El imponente Cerro de los Siete Colores en Purmamarca, Jujuy (Argentina)

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El imponente Cerro de los Siete Colores en Purmamarca, Jujuy (Argentina)

domingo, 23 de julio de 2017

LO QUE ENSEÑAN LOS REPUDIOS DE DEUDA DE LOS ESTADOS UNIDOS

Por Sergio Daniel Aronas – 18 de julio de 2017

Si los gobiernos de la Argentina que tanto admiran las leyes de los Estados Unidos, unos para pagar a lo bestia y jactarse de ser “pagador serial” como fue el de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner y otros como el actual de Marioneta Macri, para emitir títulos de deuda en forma irresponsable, ilegal y descontrolada y también pueden aprender perfectamente de ese país que tanto admiran de las doctrinas  con las que justificaron los repudios de sus deudas exteriores y compromisos de pago con los tenedores bonos extranjeros.

Es preciso saber, es preciso darse cuenta y conocer en profundidad que los Estados Unidos ya sea por decisión del gobierno federal como por parte de alguno de sus estados (en forma individual o en forma conjunta) repudiaron alevosamente en varias oportunidades sus compromisos de pago con esos tenedores de bonos y jamás la pagaron, y éstos nunca cobraron, pese a interponer durante 120 años todo tipos de demandas en tribunales de los Estados Unidos como en naciones europeas reclamando el pago de esos títulos.

Así tenemos que entre 1842 y 1971 la historia negra de las finanzas del imperialismo es la historia de las permanentes declaraciones de repudio de sus deudas y que las historias oficiales ni los economistas capitalistas dentro y fuera de los Estados Unidos jamás mencionan.
Es muy interesante y aleccionadora esta historia oculta porque han generado todas una serie de importante documentos con los cuales crearon una doctrina  que si hoy invocáramos esa jurisprudencia no sólo nos tomarían por locos sino que nos preguntarían de dónde sacaron esos argumentos.

Solamente puedo indicar que los estados del sur que formaron la Confederación en la Guerra de Sucesión (1861-1865)  Alabama, Arkansas, Florida, Georgia, Luisiana, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Tenessee en 1877 repudiaron sus deuda porque aun cuando fueron suscriptos empréstitos gobernantes legales elegidos por el pueblo, no actuaron en su representación sino en nombre propio que dieron lugar a la toma de compromisos viciados de corrupción.

Y además la Constitución de los Estados Unidos cerró definitivamente todas las causas referentes a los reclamos de cobro por los particulares y gobiernos que tomaron los bonos emitidos por los Estados esclavistas del sur mediante la Enmienda XIV (la que siguió a la XIII sobre la abolición de la esclavitud y sobre la cual se realizó la película “Lincoln” que comentamos en su oportunidad), cuya sección 4 dice lo siguiente:

“Sección 4. La validez de la deuda pública de los Estados Unidos, autorizada por ley, incluyendo deudas contraídas para el pago de pensiones y recompensas para suprimir insurrecciones o rebeliones, no deberá ser cuestionada. Pero ni los Estados Unidos, ni ningún otro Estado podrá asumir deudas u obligaciones producidas por ayudas a la insurrección o rebelión en contra de los Estados Unidos, o cualquier reclamo por el costo de la pérdida o emancipación de sus esclavos; sino, tales deudas, obligaciones y reclamaciones serán tenidas por ilegales y nulas.”

¿Por qué no utilizar estos razonamientos, conclusiones y definiciones tan contundentes para que el Congreso argentino anule el brutal endeudamiento de Macri y retome él mismo todas las cuestiones de la deuda externa desde 1976 a la fecha? Y decimos desde 1976 porque contra lo que la gran mayoría de las personas creen la deuda ya elevadísima en ese año mes de marzo de 1976 por la crisis que terminó con el derrocamiento del tercer gobierno peronista.


Estados Unidos se hizo poderosa no pagando sus deuda como muchos creen, sino repudiándola y estafando a todo el mundo. 
LA HUELGA EN LA EMPRESA MÁS 
ANTIGUA DE LA ARGENTINA
Por Sergio Daniel Aronas – 16 de julio de 2017
Quizás muchos de Uds no lo sepan. En la empresa más antigua de la Argentina, el Ingenio San Isidro ubicada en la ciudad de Campo Santo, partido de Gral. Güemes en la provincia de Salta que fue fundada en 1764 y hoy es la única productora nacional de azúcar orgánica que se cultiva en un extenso campo de 3.500 ha, su personal agrupado en el Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar de San Isidro (SOEASI) está realizando una huelga de varios días, con toma del ingenio, por los despidos de sus empresas administradoras Prosal y Emaisa.
Durante las campañas libertadoras al Alto Perú, el Ejército del Norte al mando del General Manuel Belgrano acampó en la zona de Campo Santo en vísperas de la próxima batalla de Salta que se preparaba. En su autobiografía, Belgrano narra este hecho que permitió a la tropa alimentarse, descansar y estar en mejores condiciones para la batalla decisiva.
El Sindicato confirmó un plan de lucha por 96 horas, que incluirá paros de 24 horas de duración el jueves 06, el lunes 10, el jueves 13 y el lunes 17 de julio. Así lo anunció este miércoles la organización gremial, tras una audiencia de negociación oficial en la que la empresa informó la desvinculación de 30 trabajadores temporarios.
Este ingenio azucarero que exporta casi toda su producción está en manos desde hace varios años del grupo Gloria de Perú, un poderoso holding de productos alimenticios y una de las más grandes compañías de ese país.
San Isidro cuenta con 700 trabajadores y es una de las dos industrias azucareras radicadas en Salta y están preocupados porque aun no comenzó la zafra. Pero no se preocupan por echar empleados. Y no es la primera vez que estalla un conflicto gremial por salarios caídos y despidos. Entre 2011 y 2015 varias huelgas sacudieron a esta empresa por trabajo esclavo y explotación como en los tiempos de la colonia (no podía ser de otra forma si de ahí viene su origen).
Los problemas de los trabajadores abarca a todo el país y en una magnitud creciente por culpa de la política de este gobierno que le ha declarado la guerra al pueblo con un ajuste de cuentas que de seguir por este camino no se sorprendan si se viene un estallido por solo por los conflictos laborales sino que toda la política económica de la Macri-economics ya ha sido probada con resultados desastrosos a lo largo del tiempo.
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LIBROS PARA ENTENDER EL AGRO Y LA GANADERIA ARGENTINA

Por Sergio Daniel Aronas – 15 de julio de 2017

Algunos libros de mi biblioteca para compartir con Uds con el fin de conocer la historia de la agricultura y la ganadería argentina desde la colonia a los tiempos actuales y para los que gustan de  estos temas.

La actividad agropecuaria, con sus distintas cadenas, ramas y producciones, ha sido desde su nacimiento como nación independiente la principal que ha tenido la Argentina, a través de la cual ingresó a los mercados mundiales gracias al elevado volumen de sus exportaciones derivada de la increíble fertilidad de su suelo, pasando a convertirse en el granero que podía alimentar a medio planeta.

Todos estos libros vienen a dar un acertada explicación del papel que desempeñado y el lugar que ha ocupado tanto la agricultura como la ganadería en la historia económica, política y social de la Argentina.

Una de las características importantes de la agricultura es que lo largo del tiempo fue desplazando a la ganadería en las tierras que ocupaba ampliando de ese modo su participación en la producción global dentro de la gran división como dentro del producto bruto interno. Este avance del agro provocó una fuerte pérdida de la superficie dedicada a la ganadería y al mismo tiempo una fuerte caída del stock ganadero especialmente en el vacuno que por mucho años el más destacado de todos llegando a representar el 70% de la producción ganadera,

La expansión agrícola a partir de los años setenta del siglo pasado se debió a la introducción de mejoras técnicas productivas a base de la utilización de las semillas híbridas, a los progresos en la genética que permitieron la creación de organismos genéticamente modificados (OGM), a la incorporación del germoplasma de origen mexicano en las variedades de trigo, en el mayor uso de los agroquímicos y fertilizantes, en el uso del doble cultivo trigo-soja dentro de un mismo ciclo agrícola sobre la misma superficie. Años más tarde, la conformación de un paquete tecnológico y productico basado en el uso de las semillas genéticamente modificadas, especialmente la soja, con la aplicación del agrotóxico glifosato con la técnica de la siembra directa, fueron los elementos que permitieron una mutación en la organización de la actividad agrícola en toda la Argentina a partir de los años noventa del siglo XX alcanzando ya entrado en el siglo XXI el mayor nivel de expansión de la soja transgénica al ocupar el 60% de la tierra sembrada en nuestro país.

Todos estos cambios ocurrieron en un período de cuarenta años en el que ese nuevo nivel tecnológico alcanzado por la agricultura no estuvo ligado ni orientado a un desarrollo integral de las fuerzas productivas del sector ni mucho menos a que se haya intentado modificar el régimen de propiedad de la tierra, entendiéndose por tal a quienes sus dueños; ni a cambios en el régimen de tenencia (que se refiere a los diversos tipos de contratos  que ligan al productor con el uso de la tierra). Todo esto, de haber tenido, gobiernos decididos a realizar las profundas transformaciones en estos dos aspectos centrales de la vida agrícola y campesina, es probable que hubieran traído nuevos brazos al agro y no expulsarlos como hace la soja transgénica en muchos lugares de la Argentina; se hubiera logrado tener y sostener una agricultura más diversificada y mejor planificada tanto en la selección de los cultivos, como en las tareas rurales para un mejor aprovechamiento de las ventajas naturales que brinda nuestro suelo.

Es verdad que en los últimos treinta años, hubo un proceso importante de tecnificación en el campo: un tractor reemplaza a cinco millones de caballos con ahorro de esfuerzo y energía humana; se incorporaron nuevas máquinas como sembradoras, cosechadoras, roturadoras de granos, máquinas para forestar, para la caña de azúcar, yerba mate, para el algodón; es creciente el modo de producción orgánico en el agro siendo la Argentina uno de los países más importantes en esta modalidad, que requiere de cuidados intensivos, el cumplimiento de estrictas normas de calidad nacionales e internacionales, la planificación y control de la producción basada en la método de la trazabilidad que permite tener rigurosamente registrado todos los movimientos de esta producción desde la siembra hasta la exportación en el puerto de embarque. También la tecnología ha creado nuevos sistemas de transporte de carga como los elevadores hidráulicos, los silos dotados de instrumentos electrónicos para el almacenamiento de granos.

No obstante, todo este panorama no puede pintar de rosa ni en lo más mínimo a la producción agrícola y a la ganadera. El carácter del sistema capitalista con su forma privada de apropiación del trabajo y los diferentes niveles de desarrollo de los productores que están en esta actividad, determinan que la tecnología, por sí sola, no resuelve los problemas del sector que se pusieron de manifiesto con gran fuerza cuando se dio la discusión por la famosa resolución 125 del Ministerio de Economía en marzo de 2008 que provocó la “rebelión” de todo el campo, sobre todo de las grandes corporaciones que cuando escuchan la palabra impuesto sacan el revólver y son capaces de cometer toda clase de tropelías.

Toda esta gran maquinaria agrícola no está disponible para todo el produce ni tiene acceso a ella ni con fondos propios ni mediante el crédito que brilla por su ausencia. La acumulación de deudas del pequeño productor le hace imposible seguir conduciendo su negocio. En la Argentina es muy baja la superficie irrigada y no hay planes para el manejo del agua para estar alertas cuando se vienen épocas de fuertes lluvias que inundan miles de hectáreas, ni planes contingentes para la evacuación del ganado como de las máquinas estacionadas en los lotes. En este sentido, los estudios originales de Fiorentino Ameghino para acumular agua en tiempos de lluvias y reservarla para la época de sequía aun son válidos porque nunca se ha puesto en marcha alguna de sus ideas para proteger el medio ambiente  porque ambos factores climáticos extremos son terriblemente perjudiciales.
   
Con esta descripción de la situación del sector agropecuario argentino, presentamos una lista de libros para conocer, entender y comprender sus características, la importancia que tiene en nuestra economía y en el mundo.


     1)  Manuel Belgrano. Medios generales de fomentar la agricultura, animar la industria, proteger el comercio en un país agricultor (15 de Junio de 1796). También en dicho año Belgrano realiza la traducción de los Principios de la ciencia económico-política, recopilados de varios fisiócratas europeos.       
    
      2)  Manuel Belgrano. Utilidades que resultarían a esta provincia y a la Península del cultivo del lino y cáñamo; modo de hacerlo; la tierra más conveniente para él; modo de cosechar esos dos ramos, y por último se proponen los medios de empeñar a nuestros labradores para que se dediquen con constancia a este ramo de agricultura” (9 de Junio de 1797).

      3)  Memoria que trata sobre las ventajas del acercamiento entre hacendados y comerciantes y sobre la libertad de comercio, para el adelantamiento e instrucción general de estos países y sobre la dependencia mutua entre agricultura y comercio (14 de Junio de 1798).

      4) Mariano Moreno. Representación de los hacendados. Publicada el 30/09/1809. Emecé Editores,   1998.

El título completo de esta obra es “Representación que el apoderado de los hacendados de las campañas del Río de la Plata dirigió al Excmo. Señor Virrey Don Baltarsar Hidalgo de Cisneros en el expediente promovido sobre proporcionar ingresos al Erario por medio de un franco comercio con la Nación inglesa”.
Es un extenso informe sobre la situación económica, social y financiera de los labradores de la campaña de Buenos Aires con un alegato a las ventajas que traería a las provincias del Río de la Plata la apertura del comercio con Inglaterra, tanto para importar como para exportar, como forma de romper el monopolio de la corona española que solo permitía la actividad comercial con la metrópoli. En los términos como lo plantea Mariano Moreno, el impacto que tuvieron las invasiones inglesas quedan reveladas en la cantidad de productos que introdujeron los agresores como si hubiera llegado una expedición de otro planeta.
    
       5) Ricardo San Esteban. El agro argentino. Proceso histórico. Editorial Cartago, 1975.
 El proceso histórico con que está dividido este estudio parte de los modos de producción que para el  autor existieron y existen en la Argentina ue según para el autor con el modo producción esclavista (para analizar el agro en los tiempos de la dominación española); el modo de producción feudal para el estudio del período de la independencia hasta la matanza de los indios en 1879 y el modo de producción capitalista para ver la historia desde 1880 hasta mediados de los años setenta del siglo veinte-.
     
      6)  Ricardo San Esteban. El agro argentino, crisis de estructura. Quipo, 1979. Es la continuación del  anterior desde 1880 en adelante donde explica el funcionamiento del capitalismo en el agro    argentino. Está dotado de muy buen material estadístico, con cuadro, tablas, mapas y gráficos de    todo tipo. Estudia la composición de las clases en el agro como así también su régimen de tenencia y  propiedad. Merece destacarse un estudio de la renta y el precio de la tierra que no es común en la  literatura burguesa
    
       7)  Horacio Giberti. Historia económica de la ganadería argentina. Hyspamérica, 1970.
          
      8) Carlos Mendoza. Teoría de la renta capitalista de la tierra y génesis de la renta capitalista de la      tierra y del arrendatario (el título es más largo que el libro). Editorial Anteo, 1985.
       Es una breve exposición de la teoría marxista de la renta de la tierra expuesta en El Capital. Tiene
 dos partes: la primera es la explicación de la renta capitalista con las fórmulas que utilizó Marx y en    la segunda parte se explica sencilla la génesis del arrendatario y de la renta capitalista de la tierra.

  9) Grupo de Autores. La cuestión agraria en la Argentian. Lo nuevo y lo viejo en los regímenes de       propiedad, tenencia y renta de la tierra. Editorial Anteo, 1984

       10)  Osvaldo Barsky y Alfredo Pucciarelli. El agro argentino. El fin de un período. Flacso, 1997

      11)  Eduardo Basualdo y Miguel Khavisse. El nuevo poder terrateniente. Investigación sobre los        viejos y nuevos propietarios de tierras de la provincia de Buenos Aires. Planeta, 1993.

       12)  Miron Burgin. Aspectos económicos del federalismo argentino. Solar, 1946
   
     13)  Mario Rapoport. Historia económica, política y social de la Argentina 1880-2003, Ediciones  Macchi, 2010. Es la obra más vasta, integradora, más abarcativa y más completa de la historia  económica argentina que se haya escrito. Sus mil páginas revelan un extraordinario trabajo cuyos  capítulos casi todos tienen los mismo títulos lo cual ayuda a entender cómo han ido evolucionando  las variables económicas de acuerdo a los hechos que se fueron dando con el correr de los siglos. Lo  tomo como referencia porque el sector agropecuario aparece en todo el libro cuando estudia cada  gobierno y etapa en particular.

       14)  Álvaro Barrios. Indios, fronteras y seguridad interior. Ediciones Solar/Hacette,1975-
    
       15)  Roy Hora. Los terratenientes de la Pampa Argentina. Siglo XXI, 2015. El autor estudio el origen  y la composición de la oligarquía terrateniente como la clase más opulenta y despilfarradora que  tiene la Argentina- Es un enfoque tratando de  entender a este sector desde dentro en la que desliza  opiniones generales según los terratenientes son  enemigos del cambio tecnológicos que para el autor  no es cierto.
    
     16) Osvaldo Barsky y Julio Djenderedjian. Historia del capitalismo agrario pampeano. Tomo I: La  expansión ganadera hasta 1895. Siglo XXI, 2003. Primer tomo de una serie de cinco destinado al  estudio del sector más poderoso de los dueños de las tierras de la Argentina: la oligarquía      terrateniente de la Pampa húmeda, el sector geográfico del país donde se encuentran las mejores    tierras para la agricultura y ganadería. La base que dio origen a las grandes fortunas terratenientes  fueron los títulos de propiedad, como si se tratan de una orden nobiliaria-

     17) Carmen Sesto. Historia del capitalismo agrario pampeano. Tomo II: La vanguardia ganadera      bonaerense 1856-1900. Ediciones Siglo XXI, 2005. En este segundo tomo, se estudia el origen de las  familias más relevantes y poderosas del sector, con sus influencias en la política y en los gobiernos  que les tocó actuar.

      18) Osvaldo Barsky y Mabel Dávila. La rebelión del campo. Historia del conflicto agrario argentino. Sudamericana 2008.
En este libro se realiza una reseña de las condiciones históricas, políticas y económicas que dieron origen a dicho movimiento contra la decisión del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner por implantar un nuevo sistema de retenciones o impuestos a las exportaciones agropecuarias.
Hay otra serie de libros que investigan la historia económica argentina en la que poseen profundos estudios y análisis del agro argentino dentro de un contexto más general y que deben integrar esta lista como trabajos complementarios porque el objetivo de sus autores es abarcar esa historia para un período determinado.

Estos libros altamente recomendables son:

Guillermo Vitelli. Los dos siglos de la Argentina- Historia económica comparada. Editorial Pendergast, Buenos Aires, 1999. Obra pionera de este estilo escrito en un lenguaje altamente técnico y muy profesional. Para cada enfoque de su particular estilo de análisis se complementa con rigurosos cuadros estadísticos elaborados por el propio autor. El libro plantea cinco ejes centrales para el análisis de la historia económica argentina: las riquezas originarias, los eslabonamientos tejidos en el pasado, los paradigmas tecnológicos y las disponibilidades de recursos, los modelos de crecimientos según las intencionalidades políticas y los comportamiento de los mercados de bienes, monedas y créditos. Un libro de estudio imprescindible.          


Jaime Fuchs. Argentina: actual estructura económica y social. Ediciones Estudio, Buenos Aires, 1981. Este trabajo es un libro acerca de la estructura económica argentina dividida en seis capítulos donde se estudia el grado de concentración y centralización del capital, el papel del endeudamiento externo, la composición de las clases sociales, el papel del estado en la economía. El capítulo VI que es el más extenso, al tratar cómo funciona la formación socioeconómica argentina, le dedica 50 páginas al agro analizando con la metodología de Karl Marx, las rentas agrarias que se aplican en la Argentina.

domingo, 16 de julio de 2017

LA EMISIÓN DEL BONO A CIEN AÑOS POR LA ARGENTINA

Por Sergio Daniel Aronas – 8 de julio de 2017

El gobierno argentino a través del Ministerio de Finanzas que oonduce Luis Caputo, ex directivo del Deustsche Bank y de la J.P. Morgan, anunció el pasado 28 de junio la emisión de un bono con vencimiento a cien años, conforme al cual vencerá en 2117. Esto que parece un cuento de ficción es absolutamente verdadero porque ha sido establecido por la Resolución 97-E/2017 del Ministerio de Finanzas, y el nombre que ha recibido esta nueva  locura del gobierno es el de “Bonos Internacionales de la República Argentina en Dólares Estadounidenses 7,125% Vencimiento 2117”. Esto significa que todos los estamos vivos hoy estaremos muertos para ese año, de modo que se cumple la profecía de John Maynard Keynes cuando decía que en el largo plazo estaremos todos muertos. Es en lo único que coincide la Administración de Macri con el economista inglés porque en lo demás no tiene nada pero nada de nada en común.

El marco en el cual se procede a realizar este acto violatorio de todas las leyes que rigen el funcionamiento del aparato financiero del Estado argentino, es el intento de hacer buena letra con el mundo de las grandes finanzas capitalistas, sobre todo con los mercados bursátiles de los Estados Unidos, hacia el cual va esta emisión de deuda. Hacer buena letra es para el gobierno argentino que las calificadoras de riesgo, esas instituciones que determinan y orientan a los “grandes inversionistas”, declaren a nuestro país como “país emergente”, una denominación que el imperialismo asigna a los países en desarrollo y en función de las potencialidades económicas que poseen recomiendas a los gigantes  monopolios de todo tipo que inviertan en ellos para “ayudarlos” en sus planes de crecimiento económico. Todos sabemos muy bien en qué consiste la “ayuda” de estas grandes compañías multinacionales.

El gobierno de Macri esperaba que subiera su categoría de país: fíjense los términos que usa la banca financiera internacional y como no aprobó el examen no tuvo mejor idea que presentarse a ese mismo mundo que le dio la espalda para emitir este absurdo bono centenario que no sólo no resolverá nada sino profundizará las contradicciones de su propia política tanto a nivel interno como a nivel internacional.

Características de este bono 2117

En los considerandos de  esta aberrante norma, se recordó que el decreto 29/2017 facultó a Finanzas a emitir 20.000 millones de dólares", a incluir cláusulas que establezcan la prórroga de jurisdicción a favor de los tribunales estaduales y federales ubicados en Nueva York, Londres, Gran Bretaña e Irlanda del Norte y que "dispongan la renuncia a oponer la defensa de inmunidad soberana, exclusivamente, respecto a reclamos que se pudieran producir en la jurisdicción que se prorrogue y con relación a los acuerdos que se suscriban y a las emisiones de deuda pública que se realicen con cargo a dicho decreto". Esta renuncia, "no implicará renuncia alguna respecto de la inmunidad de la Argentina con relación a la ejecución de los bienes", que no se pueden embargar. Esto es una mentira colosal porque este gobierno está haciendo todo para poner a la Argentina en condiciones de remate favoreciendo en todos los aspectos a los intereses imperialistas debido a que han cumplido al pie de la letra con la legislación extranjera y ésta no tiene ningún parecido con la de la nuestro país.
De acuerdo con la información disponible, el bono centenario tiene estas características:

1) El monto emitido: 2.750 millones de dólares

2) Tendrá derecho, a su opción, a rescatar estos bonosen forma total o parcial en cualquier momento o en forma periódica antes de su vencimiento.

3) Los banco participantes de esta aventura irracional son el Citigroup Global Markets, el HSBC Securities (USA), el Nomura Securities International y Santander Investment Securities que serán los que colocará este bono bonito

4) Los bancos indicados se llamarán “Colocadores” cobrarán una comisión del 0,12% sobre el monto total del capital de los nuevos títulos públicos que se coloquen conforme a la oferta que se realice.

5) También participan de este casino  a The Bank of New York Mellon como agente fiduciario y agente de pago y agente de listado en el gran ducado de Luxemburgo, en caso de ser aplicable.

6) El Bano Mellon de New York ya tiene asegurado sus honorarios antes de empezar la oferta de este bono por sus tareas como agente fiduciario, agente de pago y agente de listado. Esto quiere decir que el estado argentino está determinando las prioridades a la hora de destinar sus recursos. Primero la deuda y si queda algo, se repartirá entre los que ellos decidan. Esta es una nueva forma de la teoría del derrame.

7) También  los gastos de impresión, distribución de prospectos, traducción y otros gastos asociados habituales que resulten necesarios para llevar a cabo las operaciones contempladas en la presente norma que forma parte integrante de la presente medida.

8) El Banco de la Nación Argentina fue designado como “Agente de Proceso (Process Agent)” en la Ciudad de Nueva York

9) Tanto al Secretario de Finanzas y/o al Subsecretario de Financiamiento se los autoriza a firmar en nombre de la República Argentina en forma indistinta la documentación aprobada por el Artículo 4° de esta resolución, la que en lo sustancial deberá ser acorde con los modelos que se anexan a la presente norma.

Esto es una barbaridad mayúscula porque fuera del control parlamentario y/o judicial, pueden firmar cualquier cosa comprometiendo la soberanía del país. Ya hemos tenido en el pasado situaciones similares con los resultados desastrosos conocidos por todos y que terminó haciendo explotar a la Argentina en diciembre de 2001. También se incluye como personas autorizadas para el desguace de lo que queda del Estado argentino a través del endeudamiento eterno al Director Nacional de la Oficina Nacional de Crédito Público y Director de la Dirección de Administración de la Deuda Pública, en forma indistinta, para firmar el resto de la documentación que resulte necesaria para implementar la presente medida.

10) Como autoridad de aplicación de esta norma fue nombrada la Secretaría de Finanzas del Ministerio de Finanzas teniendo facultades para dictar las normas complementarias y/o aclaratorias correspondientes.

11) Los cuatro bancos designados por  agentes de colocación cobrarán una comisión del 0,12 por ciento sobre el monto total del capital. De esta forma, el del Citigroup y del HSBC recibirán 1.237,5 millones de dólares cada uno, mientras que el Nomura y el Santander 137,5 millones de dólares cada uno.

12) El bono con fecha de emisión 28 de junio de 2017 y con vencimiento el 28 de junio de 2117, tendrá un precio de emisión del 90 por ciento, por lo que el producido bruto para el emisor será de 2.475 millones de dólares. La amortización del bono se realizará íntegramente al vencimiento y la tasa de interés será del 7,125 por ciento anual que se pagará semestralmente los días 28 de diciembre y de junio de cada año. De esta forma. Se calcula que su rendimiento vencimiento fue calculado en 7,917 por ciento y se estipuló que la denominación mínima a adquirir será de mil dólares.

¿Adónde nos lleva esta política del endeudamiento incontrolable?

El gobierno de Macri está locamente desesperado porque no encuentra solución a la falta de recursos genuinos para sostener su política económica capitalista elevada a la máxima potencia. Recursos que necesita para reducir el déficit fiscal y que a todas las luces es para ellos el principal problema económico y financiero de la Argentina. Está locamente desesperado porque los resultados del blanqueo de capitales solo le permitieron contar con el 20% de lo recaudado, es decir, que ese fue el porcentaje que ingresó a las arcas de la AFIP (el ente nacional dedicado a la recaudación tributaria en la Argentina), Y lo está mucho más porque al ser declarada la Argentina “país emergente” supuestamente las inversiones previstas por el gobierno no vendrán en la medida que lo necesita,

En increíble que nuestro país sea controlado y vigilado por una institución privada del imperio financiero de los Estados Unidos y que sea esa misma empresa consultora de riesgo la que tenga rango de entidad paraestatal con el fin de calificar a los países que necesitan recursos financieros aconsejando a los inversionistas si les conviene o no hacer negocios con esos países.

Por esta razón emitieron este bono bestial a cien años que se inscribe en la doctrina jurídica de la deuda perpetua por la cual el capital nunca se paga sino los intereses refinanciándose todos los años y pateando para adelante los pagos de los intereses que devenga el capital de la deuda. Así nunca se termina de cancelar porque a los deudores no les importa que le paguen el capital sino que su gran negocio es la cobranza de los intereses.

Este es un endeudamiento que no responde a ninguna necesidad para el país porque no apunta ni al desarrollo de la infraestructura nacional ni al mejoramiento de la vida de los argentinos. Es emisión de deuda de carácter exclusivamente financiero y en las condiciones de la situación nacional e internacional tan complicada no existe un sistema tributario capaz de recaudar los fondos necesarios para cubrir el pago de los intereses. Ni tampoco las exportaciones de nuestro país son lo suficientemente grandes para generar en forma genuina los millones de dólares que se necesitan para hacer frente a los compromisos de pago. Es una política totalmente aventurera, peligrosa, sin sentido y que nos llevará al precipicio y al suicidio. Claro que ninguno de nosotros estará vivo en 2117 cuando venza el capital y como siempre ha sucedido con nuestro país, el total de los intereses acumulados pagaos en ese siglo serán muchas veces mayores al importe original. Así sucedió siempre en la historia de la deuda argentina y nada indica que no vuelva a repetirse esta lamentable y triste historia. Y lo más injusto que quienes la promovieron e impulsaron tampoco están vivos para ser juzgados y condenador por el delito de infames traidores a la patria.

Un segundo aspecto que vale la pena destacar a este abominable bono centenario es la continuación por parte de la República Argentina de que la ley aplicable su emisión es la ley de los Estados Unidos con el argumento de que es ese país donde se van a comercializar.

En tercer lugar, la Argentina mantiene su renuncia a oponer la imnunidad soberana porque se “someterá irrevocablemente a la jurisdicción exclusiva de cualquier tribunal estadual del Estado de Nueva York o federal en el Distrito de Manhattan, Ciudad de Nueva York, ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA” Por más que afirmen que también se someterá a los tribunales de la Argentina, resulta ridículo esta doble condición ya que en caso de conflictos, los tenedores de bonos que serán con el correr de los años nuevos fondos buitres, utilizarán los tribunales estadounidenses para querellar a la Argentina. Nuestra país renuncia a la doctrina Calvo y a la doctrina Drago que tanto hicieron por reconocer los derechos de los países endeudados y protegerlos de la arrogancia de las potencias imperialistas que han deuda del cobro de la deuda causus belli en mucha ocasiones. Y si alguien no se acuerda pueden recurrir a la historia de la invasión francesa a México en 1867 y el bombardeo criminal de la flota inglesa contra Venezuela en 1902.

En cuarto lugar, como puede leerse en la Resolución del Ministerio de Finanzas “La REPÚBLICA ARGENTINA renuncia irrevocable e incondicionalmente, en la máxima medida permitida por la ley, a cualquier defensa que pueda o pudiere interponer en cualquier Proceso Legal Relacionado iniciado ante un Tribunal Específico ya sea por jurisdicción, residencia o domicilio o porque dicho Proceso Legal Relacionado fue iniciado en un foro no conveniente (con excepción de cualquier Proceso Legal Relacionado que esté relacionado con las leyes federales de valores de los ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA o cualquiera de sus estados)”. Si esto no es una rendición incondicional ¿qué nos digan que es? Para la imposición de un tratado de guerra cuya fuente habría que rescatarla de los acuerdos de febrero de 1990 cuando se firmaron los relacionados con la “normalización” de las relaciones con Gran Bretaña en torno a la soberanía por las islas Malvinas.

Se trata de cláusulas que ya fueron utilizadas en las emisiones de deuda del año 2016 y vuelven a aplicarlas para este bono centenario que lo único que traerá son mayores dificultades financieras, un endeudamiento catastrófico y una situación que pone en peligro la supervivencia de la Argentina. Esto es una conclusión temeraria, sino el reflejo de las e

ANEXO I
CONDICIONES DE EMISIÓN DE LOS “BONOS INTERNACIONALES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA EN DÓLARES ESTADOUNIDENSES 7,125% 2117”

Monto: hasta la suma de VALOR NOMINAL ORIGINAL DÓLARES
ESTADOUNIDENSES DOS MIL SETECIENTOS CINCUENTA MILLONES (U$S
2.750.000.000).
Fecha de emisión: 28 de junio de 2017.
Fecha de Vencimiento: 28 de junio de 2117.
Plazo: CIEN (100) años.
Precio de emisión: NOVENTA POR CIENTO (90%).
Moneda de emisión y pago: Dólares Estadounidenses.
Amortización: íntegra al vencimiento.
Intereses: devengará una tasa de SIETE CON CIENTO VEINTICINCO MILÉSIMOS POR CIENTO (7,125%) anual, pagadera semestralmente. Las fechas de pago de intereses serán los días 28 de diciembre y 28 de junio de cada año hasta el vencimiento. Los intereses serán calculados sobre la base de UN (1) año de TRESCIENTOS SESENTA (360) días integrado por DOCE (12) meses de TREINTA (30) días cada uno. Cuando el vencimiento de un cupón no fuere un día hábil, la fecha de pago del cupón será el día hábil inmediato posterior a la fecha de vencimiento original.
ISIN/ /CUSIP:
Denominación mínima: VALOR NOMINAL DÓLARES ESTADOUNIDENSES MIL
(U$S 1.000) y múltiplos integrales de DÓLARES ESTADOUNIDENSES MIL (U$S 1.000) en caso de exceso del dicho monto.
144A Reg S
ISIN US040114HM55 ISIN USP04808AN44 ISIN US040114HN39
CUSIP 040114 HM5 CUSIP P04808 AN4 CUSIP 040114 HN3
BONOS NO REGISTRADOS
BONO REGISTRABLE
Titularidad: Para la emisión de los “BONOS INTERNACIONALES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA EN DÓLARES ESTADOUNIDENSES 7,125% 2117” se emitirán:
a. Inicialmente, Certificados Definitivos 144A y Regulation S, que tras su emisión serán inmediatamente cancelados y reemplazados por Certificados Globales (144A y Regulation S) (“BONOS NO REGISTRADOS”), a ser depositados en DTC/Euroclear/Clearstream, y b. Eventualmente, Certificados Globales para Bonos Registrados (“BONOS REGISTRADOS”) que podrán ser entregados en sustitución de BONOS NO REGISTRADOS en los términos previstos en el Acuerdo sobre Derechos de Registración una vez completado por la REPÚBLICA ARGENTINA el correspondiente proceso de su registración con la SECURITIES AND EXCHANGE COMMISSION de los ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA (“SEC”), quedando autorizados y suscriptos por la REPÚBLICA ARGENTINA en la fecha de emisión original con un valor nominal de CERO (0), a ser oportunamente autenticados por el “Fiduciario (Trustee)” y entregados en sustitución de BONOS NO REGISTRADOS en los términos del Acuerdo sobre Derechos de Registración.
La porción de BONOS NO REGISTRADOS cuyos tenedores soliciten la sustitución por BONOS REGISTRADOS será cancelada y reemplazada por la correspondiente a los BONOS REGISTRADOS.

Derechos de Registración: A los fines de facilitar su comercialización en el mercado secundario minorista, los BONOS NO REGISTRADOS podrán ser entregados por única vez para ser sustituidos, en todo o en parte, por BONOS REGISTRADOS, que serán registrados ante la SEC de acuerdo a lo estipulado en el Acuerdo sobre Derechos de Registración.
Bajo el Acuerdo sobre Derechos de Registración, la REPÚBLICA ARGENTINA acordará hacer sus mejores esfuerzos para presentar ante la SEC una declaración de registración (la “Declaración de Registración (Registration Statement)”) para la oferta de sustitución de los BONOS NO REGISTRADOS (la “Oferta de Sustitución”), la cual no será necesaria en caso de encontrarse efectiva otra Declaración de Registración bajo la cual se puedan registrar los BONOS REGISTRADOS. Una vez declarada efectiva dicha Declaración de Registración, la República realizará la Oferta de Sustitución a los tenedores de los BONOS NO REGISTRADOS los que deberán realizar ciertas declaraciones a la República para sustituir sus BONOS NO REGISTRADOS por BONOS REGISTRADOS.
Los BONOS REGISTRADOS serán sustancialmente idénticos a los BONOS NO REGISTRADOS, sólo que los BONOS REGISTRADOS no estarán sujetos a las restricciones sobre transferencia y no contendrán las cláusulas de incremento en las tasas
de interés contempladas en los BONOS NO REGISTRADOS.
El Acuerdo sobre Derechos de Registración también estipula que en caso de producirse la obligación de presentar una “Declaración de Registración Continua (Shelf Registration
Statement)” por los motivos allí descriptos, la República hará sus mejores esfuerzos para
que dicha Declaración de Registración Continua sea declarada efectiva y mantenida efectiva por UN (1) año luego de la obtención de la efectividad.
Incremento en la Tasa de Interés en caso de no cumplirse con las obligaciones antes mencionadas y otras obligaciones relacionadas bajo el Acuerdo sobre Derechos de Registración en los plazos establecidos por el Acuerdo sobre Derechos de Registración (los “Eventos de Incumplimiento”), entonces, comenzando el día inmediato seguido a un Evento de Incumplimiento, la tasa anual fijada en los BONOS NO REGISTRADOS se incrementará (i) en un CERO COMA VEINTICINCO POR CIENTO (0,25%) anual con respecto al primer período de NOVENTA (90) días inmediato posterior y (ii) por un adicional de CERO COMA VEINTICINCO POR CIENTO (0,25%) anual para los períodos de NOVENTA (90) días subsecuentes, previéndose que el incremento acumulado en la tasa de interés no podrá en ningún caso exceder el CERO COMA SETENTA Y CINCO POR CIENTO (0,75%) anual, hasta que se subsanen los Eventos de Incumplimiento de la manera prevista en el Acuerdo sobre Derechos de Registración.
Cláusulas de Acción Colectiva: en virtud de las cuales la REPÚBLICA ARGENTINA puede enmendar ciertos términos claves de los Bonos, incluso la fecha de vencimiento, tasa de interés y otros términos, con el consentimiento de menos de la totalidad de los tenedores de cada serie de Bonos.

Ley y Jurisdicción aplicable: se regirán por la ley del Estado de Nueva York, ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, y de acuerdo a los términos y condiciones del
Convenio de Fideicomiso (“Trust Indenture”).

Jurisdicción: Sujeto a ciertas excepciones descriptas a continuación, la REPÚBLICA ARGENTINA se someterá irrevocablemente a la jurisdicción exclusiva de cualquier tribunal estadual del Estado de Nueva York o federal en el Distrito de Manhattan, Ciudad de Nueva York, ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, y de los tribunales de la REPÚBLICA ARGENTINA, y, en cada caso, de sus respectivos tribunales de apelación (cada uno, un “Tribunal Específico”) en cualquier juicio, acción o proceso legal contra la REPÚBLICA ARGENTINA o sus bienes, activos o ingresos que surja de o relacionado con los Bonos o el incumplimiento o supuesto incumplimiento de ARGENTINA de cualquier obligación bajo los Bonos (un “Proceso Legal Relacionado”). La REPÚBLICA ARGENTINA renuncia irrevocable e incondicionalmente, en la máxima medida permitida por la ley, a cualquier defensa que pueda o pudiere interponer en cualquier Proceso Legal Relacionado iniciado ante un Tribunal Específico ya sea por jurisdicción, residencia o domicilio o porque dicho Proceso Legal Relacionado fue iniciado en un foro no conveniente (con excepción de cualquier Proceso Legal Relacionado que esté relacionado con las leyes federales de valores de los ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA o cualquiera
de sus estados).
Sujeto a ciertas limitaciones descriptas a continuación, en la medida en que la REPÚBLICA ARGENTINA o cualquiera de sus ingresos, activos o bienes tengan derecho,
en cualquier jurisdicción en que se encuentre cualquier Tribunal Específico, en el que cualquier Proceso Legal Relacionado pueda en cualquier momento iniciarse contra ésta o
cualquiera de sus ingresos, activos o bienes, o en cualquier jurisdicción en que se encuentre un Tribunal Específico en el que algún juicio, acción, o proceso legal pueda en cualquier momento iniciarse con el fin de ejecutar cualquier sentencia emitida en cualquier Proceso Legal Relacionado (una “Sentencia Relacionada”), contra cualquier inmunidad de juicio, de jurisdicción de dicho Tribunal Específico, de compensación, de embargo previo a sentencia, de embargo en ejecución de sentencia, de ejecución de una sentencia o de cualquier otro proceso o recurso legal o judicial, y en la medida en que en dicha jurisdicción se haya atribuido dicha inmunidad, la REPÚBLICA ARGENTINA renuncia
irrevocablemente a dicha inmunidad, en la máxima medida permitida por las leyes de
dicha jurisdicción, incluso la Foreign Sovereign Immunities Act de los ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA (la “FSIA”) (y acuerda otorgar cualquier remedio o iniciar cualquier proceso en relación con cualquier Proceso Legal Relacionado o Sentencia Relacionada tal como lo permita la ley aplicable, incluso la FSIA), estipulándose sin embargo que dicha renuncia no se extenderá respecto de, y la REPÚBLICA ARGENTINA será inmune con respecto a y en relación con, cualquier juicio, acción o proceso legal o ejecución de cualquier Sentencia Relacionada contra:
(i) cualquier reserva del BANCO CENTRAL DE LA REPÚBLICA ARGENTINA;
(ii) cualquier bien perteneciente al dominio público localizado en el territorio de la REPÚBLICA ARGENTINA, incluyendo los comprendidos por los Artículos 234 y 235 del Código Civil y Comercial de la Nación;
(iii) cualquier bien localizado dentro o fuera del territorio de la REPÚBLICA ARGENTINA
que preste un servicio público esencial,
(iv) cualquier bien (ya sea en la forma de efectivo, depósitos bancarios, valores, obligaciones de terceros o cualquier otro medio de pago) de la REPÚBLICA ARGENTINA, sus agencias gubernamentales y otras entidades gubernamentales relacionada con la ejecución del presupuesto, dentro del alcance de los Artículos 165 a 170 de la Ley Nº 11.672, Ley Complementaria Permanente de Presupuesto (t.o. 2014);
(v) cualquier bien alcanzado por los privilegios e inmunidades de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 y la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963, incluyendo, pero no limitándose a bienes, establecimientos y cuentas de las misiones argentinas;
(vi) cualquier bien utilizado por una misión diplomática, gubernamental o consular de la REPÚBLICA ARGENTINA;
(vii) impuestos, gravámenes, tasas, y/o regalías o cualquier otra carga gubernamental adeudadas a la REPÚBLICA ARGENTINA, incluidos los derechos de la REPÚBLICA
ARGENTINA para recaudar y/o recibir dichos conceptos;
(viii) cualquier bien de carácter militar o bajo el control de una autoridad militar o agencia
de defensa de la REPÚBLICA ARGENTINA,
(ix) cualquier bien que forme parte del patrimonio cultural de la REPÚBLICA ARGENTINA; o
(x) los bienes protegidos por cualquier ley de inmunidad soberana que resulte aplicable.

La renuncia de inmunidad soberana descripta anteriormente constituirá solamente una renuncia limitada y específica a los fines de los Bonos y el Convenio de Fideicomiso y no una renuncia general de inmunidad por parte de la República o una renuncia de inmunidad con respecto a procesos legales no relacionados con los Bonos o el Convenio de Fideicomiso.

La REPÚBLICA ARGENTINA se reserva el derecho a invocar la inmunidad soberana con respecto a cualquier acción iniciada en su contra en virtud de las leyes federales de valores de los ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA o cualquier ley de valores de algún estado de los ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA y la designación de un agente de proceso (process agent) no se extenderá a dichas acciones-

viernes, 30 de junio de 2017

LA “NUEVA” POLITICA DE LOS ESTADOS UNIDOS CONTRA CUBA

Por Sergio Daniel Aronas – 1º de julio de 2017

La política anunciada por el fascista y racista de Donald Trump, un analfabeto total en cuestiones de política exterior, contra la República de Cuba, es una vuelta al lenguaje de la guerra fría asesorado por su grupo de militaristas, lunáticos y fanáticos que sueñan con destruir, aplastar y demoler las grandes conquistar de la revolución y la decisión de los cubanos de seguir defendiendo su soberanía, integridad territorial, independencia y su sistema socialista. Trump se muestra como un hombre completamente inseguro en el manejo de los temas internacionales, como se vio reflejado en la cumbre de la OTAN en Bruselas, como una persona que puede borrar con el codo lo que sus antecesores firmaron con la mano; sigue con la política de agresión, de injerencia que ha demostrado su fracaso total y no cumple el llamado de la ONU de levantar el bloqueo y todo el sistema con el que han pretendido poner de rodillas a Cuba. Esta nueva situación nos hace retomar aquellas palabras que escribiera el Gral. José de San Martín en 1814: “Los enemigos se creen autorizados para exterminar hasta la raza de los revolucionarios” y más adelante agregaba que “creen como creen que aun tenemos el azote de los viejos amos”.
No es lo mismo decir “política hacia” que “política contra” porque en la primera forma se puede aspirar a la posibilidad de establecer una relación basada en la diplomacia, en el respeto mutuo y esto quiere decir reconocer su sistema político, económico y social y sobre esa base intentar mejorar los vínculos que tienen ambas naciones. Los Estados Unidos desde el triunfo de la Revolución de 1959 ha sido inalterablemente una política contra Cuba en toda la línea, aplicando medidas de terrorismo como los atentados, asesinatos, la agresión abierta y encubierta, la infiltración y las amenazas a los dirigentes, al gobierno, a la obra de la Revolución y al pueblo cubano; aplicaron medidas económicas que constituyen delitos de lesa humanidad que tiene como principal exponente el bloqueo a todas las operaciones comerciales y financieras que puede hacer Cuba y contra los países del mundo que quieran comerciar con la isla. A todo esto debe unirse a la implantación de las “leyes” de extraterritorialidad, las del ajuste Cuba y las promovidas por senadores y representantes del Congreso estadounidense para ahorcar, derrumbar y destruir el proceso revolucionario cubano.
Es el típico y tradicional doble rasero del imperialismo. Veamos cómo se aplica contra Cuba de acuerdo con las bravuconadas del Sr. Trump-oso- Por un lado, el ahora presidente Trump grita con tono delirante que quiere una “Cuba libre”, lo cual es una pérdida de tiempo reclamarle algo que ya es: Cuba es auténticamente libre de toda injerencia e intromisión imperialista; ha roto las cadenas de la dominación neocolonial y ha construido una sociedad sobre nuevas bases,  nuevas normas jurídicas, de convivencia y de relaciones con el mundo. No pierdan el tiempo señores imperialistas pidiéndole a Cuba la libertad que ha sabido conseguir y disfrutar, aun con todos sus problemas, errores e inconvenientes.
El Trump-oso se atrevió a exigirle al gobierno cubano que libere a los presos políticos, implante la libertad de expresión, que se respete los derechos humanos y lo más disparatado de su discurso fue que se tolere los grupos disidentes, como forma de establecer el “pluralismo político”. Muy cómica toda esta catilinaria imperialista del magnate de los casinos que se cree capaz de meter miedo en el pueblo de Cuba. No conoce la historia ni el temperamento ni la voluntad y decisión firme de todos los cubanos y cubanos de defender hasta la última gota de sangre su patria porque no hay pueblo más valiente, más combatiente y más internacionalista y revolucionario que el pueblo de Cuba.
El señor imperialista cuando visitó Arabia Saudita, el principal aliado de los Estados Unidos en Medio Oriente, no dijo ni palabra contra el régimen fascista, terrorista y criminales de la teocracia petrolera, gobernada por un criminal que tiene a las mujeres sometidas como en los tiempos de la esclavitud porque en ese país la esclavitud no terminó; además de que no pueden votar ni presencias actos públicos, aplica con rigor hitleriano todos los métodos para reprimir a su pueblo. Así si que no existen ni derechos humanos, ni libertad de prensa y de expresión; ni nada de las cuestiones que le reclamaba a Cuba para que cumpla con las leyes que garanticen las libertades de los ciudadanos.
Recordemos las palabras de Fidel en su vibrante discurso del 7 de diciembre de 1989 para refrescarles la memoria a los imperialistas que hoy gobiernan los Estados Unidos acerca de lo que es Cuba, un pueblo de valientes, de patriotas e internacionalistas:

“En Cuba llevamos a cabo nuestro proceso de rectificación. Sin un partido fuerte, disciplinado y respetado, es imposible desarrollar una revolución o una rectificación verdaderamente socialista. No es posible llevar a cabo semejante proceso calumniando al socialismo, destruyendo sus valores, desprestigiando al Partido, desmoralizando la vanguardia, renunciando a su papel dirigente, liquidando la disciplina social, sembrando el caos y la anarquía en todas partes. Así se puede promover una contrarrevolución, pero no cambios revolucionarios. (…) Cuba no es un país donde el socialismo llegó tras las divisiones victoriosas del Ejército Rojo. En Cuba, el socialismo lo forjamos los cubanos en auténtica y heroica lucha. Treinta años de resistencia al más poderoso imperio de la tierra que quiso destruir a nuestra Revolución, dan testimonio de nuestra fortaleza política y moral. 

Los que estamos en la dirección del país no somos un grupo de advenedizos inexpertos, recién llegados a cargos de responsabilidad. Salimos de las filas de los viejos luchadores antimperialistas de la escuela de Mella y de Guiteras, de las filas del Moncada y del "Granma", de la Sierra Maestra y de la lucha clandestina, de Girón y de la Crisis de Octubre, de 30 años de resistencia heroica a la agresión imperialista, de grandes hazañas laborales y de gloriosas misiones internacionalistas. Hombres y mujeres de tres generaciones cubanas se reúnen y asumen responsabilidades en nuestro aguerrido Partido, en la organización de nuestra maravillosa vanguardia juvenil, en nuestras poderosas organizaciones de masas, en nuestras gloriosas Fuerzas Armadas Revolucionarias y en nuestro Ministerio del Interior. En Cuba, Revolución, socialismo e independencia nacional, están indisolublemente unidos. A la Revolución y al socialismo, debemos hoy todo lo que somos. Si a Cuba regresara alguna vez el capitalismo, nuestra independencia y soberanía desaparecerían para siempre, seríamos una prolongación de Miami, un simple apéndice del imperio yanki, el cumplimiento de aquella repugnante profecía de un presidente de Estados Unidos en el siglo pasado cuando pensaban anexar nuestra isla y dijo que esta caería en manos de ese país como una fruta madura. Para impedirlo hoy, mañana y siempre, habrá todo un pueblo dispuesto a morir. De nuevo cabe repetir aquí ante su propia tumba la frase inmortal de Maceo: "quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha. Los comunistas cubanos y los millones de combatientes revolucionarios que integran las filas de nuestro heroico y combativo pueblo, sabremos cumplir el papel que nos asigne la historia, no solo como primer Estado socialista en el hemisferio occidental, sino también como inclaudicables defensores en primera línea de la noble causa de los humildes y explotados de este mundo. Nunca hemos aspirado a que nos entreguen la custodia de las gloriosas banderas y los principios que el movimiento revolucionario ha sabido defender a lo largo de su heroica y hermosa historia, pero si el destino nos asignara el papel de quedar un día entre los últimos defensores del socialismo, en un mundo donde el imperio yanki lograra encarnar los sueños de Hitler de dominar el mundo, sabríamos defender hasta la última gota de sangre este baluarte.”


Hoy a casi treinta años de ese discurso extraordinario y profético, Cuba sigue siendo el baluarte más poderoso del socialismo, la antorcha de los pueblos libres y que ha sabido cumplir con el programa de los combatientes del Moncada colocando en lo más alto del Turquino la bandera de la estrella solitaria para que la vea todo el mundo.

jueves, 29 de junio de 2017

IDEAS PRINCIPALES DEL  LIBRO DE EL CICLO DE LA ILUSIÓN Y EL DESENCANTO DE PABLO GERCHUNOFF Y LUCAS LLACH (III)

Por Sergio Daniel Aronas – 07 de junio de 2017

Presentamos la tercera y última parte del libro que estamos resumiendo con la formulación de los punto de los enfoques más relevantes. En una próxima entrada pondremos las conclusiones y nuestro parecer general de la obra.   

CAPÍTULO IX: LA DEMOCRACIA Y EL DIFÍCIL GOBIERNO DE LA ECONOMÍA (1983-1989)

1) El drama de América Latina

El gobierno de Alfonsín esta caracterizado por la crisis de la deuda y sus secuelas. Lo que en algún momento pudo considerarse una frontera categórica entre la Argentina y América latina fue borroneándose poco a poco. Esta suerte de “latinoamericanizacion”de la Argentina, tuvo su argumento principal en la equiparación de los niveles de ingreso por habitante. Además de la convergencia en las cifras hubo un acercamiento en ciertos rasgos de la estructura y la política económicas.

2) De herencias y condicionamientos

La economía que Alfonsín recibía de los militares pasaba por un momento decididamente problemático. El gobierno radical, no dejo de resaltar el “peso de la herencia”, con toda razón.

Los problemas económicos eran vistos como cuestiones subalternas, destinadas a rendirse en poco tiempo más a la omnipotencia de la democracia. Pasado apenas más de un año de administración radical, se cayó en la cuenta de que ese optimismo era en realidad una subestimación.

El impacto de la crisis de la deuda fue muy violento. Los pagos al exterior por intereses y utilidades habían crecido de un 2,2% a un 9,4% del PBI entre 1980 y 1983. Era un problema de insolvencia estructural. El ajuste obligo, en los primeros años de la década del 80, a obtener superávit comerciales por la vía de una contracción de importaciones, al costo de una caída pronunciada de la inversión bruta interna.
Sobre el escenario de esta crisis de crecimiento se iban acumulando presiones sociales a favor de un rápido cambio en el nivel de vida, que florecieron con el advenimiento de la democracia en 1983.

La expansión de las demandas cuya satisfacción dependía directamente del presupuesto general (bienes públicos, gasto social, inversiones en infraestructura, etc.) ponía en grave riesgo a un estado estructuralmente deficitario. Cada vez más debía recurrirse a formas de financiamiento extraordinarias y poco aconsejables. Agotados el sistema de seguridad social y la deuda externa como fuentes de fondos, quedaban como única salida el endeudamiento interno y la emisión monetaria.
Cinco factores:

·         Endeudamiento externo;
·         Estancamiento;
·         Cierre de una economía con escaso grado de competencia interna;
·         Desequilibrio fiscal;
·         Inflación.

Estos factores se agudizaron durante el último tramo de gobierno militar. Con el objetivo de evitar una quiebra generalizada de empresas, el estado se hizo cargo a través de diversos mecanismos del endeudamiento externo privado, expandiendo en una proporción significativa el gasto público y convirtiendo el problema de la deuda en un problema de naturaleza fiscal.

La Administración de Alfonsín se iniciaba con un predominio absoluto de los temas políticos sobre los económicos.

El juego de presiones al que estaría expuesto el gobierno de Alfonsín se acababa allí donde empezaba a percibirse un riesgo para las instituciones democráticas. Esta era la consecuencia de un celo excesivo en la defensa de la democracia, para Alfonsín era un precio que bien valía la recompensa.

Viejas formulas, nuevos problemas.

La política económica radical siguió una evolución ya conocida: una administración algo improvisada de la economía, sin un plan claro, precedió a un elaborado intento de estabilización, que concluiría en una tercera etapa de deterioro.
Con Alfonsín, la primera de esas etapas duro alrededor de 15 meses, desde el comienzo de su gestión hasta febrero de 1985.

El radicalismo no había tenido la necesidad de formular un programa económico. Sumando que el resultado electoral de 1983 fue bastante inesperado, resulta comprensible que el flamante gobierno no tuviera claro que hacer con la economía. Alfonsín adopto una salida lógica. Decidió recostarse sobre las mismas políticas que en tiempos de Illia, un periodo más que aceptable en materia de crecimiento del producto y de los salarios reales.

Pero durante los 15 meses iniciales de Alfonsín se fue tomando conciencia de que la economía requería medidas mucho más drásticas que las que se habían implementado. La estrategia original de Grinszpun era mantener un alto nivel de empleo con los típicos instrumentos de estimulo a la demanda (crédito barato y gasto publico), mientras se combatía la inflación gradualmente, con una política de ingresos que además diera lugar a una recuperación de los salarios reales. Así, después de un aumento inicial de sueldos, se estableció un sistema de pautas para dirigir su evolución y la de los precios, el tipo de cambio y las tarifas de los servicios públicos.

Pero pronto aparecieron problemas: las directivas de precios eran ignoradas por los sectores que estaban fuera del control gubernamental que obligo a nuevos aumentos, esta vez retroactivos, de los salarios. El mecanismo luego se automatizo para evitar ese tipo de descompensaciones y se paso a un esquema de indexación salarial completa. Pero con ello se abandonaba también cualquier aspiración de contener la inflación.
Con políticas de ingresos pasivas no había ni siquiera una fuerza de contención temporaria.

Durante 1984, los aumentos de precios se hicieron más intensos trimestre a trimestre: 58% en enero-marzo, 63% en abril-junio y 85% en julio-septiembre.

Las negociaciones por la deuda externa tomaban un cariz combativo. La ayuda externa seguía dependiendo del éxito de un programa de ajuste (que se concentrara) en reducir el déficit fiscal, bajar la tasa de inflación, controlar la oferta monetaria y con el tiempo alentar el crecimiento económico interno”.
Grinszpun no parecía demasiado dispuesto a aceptar condiciones. Esa actitud estaba complicando aun mas unas cuentas externar en estado de emergencia. La apretada situación obligo a un pronto acuerdo con el FMI.

Las políticas de Grinszpun no estaban consiguiendo sus objetivos. En 1984 cerraría con un aumento del salaria real de 35% y una inflación de 626%. La luna de miel entre Alfonsin y la ciudadanía se iba eclipsando. Al mismo tiempo, la reevaluación de la moneda que había permitido la recuperación salarial era una carga para el sector agropecuario. Se convoco a los distintos sectores a una concertación económica y social. El resultado, previsible, se limito a una enumeración de criticas y propuestas de medidas sectoriales, denunciándose: “si el gobierno no dice como se propone  concretar tan loables proposiciones es sencillamente porque no lo sabe”.

Hasta Alfonsín parecía alejarse de la estrategia de Grinszpun al afirmar que la expansión de la economía por la vía del consumo tenia “patas cortas”. Tras la firma de un inevitable acuerdo con el FMI a fines de 1984 el gobierno hizo explicita se decisión de priorizar la lucha contra la inflación. Con ese objetivo, devaluó la moneda, incremento las tarifas publicas y restringió la oferta monetaria. Junto a algunas medidas de recorte del gasto publico (principalmente en materia de salarios, jubilaciones y erogaciones militares) ello modero un poco el déficit fiscal y el aumento de precios..
 
En junio 1985 se anunció el Programa de Reforma Económica llamada Plan Austral. El austral sería la nueva unidad monetaria, cuyo tipo de cambio seria de 0,80 centavos de austral por dólar. Quedaban congelados todos los precios de la economía. El BCRA dejaba de emitir dinero destinado financiar los desequilibrios del Tesoro Nacional. La recuperación fiscal se basaba en impuestos adicionales a la exportación, un esquema de “ahorro forzoso”, el aumento en algunos gravámenes específicos y la reducción del periodo de pago de IVA. Para evitar ganancias inesperadas de acreedores y propietarios, se introdujo el “desagio”: los contratos pactados en la antigua moneda se transformaban automáticamente a australes a través de una tabla de conversión que mantenía el valor real esperado de los pagos futuros. El plan fue recibido con alivio y paso un primer test de credibilidad. No se había alcanzado el objetivo de máxima (la inmovilidad del nivel general de precios) pero si una rotunda estabilización. El congelamiento y las medidas fiscales ayudaron a disminuir la inflación. El aumento de gravámenes al comercio exterior y a los combustibles, el producto del “ahorro forzoso” y la contención de los salarios de la administración publica también ayudaron a que el déficit fiscal se mantuviera dentro los márgenes previstos en el plan. Se revirtió además la huida de la moneda nacional. La estabilización consiguió ganancias concretas para la población, como el aumento del salario real y la reaparición de créditos para consumo. Esas mejoras ayudaron a tonificar la demanda y estimular la producción.  

Al comenzar 1986, el Plan Austral era un éxito económico, político y también intelectual. Había que tener en cuenta que la guerra contra la inflación apenes comenzaba. La reactivación de la demanda empezaba a impactar sobre los precios de venta de los productos con precios libres y esa moderada inflación se transmitía a otros sectores de la economía, activando los mecanismos de indexación. Entonces se planteo la necesidad de pasar a una segunda etapa. La cuestión era revertir y evitar en el futuro esos desfasajes consolidando al mismo tiempo la estabilidad de precios.

Un Estado sin financiamiento.

Que el relativo equilibrio en las cuentas publicas conseguido en el año que siguió al Austral resultase tan precario era todo un síntoma de que algo mas profundo estaba fallando en el funcionamiento de estado. El estado, sumido en una crisis de financiamiento, no podía cumplir plenamente con el múltiple papel que se le había ido asignando durante las últimas décadas. Esa incapacidad era conceptualizada en el segundo lustro de los 80 como la erosión del contrato fiscal” o la “desarticulación del pacto fiscal”que existía entre el estado y la sociedad.
Es necesario estudiar el proceso de acumulación de funciones por parte del estado argentino. Esas funciones pueden clasificarse en tres. En primer lugar, están las exigidas del “estado gendarme”, que se refiere a la provisión de defensa exterior, de seguridad interior, de justicia, de administración general. Luego encontramos al “estado bienestar” que puede describirse como una garantía para toda la población de un consumo mínimo de ciertos bienes o servicios (salud, educación, vivienda), tendiendo al bienestar general de la población y lograr asegurar un nivel de vida digno.

Por ultimo encontramos al “estado productor”, es estado interviene en el mercado libre buscando corregir ineficiencias. La convicción de que solo con la participación del estado podían generarse altos niveles de actividad, de empleo y crecimiento económico. El estado manejaba esa influencia de manera directa (haciéndose cargo de ciertas actividades productivas) o indirectas (estimulando la producción privada). Las empresas estatales de servicios públicos, los subsidios a la instalación de fabricas en ciertas regiones, las exenciones impositivas a determinadas actividades, los prestamos de los bancos oficiales a tasas subsidiadas, todo esto formaba el “capitalismo asistido” de fines de la década del 80. Este tipo de estado productor era cuestionado y fue en parte una consecuencia natural de los que había sido su costosa y frustrada expansión a partir de los años 70.

Hacia 1987, un 43% del gasto público total correspondía al estado, cifra que incluya una gama de subsidios de diversas formas y con variados fines a la producción privada. Por ello surgió la idea de privatizar empresas públicas y reducir los beneficios fiscales con que se asistía al sector privado.

Otro problema era la incapacidad del gobierno para obtener recursos. Los ingresos por tributación clásica nunca alcanzaron la envergadura que tuvieron en otros países. En compensación, el estado contó con dos fuentes: se creo un esquema de impuestos a exportaciones e importaciones que brindaban recursos al estado y en segundo lugar a un cuantioso superávit, porque los aportantes eran muchos mas que los beneficiados. Una por una, estas fuentes fueron agotándose. Entonces se acentuó el recurso a la emisión y el endeudamiento. Por una o por otra vía era cada vez mas difícil conseguir recursos. Llego un unto (la crisis de la deuda) en que el estado no pudo endeudarse en el exterior ni siquiera a tasas altas, y paso a depender de la ayuda de organismos oficiales como el FMI y el Banco Mundial. Sepultada la esperanza de una corrección sin traumas que fue el Plan Austral, las dificultades para financiar un estado estructuralmente deficitario se transformaron en un urgente problema de “caja”.

Prolegómenos de una reforma estructural 

En julio de 1987, los ministros de Economía y Obras y Servicios Públicos anunciaron una serie de medidas para lograr una reforma integral del sector publico. Algunos cambios que se querían llevar adelante eran: un cambio en la forma de financiamiento de las empresas publicas, que pasarían a obtener recursos de un único Fondo de Infraestructura Publica, una política de desregulación petrolera, limitación de los regímenes de promoción industrial, la desregulación de algunas tarifas el área de transporte, la privatización de un 40% del capital de ENTEL y de Aerolíneas Argentinas, la privatización de Somisa y alentar las inversiones privadas en áreas reversas anteriormente para el estado. Pero muchas de estas medidas no lograron concretarse. El gobierno buscaba encontrar medidas con resultados inmediatos. Se dieron algunos pasos hacia la liberalización del comercio exterior. El modelo estaba en medio de una gran crisis y todas las circunstancias parecían empujar al poder ejecutivo y al partido oficial por la ruta de una reestructuración económica global muy alejada de sus ideas tradicionales pero emparentadas con la ola reformista que estaba creciendo en otros países de América Latina.
En la dialéctica entre las políticas de estabilización de corto plazo y las iniciativas de reforma estructural, las últimas iban ganando en importancia. Lo que no fue muy distinto entre ambos planes fue su corta duración. La tasa de inflación bajo en los últimos meses de 1987 gracias al control de precios y de una política monetaria relativamente restrictiva. Pero en la semana final del año el congelamiento debió ser abandonado. El peso fue devaluado, pero esta vez no se establecieron pautas para la evolución futura, ni tampoco para la de los precios y los salarios. Se iniciaba así 1988 con la inflación librada a su propia suerte (ello fue decisión del gobierno que fuera así).

Tampoco podía predecirse ningún cronograma cambiario creíble, porque la escasez de divisas se estaba volviendo desesperante. La posición de la Argentina llegaba a un punto critico que no podía ya superarse y así fue que en abril de 1988 el país dejo de pagar los servicios de la deuda, ingresando a una moratoria. La crisis externa se sumaba a la crisis fiscal para montar un escenario de alto riesgo. Durante la primera mitad de 1988, el índice de inflación creció casi ininterrumpidamente. Allí fue que se monto la operación de salvataje que le llamo Plan Primavera, anunciado a fines de Agosto. El golpe a la inflación no consistió en un congelamiento sino en un acuerdo desindexatorio con las empresas lideres (agrupadas en la UIA) y con la Cámara de Comercio, quienes a cambio de su apoyo se beneficiaron en una baja del IVA. Ya que era difícil lograr un ajuste fiscal basado en nuevos impuestos, se intento una corrección a través del BCRA, por dos vías: primero se diseñó un nuevo régimen cambiario por el cual la autoridad monetaria compraba dólares a los exportadores de productos tradicionales en el mercado oficial y los vendía a los importadores en el mercado financiero, quedándose con la diferencia, además se refinancio parte de la deuda interna con el sistema financiero privado.

La política estabilizadora del nuevo esquema estaba en el tipo de cambio. En 1988 entraban capitales para obtener la alta y creciente tasa de interés. El Plan Primavera tenia dos amenazas: la escasez de reservas y la incertidumbre política y económica ante las inminentes elecciones para el recambio presidencial.

Aunque la inflación había bajado, seguía siendo mayor que el ritmo de devolución y pronto el tipo de cambio acumulo un claro atraso. Entrando en el verano nadie creía en ese plan. La confirmación no oficial de la sospecha de que el Banco Mundial suspendería la ayuda a la Argentina era una señal de que la situación estaba empeorando. En febrero se creo un tercer mercado de cambios y ello significaba el final del Plan Primavera y también el derrumbe del último dique de contención a la hiperinflación.

La hiperinflación Argentina de 1989 se debió básicamente al tipo de cambio: es la previa fuga hacia las divisas y el consecuente aumento de su valor lo que genera la explosión inflacionaria, a través de los bienes comerciables y de la practica mas o menos generalizada de fijar precios siguiendo el tipo de cambio. La transmisión desde el valor del dólar hacia los precios internos quiso evitarse con sucesivos sistemas cambiarios, seis en total entre principios de año y la asunción de Menem en junio. Pero ello generaba a veces mayores problemas. Con la economía funcionando y en un régimen hiperinflacionario cada sector ideaba estrategias defensivas que terminaron agravando la situación general: Por ejemplo, los trabajadores exigían pagos adelantados y aumento de sus remuneraciones, los empresarios se cubrían aumentando los precios o acumulando inventarios, entre otras cosas.

La renuncia de Sourrouille y su equipo en el mes de marzo no bastó para calmar las agras, y el 14 de mayo Menem fue elegido presidente con mayoría absoluta. La sucesión de los otros dos ministros de economía fue inútil. La Argentina convulsionada asistía al espectáculo de la desintegración de un Gobierno del que había esperado casi todo pero  que forzado por las circunstancias tuvo que retirarse anticipadamente.
Quedaba en manos de la nueva administración la responsabilidad inmediata de encontrar salida a la hiperinflación y la tarea tan largamente postergada de guiar al país por un sendero de crecimiento.

CAPÍTULO X: GRANDES EXPECTATIVAS, GRANDES DECEPCIONES (1989-2001).

La Década del 90

Así llegaba 1989, el año en que confluyeron dos hechos inéditos en la historia argentina: el desborde inflacionario y la transmisión de mando entre dos presidentes de distinto partido elegidos limpiamente. Había que salir de la hiperinflación. Menem demostró que estaba decidido a seguir la vía de las reformas estructurales, como condición para alcanzar la estabilidad y restablecer el orden económico. Pero es necesario introducir también consideraciones estrictamente políticas para comprender por que pudo Menem llevar adelante las trasformaciones, cuando un par de años atrás el peronismo había bloqueado lo que habían sido apenas insinuaciones de esos mismos cambios. Con las sucesivas victorias de Menem, el peronismo se había unificado en torno a un liderazgo aceptado por todas las corrientes, por primera vez luego de la muerte de Perón. Por ello, Menem llego al gobierno con el capital político necesario para legitimar sus opciones políticas. Las innovaciones que produjo en la política y las alianzas tejidas una vez en la presidencia difícilmente hubieran tenido la misma favorable acogida. El exitoso viraje de Menem probo que un presidente de origen populista podría lanzar una estrategia económica no populista y salir airoso en el intento.

Desde la política se abría así la luz de libertad necesaria para adaptar transformaciones acordes con lo que una importante mayoría de la opinión ilustrada y en buena medida también la propia economía estaban reclamando.

Período desde 1990


Improntas para la política económica de los 90


En 1989 hay 2 hechos inéditos: el desborde inflacionario y la transmisión de mando entre dos presidentes de distinto partido elegidos limpiamente. En 1983 el mandato popular había sido de naturaleza institucional, el que recibía Menem era ante todo económico: había que salir de la hiperinflación.

Dominaba una visión que incorporaba ciertas proposiciones que se asociaban al liberalismo, entre las cuales sobresalía la idea de reducir el ámbito de acción del estado.

La Argentina de 1989, se elaboraba una visión abarcativa presentada como un todo coherente capaz de explicar no solo el infortunio de la hiperinflación, sino también la percepción generalizada de un estancamiento de largo plazo. Se enfatizaba que, a partir de la posguerra, el estado había introducido “distorsiones”, a través de las empresas publicas y las políticas de estímulos fiscales y comerciales a sectores favorecidos.

Además, el déficit fiscal persistente, había resultado en la alta inflación primero luego en la hiperinflación, que acentuaban la decadencia Argentina. Durante los 15 años que siguieron a 1975 fue erosionándose la situación financiera del estado, que se convirtió en el conflicto distributivo de una economía estancada y de suma cero. Las empresas públicas y el sistema de seguridad social imponían su creciente costo fiscal justo en que la capacidad de obtener recursos estaba en declinación. En ese contexto, en el que fue ganando la emisión monetaria, la economía argentina paso de un régimen de inflación moderada a otro de inflación excepcionalmente alta durante los 80. La hiperinflación de 1989 significaba que el ultimo recurso a disposición del estado para afrontar sus pagos (emitir dinero) se había agotado por la velocidad de la fuga de capitales ya que el estado argentino carecía de credibilidad como deudor. Menem demostraría que estaba decidido a seguir la vía de las reformas estructurales, como condición para alcanzar la estabilidad y restablecer el orden económico.

Pero el porque Menem pudo llevar veloz e intensamente esas transformaciones, cuando en el radicalismo había solo insinuaciones de esos mismos cambios. Con sus victorias, el peronismo había formado un liderazgo aceptado por todas las corrientes por lo que Menem llego al gobierno con el capital político necesario para hacer sus opciones políticas. El exitoso viraje de Menem probo que un presidente de origen populista podría lanzar una estrategia económica no populista y salir airoso en el intento, por lo que desde la política se abría una luz de libertad para las transformaciones.

Bajo el signo de la globalización

La economía internacional durante los 90 pueden entenderse como una prolongación y una intensificación desde la posguerra.

El proceso de interrelación creciente entre los varios mercados nacionales de bienes y capitales, había sido una de los rasgos definitorios de la economía mundial desde mitad de siglo. El tercio de siglo que abarco las dos guerras mundiales y el tumultuoso periodo de entreguerras aparece como una larga pausa dentro de un cuadro general de creciente internacionalización de la economía.

Como en la belle epoque, los avances tecnológicos que reducían costos de comunicación y transporte facilitaban la expansión comercial. Entre 1950 y 1980, el valor del trasporte aéreo de pasajeros disminuyo en dos tercios y el precio de una llamada de Londres a Nueva York paso de 53,2 a 4,8 dólares. Tanto 1870-1914 como 1950-73 fueron épocas de aranceles decrecientes y bajos, los años de guerra y entreguerra se caracterizaron por un ascenso del proteccionismo, inspirado en la preocupación por las balanzas de pagos o en los propios conflictos bélicos. En la desaceleración del comercio de los 10 o 15 años posteriores a 1973, atribuible al menor ritmo de expansión de la economía mundial, también impactaron las políticas económicas, no solo comerciales sino también monetarias. Pero por otro lado ya había empezado a configurarse un mercado de capitales auténticamente internacional.

En los 90, la internacionalización del comercio y de las finanzas se intensifico. La tasa de crecimiento de las exportaciones mundiales, 4% anual en 1973-89, reacciono al 6% anual en 1989-1996. En esos años, el aumento del comercio duplico al aumento de la producción mundial.
El renovado vigor del intercambio fue un evento global, pero se concentro sobre todo en países menos desarrollados. El mercado internacional de capitales fue mutando rápidamente. En 1996, los flujos de capital privado hacia países en desarrollo alcanzaron  los 200mil millones, un valor que era seis veces mayor al del periodo 1983-89. En los 90 el principal motor fue la inversión extranjera directa.

El paso a regímenes comerciales y financieros mas abiertos hizo realidad la tendencia estructural cimentada en los avances tecnológicos hacia posible. En el orden comercial, se profundizaron o iniciaron procesos de integración regional, con la Unión Europea como caso líder en el mundo y el Nafta y el MERCOSUR en América. El regionalismo ha facilitado los recortes recíprocos de aranceles, también se consolidaron los mecanismos de coordinación a nivel global tendientes a reconstruir jun orden mas liberal de comercio; la sucesión de ocasionales acuerdos arancelarios característica del GATT dejo paso a la OMC.
Una realidad bien captada por el termino globalización: los 90 se distinguen de otras épocas menos por la intensificación de lazos económicos entre países ya abiertos a esas influencias que por la veloz incorporación de nuevos integrantes al circuito económico internacional. Un indicador es el incremento de países-miembros del FMI de 35 a 137. La caída del comunismo acelero la globalización no solo porque proveyó buena parte de los nuevos participantes del capitalismo; además, derribo de jun golpe el fantasma de una revolución capaz de afectar los derechos de propiedad.

¿Que inspiró a muchos gobiernos a adoptar políticas que aceitaban la globalización, entendida como la paulatina integración de los mercados de bienes y de capitales?

Las economías se abrían para aprovechar las oportunidades que la propia globalización brindaba: expansión comercial y atracción de los capitales que estaban a la búsqueda de oportunidades de inversión más rentables. Los organismos internacionales, valoraron los beneficios del librecambio y condicionaron el otorgamiento de créditos a la adopción de políticas de apertura.

La experiencia anterior venía mostrando que era viable un modelo de desarrollo “hacia fuera” en el que las ventas al exterior impulsaran un crecimiento alto y con un peso cada vez mayor de productos de elaboración compleja.

En cuanto a las importaciones, su crecimiento era no solo la consecuencia natural de querer exportar más, sino una precondición para ello, en tanto se hacían mas accesibles bienes de capital e insumos necesarios para las actividades de exportación.

Era difícil pensar en una apertura comercial con barreras fuertes a la movilidad de capitales. Las entradas de capital eran la vía de escape a esa verdad. El ordenamiento macroeconómico pasaba así a ser una condición necesaria para financiar externamente los aumentos en la inversión. La caída del riesgo país, capaz de conceder el ansiado status de “mercado emergente”, fue uno entre otros objetivos de la relativa prudencia fiscal en los países en desarrollo. En América latina el déficit del gobierno cayo de 3.9 a 1.1% del PBI entre principios de la década y 1996, y la tasa de inflación paso del 13 al 7% anual.

En la Argentina, la naturaleza exacta de las oportunidades, desafíos y riesgos planteados por la globalización fue ganando importancia a medida que se iban dando respuestas satisfactorias. El problema de cómo contener la inflación no perdió el protagonismo que había ido ganando durante los 15 o 20 años anteriores, todo lo contrario, la experiencia de la hiperinflación relajaba a otros grandes temas a una oposición de dominar los índices de precios. La búsqueda de la estabilidad de debe ser un hito de la política económica del gobierno justicialista.

Una nueva macroeconomía

La hiperinflación era una profunda crisis del estado, el gobierno de Menem hizo sus primeras armas en la lucha contra la inflación bajo el supuesto de que la estabilidad de precios seguiría de manera automática a la solución de esa crisis. La formulación de una política de reforma del estado pasaba así a ser no ya una condición necesaria para la estabilización sino, una condición suficiente para ello.

La convocatoria al grupo Bunge y Born para que se hiciera cargo de la economía puede entenderse como un paso político, tuvo sus primeras manifestaciones en las leyes de emergencia económica y de reforma del estado. La primera de ellas un golpe frontal al capitalismo que imperaba en Argentina, al suspender por jun plazo de 180 días luego indefinidamente, los regímenes de promoción industrial, regional y de exportaciones y las preferencias que beneficiaban a las manufacturas nacionales en las compras del estado; se autorizaron los licenciamientos de empleados públicos poniendo fin a esquemas saláriales de privilegio en la administración. La Ley de reforma del estado, al fijar el marco normativo para la privatización de empresas publicas, se anunciaban los objetivos en materia de apertura comercial, reformas estructurales continuo luego de que a fines de 1989 un cambio ministerial pusiera fin a la participación directa del empresariado en el diseño de la política económica.

Durante el año 1990 se concretaron las primeras privatizaciones importantes, se acelero la apertura comercial y se suprimió el tratamiento fiscal diferencial que brindaba a las empresas nacionales cierta ventaja sobre las extranjeras.
En el área específica de la estabilización de precios el avance fue mínimo durante 1989 y 1990. Un primer periodo de tipo de cambio fijo duro apenas unos meses y acabo en un segundo episodio hiperinflacionario en el verano de 1989-1990. Durante 1990 la política antiinflacionario siguió bajo un régimen de flotación cambiaria.. Previamente se había refinanciado forzadamente la deuda del Banco Central por la vía de una conversión de los depósitos a plazo fijo en títulos de deuda publica de largo plazo. Pero los precios seguían en ascenso: en octubre de ese año el índice de inflación minorista es de 7.7%. Cuando la situación fiscal obligo a apartarse de la restricción monetaria, la inflación recrudeció y hubo otro cambio en el Ministerio de economía pasando a manos de Domingo Cavallo.
Menem no había cosechado ningún éxito duradero. Desgastado por dos tentativas de estabilización. La privatización de jun buen numero de empresas públicas y la conversión de la deuda de corto plazo en obligaciones menos apremiantes permitían pensar de equilibrio fiscal. Por otra parte, el Banco central contaba con varios miles de millones de dólares en reservas.

En presidente y su principal ministro entendieron que las condiciones estaban dadas para una estabilización, orientada no ya a reducir inflación sino sencillamente a anularlos. La sanción de la Ley de Convertibilidad, en abril 1991, fue algo mas que el tipo de cambio fijo. La mayor diferencia estaba en la obligación impuesta al Banco Central de mantener reservas en divisas capaces de comprar toda la base monetaria, al tipo de cambio que establecía la ley, el hecho de que el valor del dólar estuviese fijado por ley daba cierta credibilidad. La experiencia de una hiperinflación estaba lejos.

El Plan de convertibilidad tuvo un éxito inusual en su fin de acabar con la inflación. Aunque en los primeros meses el índice de precios al consumidor creció a fines de 1991 ya se registraron tasas mensuales menores al 1%. El índice mayorista fue mas rápidamente disciplinado por la combinación de competencia externa y tipo de cambio fijo. El apaciguamiento de los precios probaría ser un logro duradero. Entre 1992 y 1996, el índice alcanzaría un valor nunca muy superior a la mitad del correspondiente al año previo.

La reparación del crédito a tasas mas accesibles y el aumento del poder de compra de los salarios reales derivado de la desaparición del impuesto inflacionario resultaron ser poderosas fuerzas de expansión puestas en marcha por la estabilidad. A ellas se sumaban los efectos de otras políticas, como el abaratamiento de los bienes de importación. La reacción de la demanda estimulo el nivel de actividad, que creció a razón del 8.8% anual entre 1990 y 1994. Ni siquiera esa expansión inédita fue suficiente para abastecer a una demanda interna en recuperación. El consumo y la inversión aumentaron un 50% en el mismo lapso. La situación de exceso de demanda tuvo como resultado un cambio en la balanza comercial: de un superávit de 8275 millones en 1990 se paso a un déficit de 5751 en 1994.

El crecimiento de 1990-94 consolidó económica y políticamente el esquema estabilizador. Mientras se cosechaban los frutos de la recaudación en el IVA y el impuesto a las ganancias, y se combatía la evasión, el aumento del producto garantizaba ingresos crecientes al fisco y mejoraba la solvencia del sistema financiero. Ayudado por el dinero de las privatizaciones, el estado argentino redujo su déficit transformándolo en un pequeño superávit. Esta mejora sirvió para alcanzar un acuerdo con los acreedores externos, por la vía del Plan Brady, lo que retroalimento la entrada de capitales y la demanda agregada.

La eliminación del impuesto inflacionario tuvo un efecto progresivo sobre los estratos de la sociedad. Los hogares de pobreza habían alcanzado un 38% a fines de 1989, cayeron al 14% en 1993. La desocupación generada por la liberalización comercial, la reorganización del sector publico y las privatizaciones fue mas que compensada por el impacto que sobre el empleo tuvo el aumento del producto. Por fin se atenuó la mortandad empresarial que la apertura externa trajo consigo.

Sin embargo, hacia mediados de 1994 proyectaban una sombra de duda sobre el mejorado escenario macroeconómico. Uno de ellos venia acompañando al Plan de Convertibilidad: el creciente déficit de comercio que, sumado a los intereses de la deuda externa, demandaba cada año cuantiosos pagos al exterior. Existía el temor de que ese déficit externo acabaría también con el Plan de Convertibilidad, como había ocurrido planes anteriores basados en un tipo de cambio fijo.

El gobierno relativizaba la alarma causada por el déficit enfatizando el aumento de la inversión y la ampliada participación de los bienes de capital en las importaciones. Se razonaba que el déficit no era esta vez expansión del consumo sino un aspecto típico de un periodo de crecimiento. Pero por otro lado daba muestras de problemas el efecto de la apreciación cambiario sobre la competitividad. Descartada la devaluación como mecanismo corrector. La desregulación de varios mercados, la reducción o anulación de un sinnúmero de impuestos internos, específicos y laborales y la eliminación de aranceles a las importaciones de bienes de capital fueron todos capítulos de una misma política, destinada a mejorar la competitividad de la producción nacional. La reimplantación de incentivos fiscales a las exportaciones apuntaban mas explícitamente a mejorar la balanza comercial. Se paso de un régimen jubila torio de reparto a un sistema de capitalización individuales también esperaban las autoridades un efecto saludable sobre las cuentas externas, porque llevaría a un aumento del ahorro privado. La gran apuesta del gobierno era que el proceso de inversión que se había  iniciado tendría un incremento de productividad una vez considerados los incentivos fiscales, las empresas podrían competir sin desventaja con las del resto del mundo.

La mejora en la productividad fue muy intensa. Creció a razón del 7.3% anual entre 1990 y 1994. Los rasgos definitorios de ese aumento n la productividad fueron: Por jun lado, la ampliada participación del capital extranjero, que en el primer lustro de los 90 tuvo, por otro lado, su énfasis en la introducción de cambios en la organización del trabajo.
El aumento de la productividad tenía una amarga contracara: el desempleo. Si bien en un principio (año 1991 y 1992) la reactivación había creado una gran cantidad de empleos, el número de puestos aumento (0.5%anual) entre 1992-94, a pesar de la continuada expansión productiva  (6.5% anual). A ello se sumo la población dispuesta a trabajar. El resultado fue un aumento de la tasa de desocupación del 7% en octubre 1992 a 12.2% octubre 1994.

La gran pregunta era por que tan poco trabajo. Algunos enfatizaban de que el trabajo estuviera demasiado caro en relación a los bienes de capital, ahora mas accesibles gracias al abaratamiento que siguió a la apertura comercial externa y a la reaparición del crédito a tasas de interés razonables; otros ponían el acento las regulaciones que dificultaban la contratación de trabajadores en época en la que la tecnología de producción requería normas mas flexibles en el mercado laboral. Pero había una realidad: el rápido proceso de modernización desencadenado por las reformas estructurales expulso empleo del sector publico y de otras actividades que en los años anteriores habían actuado como refugio laboral, que podían adaptarse a las nuevas condiciones y en gran numero, fueron desapareciendo.

¿En que habían consistido esas reformas estructurales que actuando en combinación con el plan de estabilización, estaban provocando una dinámica de cambio que se reflejaba tanto en el despegue de la economía como en la intensificación del desempleo y de las quiebras?

Dos conjuntos de políticas se complementaron para redondear un movimiento global hacia el laissez faire. Los cambios operados en el estado y la apertura comercial y de capitales fueron los pilares de los que resultó ser una de las mayores mutaciones del capitalismo argentino en todo el siglo.