EL
ATENTADO A LA AMIA: 18 AÑOS SIN RESPUESTAS
Quiero dar unas
breves palabras al cumplirse un nuevo aniversario del más salvaje ataque
terrorista contra la Argentina que golpeó con una violencia inusitada a una
institución centenaria, muy querida, muy respetada y plenamente arraigada en nuestra
sociedad como es la Asociación Mutual Israelita de la Argentina (AMIA).
A 18 años del
atentado a la AMIA todas las investigaciones tendientes a esclarecer este
sangriento suceso basada en la pista iraní, la pista siria, la pista libanesa, la
pista interna, la pista israelí, la pista de la CIA, la pista de la yihad
islámica, llegamos a la conclusión que todos siguen lamentablemente más
despistados que nunca porque jamás se sabrá quienes idearon el ataque, quienes
lo planificaron y organizaron y quienes lo ejecutaron. Y para caracterizar lo
increíblemente complicado que es desentrañar toda esta telaraña de encubrimiento,
falta de decisión política para averiguar verdaderamente porque ocurrió este terrorífico
hecho cuando aun no nos reponíamos de la conmoción causada por la destrucción
total del edificio de la embajada del Estado de Israel en marzo de 1994,
podemos aplicar la definición de Winston Churchill sobre la Rusia Soviética
cuando decía que era un jeroglífico envuelta en un secreto encerrada en un
misterio. Esto significa que el enigma que rodea la causa AMIA es tan difícil
de resolver que de seguir así este atentado quedará en los anales de la
historia criminal y política argentina como la más espantosa impunidad que
jamás haya existido. Avanzando un poco más en el análisis ¿será verdaderamente
tan difícil de resolver esta cuestión? Puede ser que sea cierto, aunque mucho depende
de cual sea la vocación de quienes
trabajaron y aun trabajan por saber el origen de las causas que motivaron la
voladura del edificio más emblemático e importante de la comunidad judía
argentina.
A 18 del
atentando el reclamo para que haya justicia y castigo a todos los culpables por
parte de los familiares y amigos de los 85 muertos y miles de heridos, será un
reclamo eterno e imperecedero pues no habrá gobierno ni fuerza política e
institucional que pueda acallar este auténtica exigencia que cierre el ciclo de
la impunidad en la Argentina.