” y nombrando a los Héroes Nacionales de su historia, como fuente de inspiración para la lucha que se iba de desarrollar, concluyen que si bien la revolución aún no triunfado, terminan afirmando: “Por la dignidad y el decoro de los hombres de Cuba, esta Revolución triunfará”. Y la victoria muy dura llegó el 1º de enero de 1959 y seguirá triunfando porque ha sido una Revolución que caló profundamente con sus aciertos y errores, en los sentimientos y esperanzas más deseadas de todo el pueblo cubano. Y el pueblo cubano si no hubiera convalidado la revolución sino estaría de acuerdo con la política de su gobierno, hace largos años que ya lo hubieran derribado. Sin embargo, esto no se dio, porque precisamente la Revolución Cubana fue hecha por los sectores más pobres, más desprotegidos y explotados de la nación y porque sabe que significa vivir bajo el dominio del imperialismo y adónde conduce.

Un tercer documento de esta época que si bien no tiene fecha exacta sino que fue escrito en marzo de 1952, es un duro pronunciamiento contra el golpe de estado de Batista del día 10 de ese mismo año y que lleva por nombre “Revolución sin juventud”. En ese documento se hace un vibrante llamado a la juventud para que se comprometa en los destinos de Cuba “ante un golpe traidor y sin conciencia, que hunde 20 años en la historia de nuestra Cuba, hay que sentir el pecho entusiasmado en la empresa de joven y de bueno; que es seguir pensando libremente. Porque si se suspende el derecho a ser feliz, el pleno goce de la libertad, el deseo de reunión y la fuerza y voluntad de hacer y de decir, estamos siendo esclavos”. La idea central es que no puede haber revolución sin juventud destacando el lugar que ha ocupado y el papel que ha desempeñado en la historia de la humanidad desde la época de Grecia y Roma hasta las Revolución Francesa. Y fueron jóvenes entre 22 y 30 años procedentes de diversas ciudades de Cuba, con ocupaciones y oficios de los más variados y a los que muchos renunciaron para unirse a la causa, los que realizaron este ataque. Y así como en América Latina sucedieron gritos de libertad e independencia con Tupac Amarú en 1780, los gritos de 1809 en La Paz y Chuquisaca en la actual Bolivia, el grito de Dolores en de México en 1810 encabezado por el cura Miguel Hidalgo, el grito de Asencio que la Banda Oriental proclamó para adherirse a la Revolución de Mayo de 1810, llegamos al grito que el 26 de julio de 1953 conmovió al mundo y que la historia la denomina como el inicio de la Revolución Cubana.

I) Combatientes caídos en el asalto (7)

Pedro Marrero Aizpurúa, René Renato Guitart Rosell, Flores Betancourt Rodríguez, Gildo Fleites López, Carmelo Noa Gil, José de Jesús Maderas Fernández, Guillermo Granados Lara

II) Combatientes muertos por la represión y las torturas  (54)

Abel Santamaría Cuadrado, Armando Valle López, Alfredo Corcho Cinta, Andrés Valdés,  Asunción Manuel María Rojo Pérez, Antonio Betancourt Flores, Ángel Guerra Díaz, Boris Luis Santa Coloma, Emilio Hernández Cruz, Elpidio Casimiro Sosa González. Fernando Chenard Piña, Félix Rivero Vasallo, Gerardo Antonio Álvarez Álvarez, Gregorio Careaga Medina, Giraldo Córdova Cardín, Gilberto Varón García, Hugo Camejo Valdés, Horacio Matheu Orihuela, Ismael Ricondo Fernández, José Antonio Labrador Díaz, José Francisco Costa Velázquez, José Francisco Labrador Díaz, Juan Manuel Ameijeiras Delgado, José Luis Tasende de las Muñecas, Julio Trigo López, Juan Domínguez Díaz, Jacinto García Espinosa, José Wilfredo Matheu Orihuela, Julio Máximo Reyes Cairo, Lázaro Hernández Arroyo, Luciano González Camejo, Mario Muñoz Monroy, Marcos Martí Rodríguez, Miguel Ángel Oramas Alfonso, Manuel Gómez Reyes,Manuel Saíz Sánchez, Manuel Enrique Isla Pérez, Mario Martínez Ararás, Osvaldo Socarrás Martínez, Oscar Alberto Ortega Lora (Nito), Pablo Cartas Rodríguez, Pedro Véliz Hernández, Pablo Agüero Guedes, Rigoberto Corcho López, Raúl Gómez García, Roberto Mederos Rodríguez, Raúl de Aguiar Fernández, Ramón Ricardo Méndez Cabezón, Rolando San Román y de las Llamas. Rafael Freyre Torres, Remberto Abad Alemán Rodríguez, Tomás Alvarez Breto, Victor Escalona Benirez, Virginio Gómez Reyes,

III) Muertos de la población civil (9)

Manuel Cala Reyes (El Niño Cala), Miguel Antonio Ravelo Ravel, Pedro Romero Fonseca, Eduardo Ambrosio Hernández Rosseu, Francisco Vieras Milián, Raúl Villareal, Rolando del Valle, Rubén Cordero Sánchez, Armando Miranda Montes de Oca (Posteriormente se mencionó a otro fallecido, accidentalmente, por tiroteos)

IV) Combatientes del Moncada caídos en el desembarco del Granma (4)

Antonio (Ñico) López Fernández, Armando Mestre Martínez, René Bedia Morales
José Ramón Martínez Álvarez.

V) Combatientes del Moncada caídos en el Uvero (Sierra Maestra) (1).
Julio Díaz González

VI) Combatiente del moncada caído en Mar Verde (Sierra Maestra) (1)

Ciro Redondo García

VII) Combatientes del Moncada caídos en la clandestinidad (3)

Humberto Valdés Casañas, Vicente Chávez Fernández y Reynaldo Castro.

Esta muestra que el total de caídos en combate por los que asaltaron el Moncada en julio de 1953 las víctimas de la población civil sumaron 79.

Fuentes consultadas

Fidel Castro. La historia me absolverá. Ediciones Políticas. Editorial de las Ciencias Sociales, La Habana, 1985.


Mario Mencia. El grito del Moncada. Tomos I y II. Editora Política, La Habana, 1986.

Nydia Sarabia. Moncada: Biografía de un cuartel. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1983.

Mártires del Moncada. Ver Granma: http://www.granma.cubaweb.cu/marti-moncada/gm10.html